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martes, 3 de julio de 2018

Historia de Venezuela - Cumbes y Rochelas


En Venezuela los pueblos de fugitivos africanos se conocieron como cumbes o rochelas, lo que en Brasil se conoció como quilombos o mocambos y en Colombia palenques. Los esclavos negros prófugos formaban comunidades estables, basándose en elementos culturales traídos de África, unidos a elementos culturales españoles, producto de la convivencia en su esclavitud, como de elementos culturales indígenas, que se les unían al desertar de las misiones. Los cumbes fueron también lugares de refugio para soldados desertores blancos y pardos de las Antillas. Algunos cumbes solían estar en contacto con extranjeros y tomaban parte en las actividades de contrabando. A menudo mantenían lazos con los negros libres en los pueblos de criollos para abastecerse con productos que no podían fabricar. Cuando los cimarrones, que eran como los criollos llamaban a los prófugos de origen africano, les faltaban utensilios y mujeres, asaltaban las haciendas y liberaban esclavos.
En el siglo XVII, negros libres e indígenas siguieron el ganado cimarrón (animal doméstico que escapa de sus amos y se asilvestra, de allí el uso del mismo termino para el africano que se escapaba) hacia los llanos, formando los primeros pueblos de llaneros.
Los cumbes formaban núcleos de resistencia, porque las autoridades no podían vencer a sus habitantes al margen de la sociedad colonial y estaban en zonas inaccesibles. Durante la segunda mitad del siglo XVIII las autoridades trataron de incorporar a los cumbes. Para ello mandaron sacerdotes para cristianizarlos. Sin embargo, su carácter multiétnico y multicultural lo evito.
La primera rebelión cimarrona en Venezuela tuvo lugar en las minas de Buría, cerca de Barquisimeto en el siglo XVI, bajo el mando del “Rey Miguel”, un esclavo negro traído a Venezuela desde San Juan de Puerto Rico y fundador de una cumbe cerca del rio San Pedro. Miguel estableció un reino independiente, donde se autonombro rey, a su compañera Guiomar, reina, príncipe a su hijo y a uno de sus seguidores como obispo de una iglesia disidente. En este cumbe convivían negros e indios Jirajara. Otra insurrección tuvo lugar en la isla de Margarita bajo la conducción de una mujer calificada de bruja africana. Hasta entonces las sublevaciones tuvieron lugar para conseguir el mejoramiento de las condiciones de vida de los esclavos. En cambio, durante el siglo XVIII las sublevaciones tenían implicaciones políticas y económicas. La insurrección del zambo cimarrón Juan Andrés López del Rosario o Andresote en el valle de Yaracuy fue contra el monopolio de la Compañía Guipuzcoana. Andresote estaba aliado con los holandeses de Curazao y los cimarrones de la región, quienes estaban implicados en el contrabando.
En la segunda mitad del siglo XVIII, en concordancias con las ideas de la Revolución Francesa los líderes José Leonardo Chirinos, un zambo hijo de madre indígena y un negro esclavo, y José Caridad Gonzales, un negro congolés muy informado de las mencionadas ideas, guiaron las rebeliones de Coro, pidiendo la eliminación de tributos e impuestos y la abolición de la esclavitud, así como la abrogación de los privilegios de la nobleza. La sublevación estalló en el valle de Curimagua, donde vivían también muchos campesinos pobres, pero los blancos de Coro se unieron contra los rebeldes y les vencieron.
Durante la guerra de Independencia, muchos esclavos abandonaron las plantaciones y fundaron nuevos cumbes en el interior del país. Tanto los realistas como los patriotas trataron de controlar a los esclavos para evitar sublevaciones. Después de la independencia no se había abolido la esclavitud, hasta 1854 cuando José Gregorio Monagas decreto la libertad de los esclavos.

Ilustraciones tomadas de la WEB

Referencia
Pollak-Elta, A. (1991). La Negritud en Venezuela. Caracas: Cuadernos Lagoven.

CUMBES Y ROCHELAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

lunes, 7 de agosto de 2017

Pueblos de Venezuela - Morro de Lechería

San José de Neverí (actual Lechería) fue fundada por Don Agustín Delgado, General en la expedición de 1535, quien era sobrino nieto del último guanarteme de Gáldar, Gran Canaria y de cara al mar fue fundado por Vega en 1536, el fortín del Morro de La Magdalena o de Macarapana en tierras del cacique Cumanagoto Guaracapa, en cuyas faldas del mismo Morro estaba el pueblo de la cacica Magdalena.


El Morro de Maracapana, situado en la costa de los Cumanagoto, era la puerta de entrada a la Guayana, a una tierra semimítica, rica en oro, cuya conquista se disputaban las bandas rivales de Don Antonio Sedeño, conquistador y gobernador de Trinidad, Jerónimo de Ortal y los arruinados perleros de Cubagua. Para aquella época los perleros habían abandonado su isla a causa del agotamiento de los bancos de perlas y habían instalado su real en Macarapana, punto de partida para su proyecto de conquista de Guayana.


La actual población de Lechería, Estado Anzoátegui, Venezuela, cobra importancia durante la época colonial a finales del siglo XVIII cuando la corona española decide rehabilitar el Fortín de La Magdalena concluido en 1799 en el Cerro el Morro para evitar los ataques de piratas franceses, holandeses e ingleses. En 1817 durante la Guerra de independencia Simón Bolívar ocupa el fortín por breve tiempo para luchar contra los realistas y luego en 1819 es dominado por completo por los patriotas al mando del general Rafael Urdaneta.


A mediados del siglo XIX se transforma en una zona de cría de caprinos produciendo leche de chivas de donde recibe su nombre de Lechería, ya a inicios del siglo XX se funda a partir de una ranchería de pescadores lo que hoy el casco central de la ciudad, predominando la actividad pesquera hasta bien entrado el siglo XX.


Referencia
Civrieux, M. (1980). Los Cumanagoto y sus Vecinos. Los Aborígenes de Venezuela. VOL 1. Caracas: Monografía N°26/Fundación La Salle.

MORRO DE LECHERÍA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 31 de julio de 2017

Historia de Venezuela - Los Inicios de la Formación Venezolana

Una característica particular de Venezuela radica en que la primera fase de la colonización fue realizada por una empresa privada. El 27 de marzo de 1528, el rey Carlos I de España y Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico dio en prenda a los Welsers, banqueros alemanes, el territorio de Venezuela. No fue en realidad una enajenación de parte del imperio, sino un compromiso de colonización, que duró más de 17 años en teoría y 7 en la práctica, porque a los Welsers no les resultó el negocio, ya que no encontraron El Dorado que buscaban. La Capitulación se funda en la necesidad de respaldar a Diego García de Lerma en su asentamiento en la provincia de Santa Marta, ya que debía enfrentar a los "indios naturales" que son "belicosos y flecheros", así a los Welsers se les entrega el territorio entre el Cabo de la Vela y Macarapana y los obligaba a conquistar y a poblar, a fundar ciudades y traer técnicos para las minas; en compensación, recibieron el derecho de adjudicar tierras, conceder títulos, explotar y distribuir la producción, exceptuando las islas entregadas a Juan de Ampíes. Hacia 1545, los Welsers habían fracasado en su empresa, en la que alcanzaron a nombrar dos gobernadores: Ambrosio Alfinger, inició la exploración en 1529, dejando la triste fama de haber sido el más cruel y bárbaro de todos los conquistadores de América y Jorge Spira, que fundaron Coro y Maracaibo. Es interesante señalar que para la época de Carlos V, quien era alemán, tanto los habitantes de Alemania como los Países Bajos eran vasallos del reino de España y después de la legislación de 1524, nada impedía que residieran en América.
Al llegar los españoles, había unos 350.000 indígenas, cifra relativamente baja en relación a otras colonias; además, estaba muy dispersa en las montañas, la costa, los llanos y las selvas del Orinoco.
Al principio, se estableció la esclavitud indígena, luego reemplazada por la encomienda en 1545. A diferencia de otras colonias, en Venezuela se impuso durante casi dos siglos la encomienda de servicios.
En el primer siglo de la conquista, la principal mano de obra fue la indígena, ya que solamente se importaron 6.595 esclavos negros provenientes posiblemente de Angola, pues el primer contrato para la introducción de esclavos negros fue hecho con el Gobernador de esa región de África ecuatorial, bajo la dominación del Reino de Portugal, específicamente la región de Loanda donde habitaban grupos Bantú. Estos primeros contingentes africanos "permitieron al español determinar diferencias de productividad del negro con relación a la del indio". Pronto los negros siguieron el camino de la rebelión que habían iniciado los indígenas. Una especificidad de la lucha social venezolana de la época colonial consiste en que la mayoría de las insurrecciones de los esclavos negros estuvo coordinada con las luchas indígenas, configurando una relevante relación entre etnias.

Referencia
Arráiz Lucca, R. (2013). Venezuela: 1498-1728. Conquista y urbanización.Caracas: Alfa
Piñerúa, F. (2008). Venezuela Desde Sus Orígenes. Caracas: La Casa Tomada.

LOS INICIOS DE LA FORMACIÓN VENEZOLANA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

lunes, 10 de julio de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos - Raimundo Andueza Palacio


El cuarto presidente “civil”, Raimundo Andueza Palacio, nació en Guanare, estado Portuguesa el 6 de febrero de 1846. Estudió en el colegio de Guanare, primaria y bachillerato, en 1861 recibió el título de Bachiller en Ciencias Filosóficas.
Fue Edecán, es decir el asistente militar, y luego secretario del presidente Juan Crisóstomo Falcón (1866), además sirvió bajo las órdenes del general Manuel Ezequiel Bruzual durante la Revolución de los Azules de 1868, estas experiencias estructuraron su psiques hacia una orientación militarista, como veremos más adelante en su historia de vida.
Posteriormente cursó la carrera de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, desempeñándose tiempo después como abogado ante la Corte Suprema del Distrito Federal (1874). Entre 1873 y 1876 fue diputado por el estado Aragua. Presidente del Congreso (1876) y ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Linares Alcántara (1877), pronunció el discurso de despedida de Antonio Guzmán Blanco en La Guaira, el 18 de mayo de 1877. Encargado del Poder Ejecutivo por la ausencia de Linares Alcántara (agosto 1877), es senador por el estado Portuguesa. Ministro de Hacienda (1877-1878), fue postulado como candidato a la Presidencia de la Republica para el período 1879-1881.
Miembro del Concejo Federal por el estado Zamora (1890), es elegido presidente de la República por dicho organismo, ocurriendo así un hecho sin precedentes: dos civiles fueron presidentes de manera consecutiva; Juan Pablo Rojas Paúl (1888-1890) y Raimundo Andueza Palacio (1890- 1892).
Andueza integró su gabinete ministerial con mayoría de civiles y sin presencia de guzmancistas, existe una absoluta libertad de expresión, bonanza económica, manteniendo el nivel del gobierno anterior y en excelente ubicación los precios del café; inaugura el acueducto de Barquisimeto (1890), el Hospital Nacional de Caracas (1891) actual Hospital Vargas, creación del Ministerio de Correos y Telégrafos (1891), transformación en Universidades de los Colegios Nacionales de Maracaibo y Valencia, entre otras obras de infraestructuras. Aunque en las relaciones internacionales manejo de manera inadecuada la situación con Colombia, el cual según un tratado de 1881, para 1891 se decidía una gran pérdida territorial, favoreciendo a Colombia y aunque no demostró dotes de gran administrador tampoco desvirtuó sus funciones.
Su gobierno comienza a perder fuerza al retomar las intenciones del gobierno de Rojas Paúl de reformar la Constitución de 1881. La mencionada reforma consistía primero en dar al Congreso la facultad de hacer enmiendas Constitucionales sin convocar Asambleas Constituyentes, elevar a Estados las secciones de Falcón y Zulia, pertenecientes al Gran Estado de Falcón y segundo, el regreso a la división de 20 Estados, el voto directo universal y secreto, la eliminación por consiguiente del Consejo Federal, extensión a 4 años el período constitucional.
Para el 14 de marzo de 1892 Raimundo Andueza Palacio desconoce mediante comunicado cualquier decisión del Congreso y proclama la vigencia de las Reformas de la Constitución., Aquí surge la mentalidad militarista de Andueza, que a pesar de su formación académica civilista, su condición psíquica militarista hace emerger su condición autoritaria, queriendo imponer su voluntad por encima de cualquier forma de participación y consenso. Ejerciendo el poder de forma tiránica y tratando de imponer un orden social a su conveniencia. Dando como resultado la Revolución Legalista, liderada por Joaquín Crespo, un movimiento que defendía la Constitución de 1881 y que buscaba el restablecimiento de la legalidad constitucional. Los legalistas logrando la unión entre liberales amarillos y conservadores azules; usando una bandera blanca como símbolo de su unión. Ante la presión militar legalista Raimundo Andueza Palacio renuncia y decide exiliarse del país (1892-1898), dejando encargado de la presidencia al Dr. Guillermo Tell Villegas, miembro del Consejo Federal, en junio de 1892. Villegas trató de concertar la paz con Joaquín Crespo; pero este se negó a reconocer su gobierno, anarquizado y dividido. Guillermo Tell Villegas al igual que Andueza se fue al extranjero, y en medio de la mayor confusión se puso al frente del Ejecutivo su sobrino Guillermo Tell Villegas Pulido, quien al cabo de un mes se marchó también, dejando la ciudad sin autoridad, conmovida por desórdenes y saqueos, para ser ocupada el 6 de octubre de 1892 por Joaquín Crespo, al frente del ejercito de la Revolución legalista.
Luego de la muerte de Joaquín Crespo en abril de 1898 regresa a Venezuela incorporándose al gobierno de Cipriano Castro como ministro de Relaciones Exteriores. Murió en Caracas el 17 de agosto de 1900.

Referencia
http://www.venezuelatuya.com/biografias/andueza_palacio.htm

RAIMUNDO ANDUEZA PALACIO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

domingo, 4 de junio de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos – Juan Pablo Rojas Paúl

Entre 1861 y 1888, después de 27 años de gobiernos militares y de haberse dado seis enfrentamientos armados entre venezolanos, es electo el tercer presidente civil y el numero 21 como presidente de Venezuela, el fue Juan Pablo Rojas Paúl. Pero antes de pasar a reseñar su vida creemos importante tener una aproximación a estas guerras civiles. La primera fue la Guerra Federal (1859-1863) que inicia el 20 de febrero de 1859 encabezada por Ezequiel Zamora quien con ayuda  del oriental Juan Antonio Sotillo vence en Santa Inés el 10 de diciembre de 1859, un mes después el 10 de enero de 1860 Zamora es asesinado y sucedido por Juan Crisóstomo Falcón. Los liberales son vencidos en la batalla de Coplé el 17 de febrero de 1860 por León de Febres Cordero, quien no persiguió a sus enemigos en retirada lo que salvo a gran parte de las tropas rebeldes quienes pasaron a una etapa de guerra de guerrillas que sumergieron al país en una profunda anarquía, siendo el conflicto más sangriento de todos los vividos. Tras la caída de Guanare el 5 de abril de 1863, los conservadores no tenían como resistir. Los liberales controlaban Coro, Maracaibo, Barquisimeto y Guayana. Con el tratado de Coche el 23 de mayo de 1863 pone fin a la guerra con la victoria de Falcón. No había de trascurrir mucho tiempo cuando en septiembre de 1867 el general Luciano Mendoza se alza en Bolívar contra Falcón, encabezando la rebelión conocida como  La Genuina. En diciembre lo hacen los generales Miguel Antonio Rojas en Aragua y Pedro Arana en Carabobo. Los rebeldes son vencidos y obligados a limitarse a la actividad guerrillera. El 16 de octubre  Blanco Guzmán negoció un acuerdo de paz con Mendoza. Aun estaba fresca la tinta del tratado de paz cuando el 12 de diciembre de 1867 estalla la revolución de los azules liderizada por José Tadeo Monagas quien aglutinaba liberales descontentos y conservadores, contra el gobierno de Falcón. El movimiento azul había comenzado con levantamientos autónomos y sin coordinación. El 25 de abril de 1868 Falcón debe renunciar, pero esto no satisface a los azules. El gobierno interino de Manuel Ezequiel Bruzual intenta negociar, pero Monagas asalta Caracas el 26 de junio de 1868 y nombra presidente interino a Guillermo Tell Villegas. La revolución azul es sustituida casi inmediatamente por la revolución Amarilla el 14 de agosto de 1869, cuando el liberal amarillo Antonio Guzmán Blanco intentaba enfrentar el gobierno de Monagas. La rebelión estalla tras dos años de anarquía política durante el gobierno de Monagas. Guzmán Blanco quien estaba en el exilio, desembarca desde Curazao en Curamichate, cerca de La Vela de Coro, el 14 de febrero de 1870. El 27 de abril entra a Caracas y luego marcha sobre Apure pacificándola para inicio de 1871 y asegurando su poder. Se inicia así el periodo del Liberalismo Amarillo. A los casi tres años surge una nueva revolución la de Coro o Colinada, que comienza en octubre de 1874, comandada por el general León Colina pero en febrero siguiente estaba vencido y en oriente se alza el general José Ignacio Pulido Briceño. Guzmán Blanco debe dejar el poder pocos años después a favor de sus opositores. Surge luego la revolución reivindicadora cuando el 3 de enero de 1879 Guzmán Blanco se alza contra su sucesor José Gregorio Valera retomando el poder hasta su muerte en 1888. Como podemos notar la mentalidad militarista no permite la institucionalidad y el continuismo de proyectos políticos de desarrollo, prevalece la fuerza y la imposición de programas individuales, en un quitate tu para ponerme yo sin importar las vidas que esto se lleve de por medio, lo que trae muerte, atraso y desarmonía evitando el desarrollo del país y deteriorando su calidad de vida.
Rojas Paúl nació en Caracas el 26 de noviembre de 1826. En valencia, estado Carabobo cursó estudios de primaria y secundaria. Posteriormente en 1846 inició estudios de pregrado en Caracas y aunque sentía inclinación por la medicina decidió seguir los pasos de su padre y cursar Derecho. Durante sus años universitarios contribuyó a la creación de la “Academia de la Historia”, que se dedicó al estudio de la historia mundial. En el año 1850 completó sus estudios de pregrado y como requisito cumplió hasta 1852 con ejercicios de práctica vinculadas a su profesión. Ese mismo año obtuvo el título de Bachiller en Derecho Civil. Desde entonces ejerció la docencia y la abogacía. Afiliado al partido Liberal Amarillo comenzó su ascenso político desempeñándose en diversos cargos. Gobernador de Caracas en 1856, ministro del Interior y Justicia 1869, ministro de Relaciones Exteriores en 1873, miembro de la Alta Corte Federal en 1877, presidente de la cámara del Senado en 1877 y ministro de Hacienda 1879. Fue electo presidente de la república por el Consejo Federal, con pleno apoyo de Guzmán Blanco, para el periodo 1888-1890, siendo el primer presidente civil en finalizar su periodo presidencial.
De su mandato resalta el decreto del 28 de octubre de 1888, en el que se creó la Academia Nacional de la Historia. Promovió la construcción obras urbanas como el Hospital Vargas de Caracas, la inauguración del cable submarino La Guaira-Antillas Holandesas-Europa y el Ferrocarril Valencia-Puerto Cabello. Alentó la inmigración de las monjas de San José de Tarbes, desde Francia, para la atención de hospitales y la educación femenina y emitió una amnistía general en beneficio de todos los presos y exiliados por motivos políticos.
Durante su gobierno tuvo que enfrentar la rebelión de Joaquín Crespo, quien consideró su elección un fraude, sin embargo domino la situación y encarceló a Crespo. Durante estos años se distanció de Antonio Guzmán Blanco al rechazar los términos de un empréstito negociado por este en Francia y llegó a romper relaciones con él, quien vivía en Paris desde donde pretendía gobernar indirectamente al país. Esto llevó gradualmente a manifestaciones en contra de Guzmán Blanco en el país que ocasionaron la destruición de estatuas y monumentos del expresidente así como el saqueo de propiedades de su familia.
En 1890 concluyó su mandato, distinguiéndose por su carácter civilista y progresista que contribuyó al desarrollo de la educación, la infraestructura y la cultura en el país. El congreso escogió a Raimundo Andueza Palacio como su sucesor en la presidencia. En 1900 participó en la Asamblea Constituyente  que ratificó a Ciprino Castro como presidente. Muere en Caracas el 22 de julio de 1905.

 

Referencias
Estevez, E. (2006). Las Guerras de los Caudillos. Caracas: EL Nacional
Quintero, I. (1989). El Ocaso de una Estirpe. Caracas: Alfadil.
http://www.venezuelatuya.com/biografias/rojas_paul.htm

JUAN PABLO ROJAS PAÚL
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

domingo, 28 de mayo de 2017

Historia de Venezuela - Juan Germán Roscio

La obsesión por la historia oficial militarista, la de los héroes de la patria, ha dejado en el olvido a importantes protagonistas civiles de la independencia, a los ideólogos, a los pensadores. De hecho los sucesos del 19 de abril de 1810 y los del 5 de julio de 1811 son protagonizados por civiles y es después de la pérdida de la Primera República que los militares ocupan la escena.
Uno de los principales ideólogos de la independencia fue Juan Germán Roscio quien nació el 27 de mayo de 1763, en los llanos de Guárico. Era hijo de Juan Cristóbal Roscio, un milanés, que había vivido en España y luego se había trasladado a la Provincia de Venezuela, específicamente a San Francisco de Tiznados (hoy estado Guárico), en donde se dedico a la cría de ganado vacuno, pertenecía a las milicias de la Corona española, por cuanto Milán pertenecía al imperio español, que formaba parte del dominio de la casa de los Austrias, y su madre Paula María Nieves, una mestiza, natural del «pueblo de indios» de La Victoria, que contaba con bienes de fortuna, ya que explotaban una hacienda en las inmediaciones de San Francisco de Tiznados.
Por ser mestizo era poco probable que estudiara en la Universidad de Caracas, ya que para ser admitido se necesitaba un respaldo particular por parte de los principales de la provincia que probara su «limpieza de sangre». Ese respaldo llegó de parte de la hija del conde de San Javier, María Luz Pacheco, lo que le permitió trasladarse a estudiar a Caracas, siendo tenido por blanco.
En 1794 se doctoró en derecho Canónico y en 1800 en Civil. Sin embargo, los directores del Colegio de Abogados de entonces la negaron la inscripción en la corporación, lo que lo inhabilitaba para el ejercicio de la profesión, alegando que en el expediente requerido de limpieza de sangre no aparecía el mote de «india» que sí figuraba en otros expedientes del mismo Juan Germán Roscio, mismo que inicio un juicio ante la Real Audiencia en 1796 y obtuvo sentencia a su favor en 1805. El triunfo en este proceso judicial hizo de Roscio un precursor en la defensa de los derechos individuales en contra de la discriminación racial.
Fue profesor de la Universidad de Caracas, asesor de la Capitanía General y de la Audiencia de Guerra. El 19 de abril de 1810, al formarse la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII, integra el Cabildo en calidad de diputado del pueblo. Es nombrado secretario de Relaciones Exteriores de aquella primera junta emancipadora (es decir, el primer canciller que tuvo Venezuela), y luego formó parte del Congreso Constituyente instalado el de de marzo de 1811 en calidad de diputado. El Congreso Constituyente le encarga la tarea de ser redactor, junto con Francisco Isnardy, del Acta de Independencia, decidida el 5 de julio de 1811. Luego, integra la comisión redactora de la primera Constitución que tuvo la República de Venezuela, sancionada el 21 de diciembre de 1811. También, fue redactor del Reglamento para la Elección de Diputados al primer Congreso de la Venezuela Independiente, en 1811. Además, redacta el Manifiesto que hace al mundo la Confederación de Venezuela en la América Meridional de las razones en que ha fundado su absoluta independencia de la España, de cualquier otra dominación, extranjera, intentada y promovida el 19 de abril de 1810, y declarada el 5 de julio de 1811, formado y mandado publicar por acuerdo del Congreso General de las provincias unidas. Este texto es el sustento teórico más importante de aquellos momentos fundacionales de la República.
La perdida de la Primera República venezolana, en julio de 1812, tiene a Simón Bolívar como lamentable protagonista de la derrota de Puerto Cabello, plaza que se ha perdido en sus manos. De modo que, hasta diciembre de 1811, si alguien es figura principal de los hechos, es el doctor Roscio. El autor de una Constitución Federal a la que Bolívar culpó de ser la causa de la pérdida de la Primera República en un actin proyectivo, como puede leerse en el Manifiesto de Cartagena.
En julio de 1812, con el triunfo de Domingo Monteverde y la consecuente pérdida de la Primera República, Roscio es hecho preso y enviado a España el 8 de septiembre de 1812. Mientras Bolívar se hace de un pasaporte que le confiere Monteverde en gratitud por la entrega de Francisco de Miranda, en la noche del 31 de julio de 1812 en La Guaira. Bolívar pasa a Curazao y luego a Cartegena, donde redacta su Manifiesto.
Junto con Francisco Isnardi, José Barona, Juan Pablo Ayala, José Mires, Juan Paz de Castillo, Manuel Ruiz y el canónigo chileno José Cortés de Madariaga fueron presos en Cádiz, en La Carraca, durante siete meses, y luego en Ceuta, hasta que, en la noche del 17 de febrero de 1814 él y otro tres compañeros de celda logran fugarse a Gibraltar, solo que son entregados por el gobernador ingles a los españoles. Después de más de un año, el príncipe regente de Inglaterra, Jorge IV, solicitó a Fernando VII la libertad de aquellos presos americanos, cosa que el monarca se vio en la necesidad de concederle, el 10 de septiembre de 1815.
De la península ibérica salió Juan Germán Roscio rumbo a Jamaica y luego se estableció en Filadelfia.
El trasfondo filosófico en el que se apoya es el liberalismo. De ello dan fe las diversas alusiones a “El contrato social” de Juan Jacobo Rousseau. Roscio aboga por la creación de repúblicas libres, gobernadas bajo el imperio de leyes fundadas en los principios de la libertad y los derechos del hombre, todos ellos consustanciales al individualismo, que no hay manera de disociar de las ideas liberales.
En su obra política encontramos “El patriotismo de Nirgua y abuso de los reyes”, un ensayo de 1811 donde afirma “el derecho que tienen los pueblos para quitar, alterar o reformar el gobierno establecido cuando así lo exige la salud pública, y el convencimiento de ser establecido para servir, no para dominar a los hombres; para hacerlos felices, no para abatirlos, para conservar su vida, su libertad y sus propiedades, no para oprimirlos ni sustraerles sus fueros sagrados e imprescriptibles”. En Filadelfia publicó “El Triunfo de la Libertad Sobre el Despotismo”, en 1817, obra que se reedito en la misma ciudad de Filadelfia en 1821 y una tercera edición en la misma ciudad en 1847. En México se imprime por primera vez en 1824; luego en 1828 y después en 1857, siendo “El Triunfo de la Libertad Sobre el Despotismo” un texto importantísimo para la formación de Benito Juárez, un civil mexicano que pertenecía a la etnia zapoteca de la sierra oaxaqueña y que se había educado en el seminario y en el Instituto de Ciencias de su estado, quien por la firmeza de sus convicciones constitucionales había sido apoyado tanto por federalistas radicales como por centralistas, fue presidente de México en varias ocasiones y es considerado como el hombre que consolido la nación como república. En Venezuela, sin embargo, se edita por primera vez en 1953, 136 años después de de su primera impresión. Es inentendible como la obra de Roscio no fue reconocida antes, decimos reconocida porque muy probablemente si era conocida, y como dice Rafael Arráiz Lucca es poco probable que Roscio no le haya entregado a Bolívar en Angostura, en 1819, un ejemplar de su libro, lo que muestra una total falta de interés en reconocer sus considerables aportes ideológicos. En esta obra Roscio considera que “por más que se afanen los déspotas y sus cortesanos, la soberanía ha sido y será siempre un atributo natural e inseparable del pueblo”. Pasa, de aceptar la excusa de responsabilidad por parte del rey frente a sus súbditos, a exigirle cuentas, vinculadas con el contrato tácito que vive entre quienes delegan su soberanía (el pueblo) y quienes la ejercen por delegación (el gobernante). Argumenta que la ley viene a ser la expresión del voto general, es decir, la expresión escrita de la voluntad general en el ejercicio de la soberanía. Advierte que sin leyes la soberanía del pueblo no encuentra cauce; sabe que la inexistencia de leyes beneficia al monarca, del que depende el curso del gobierno cuando no se dispone de un marco regulatorio. Considera que “el derecho que el hombre tiene para no someterse a una ley que no sea el resultado de la voluntad del pueblo de quien él es individuo, y para no depender de una autoridad que no derive del mismo pueblo, es lo que ahora entiendo por libertas”.
Las ideas liberales que él maneja son las mismas que van a dar nacimiento a los Estados Unidos de América, a la Revolución francesa y a la independencia de las provincias españolas en América. Es decir, las ideas que dieron nacimiento a las republicas, que dieron al traste con las monarquías, y que fueron constituyendo un Estado de Derecho moderno sobre la base, entre otros, de un concepto central para todo el andamiaje posterior: el concepto de soberanía.

Referencias
Arráiz Lucca, R. (2014). Civiles. Caracas: Alfa.
Escalante, P. García, B. Jáuregui, L. Zoraida, J. Speckman, E. Garciadiego, J. y Aboites, L. (2011). Nueva Historia Mínima de México. México, D.F: El Colegio de México.

JUAN GERMÁN ROSCIO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia


domingo, 21 de mayo de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos – Manuel Felipe de Tovar

Después de 24 años de tradición militarista, Venezuela vuelve a tener un segundo presidente civil y el decimo en su historia como nación independiente. Este fue Manuel Felipe de Tovar quien nació en Caracas el primero de enero de 1803. Heredo de su madre el título de Conde de Tovar. No obstante renuncio a dicho título en su vida adulta. Fue huérfano de muy joven por lo que fue criado por su tío materno Martín Tovar Ponte. Su educación trascurrió en Inglaterra y Francia. Se cultivó en varias ramas del conocimiento, especialmente en el área humanista. Apoyó a José Antonio Páez para separar a Venezuela de La Gran Colombia. 
Antes de continuar con la vida de Manuel Felipe de Tovar es importante señalar que la mentalidad militarista es autoritaria y se afianza en la deuda para con ellos, exigiendo e imponiendo seguir sus directrices inconsultas que muchas veces conducen al deterioro de lo obtenido con mucho esfuerzo por el trabajo civil. En contraposición la mentalidad civilista es de orientación democrática, donde hay más cabida a compartir y discutir opiniones e ideas sin considerar al otro como enemigo, donde se puede discernir y comulgar en objetivos comunes, así como aportar en función de logro compartidos. Solo entendiendo la acción de estas mentalidades militaristas nos podemos explicar cómo los presidentes civiles venezolanos siendo tan exitosos en su vida profesional terminan sus mandatos con desempeños deficitarios al ser presionados por los militaristas.
Manuel Felipe de Tovar después de concluir su formación academica regreso a Venezuela en 1829, residenciándose en Caracas, donde desempeñó diversas asesorías gubernamentales, destacándose en la “Sociedad Económica de Amigos del País”, un consejo de intelectuales creado para asesorar al gobierno en políticas relacionadas con la economía, educación y la agricultura entre otros temas. En el año 1832 fue electo diputado por el Congreso Nacional y le tocó presidir la comisión encargada de la reforma del Escudo Nacional.
En el año 1835 estallo la Revolución de las Reformas y, en este contexto, Manuel Felipe de Tovar fue uno de los diputados que más contribuyó para reinstalar al derrocado José María Vargas en la presidencia. De hecho fue comisionado por este último para notificarle a José Antonio Páez su designación como Comandante en jefe de los ejércitos para que restituyera el hilo constitucional. Una vez restablecido el gobierno abogó por una política de amnistía y clemencia a favor de los oficiales alzados, dando muestra de civilismo e inclusión. También estuvo entre los diputados que votaron favorablemente la renuncia presentada por Vargas.
 Entre sus prioridades como diputado, y luego senador, estuvo el fomento a la creación de nuevas vías de comunicaciones, participando activamente en la construcción de las carreteras Caracas-La Guaira y Caracas-Valencia. De igual modo hizo énfasis en la colonización y asentamiento de extranjeros en el país, siendo la Colonia Tovar y El Jarillo los modelos de su principal programa de inmigración. Para ello dono tierras de su propiedad que fueron seleccionadas por Agustín Codazzi para establecer una colonia alemana en Venezuela. Su tío Martin Tovar y Ponte ofreció a Codazzi la fianza para llevar a cabo la empresa. En honor a ellos la Colonia Tovar aún se conoce por sus apellidos.
En 1843, como presidente de la Cámara de Representantes, advirtió al gobierno sobre la crisis económica y el creciente descontento popular que amenazaba a la estabilidad política del país. Advirtiendo esta situación alentó la formación de una oposición responsable y organizada, una actitud civilista orientada a la escucha y comprensión del otro en busca de mejoras compartidas. Para ello contribuyó financieramente a la creación del periódico “El Venezolano” en 1840 que fue creado por Antonio Leocadio Guzmán como órgano difusor del recién fundado partido Liberal, movimiento que aglutina a personalidades ilustradas al tanto de los deberes ideológicos europeos y apasionados por el devenir patriótico. Su credo ideológico es abstracto y se define por la lucha contra los godos a quienes consideran sectarios y reaccionarios. Del mismo modo dentro de sus orientaciones políticas resalta su rechazo hacia el personalismo, propio de la mentalidad militarista, y su preferencia por gobiernos de carácter civil. Aunque nunca formó parte de ningún partido buscó materializar sus deseos políticos formando su propio liderazgo entre las personas mejor preparadas e importantes del país.
Se distanció e incluso rompió relaciones con los dirigentes políticos más influyentes de su época en rechazo a la actitud de confrontación perseguida por ellos y sus partidos políticos (Conservadores y Liberales). En 1846 se apartó de la vida parlamentaria por diez años. Durante ese tiempo formó parte de la oposición al gobierno personalista de José Tadeo Monagas y luego participo de la “Revolución de Marzo”, alzamiento militar que constituye la primera rebelión armada que logró derrocar un gobierno en Venezuela e instalo en el poder al general Julián Castro en 1858 gracias a una coalición de los elementos más moderados entre liberales y conservadores. Durante ese gobierno asumió varios cargos. Ocupó el ministerio de Interior y Justicia, fue designado diputado por Caracas a la Convención Nacional de Valencia (destinada a redactar una nueva constitución) y luego el 4 de enero de 1859, durante la guerra Federal, se encargó interinamente de la vicepresidencia de la República.
La ambigua posición política de Julián Castro hacia liberales y conservadores causó el descontento de estos últimos quienes lo derrocan el 2 de agosto de 1859. Con la presidencia vacante y, a la espera de nuevas elecciones a celebrarse en 1860, Manuel Felipe de Tovar resolvió evitar el retorno del personalismo al poder, personificado en Páez, postulándose el mismo para el cargo. Fue designado por el parlamento como presidente provisional para suplir la ausencia del derrocado Castro y posteriormente fue electo presidente para el periodo 1860-1864, juramentándose el 12 de abril de 1860. De esa manera Tovar se convirtió en el primer presidente venezolano en ser electo directamente por sufragio universal masculino, mayores de 20 años o casados, como lo establecía la constitución aprobada en Valencia.
Cuando inició su nuevo mandato ya había empezado la Guerra Federal (1859-1864) entre liberales y conservadores, esto lo llevó a enfrentar situaciones difíciles ante la propagación del conflicto a lo largo y ancho del país. Ante la proliferación de guerrillas por parte de los liberales y de la presión generada por los conservadores, que aconsejaban la designación de un militar para acabar con la guerra, el presidente Tovar, con tan solo un año y algo más en la presidencia se vio obligado a renunciar a esta el 20 de mayo de 1861. Le sucedió el abogado Pedro Gual, quien era el vicepresidente. Posteriormente salió del país rumbo a Paris donde se residenció hasta su muerte el 21 febrero de 1866. Sus restos reposan en el cementerio de Epinay en Francia. 

Referencias
Piñerúa, F. (2005). Mensajes Brujos y la Personalidad del Venezolano. Caracas: La Casa Tomada.

MANUEL FELIPE DE TOVAR
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

domingo, 14 de mayo de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos - José María Vargas

En palabras de Ana Teresa Torres (2009) no hubo otra nación que quedara devastada, a consecuencia de la guerra como lo fue Venezuela. A diferencia de las otras nacientes Repúblicas, perdió su población, sus recursos productivos y sus élites; en contrapartida se lleno de héroes.
La guerra de independencia dio origen a un grupo de militares de procedencia popular que se enriquecieron con los bienes de los adversarios y se consideraron con el derecho de reclamar los recursos de la nación para sí, por su sacrificio por la patria, lo que afianzo una estructura de relación entre un padre autoritario, los héroes militares y un niño sumiso, el resto de los habitantes de la nueva república de Venezuela. Así se instauro un militarismo en la psique de los venezolanos, donde unos se acostumbraron a mandar y otros a obedecer, solo que la psique del militar necesita del enemigo para funcionar en su camino a la guerra y en la guerra solo hay caos y destrucción. Falta el orden y el progreso, propio del positivismo civilista. Solo en paz hay construcciones duraderas de infraestructura, educación, normas de convivencia sanas, que traerán como consecuencia una mejor calidad de vida para todos y no solo para un grupo privilegiado.
Ahora bien para que exista aprendizaje es necesario que los eventos y sus respectivos análisis se fijen en la memoria, por lo que nos proponemos dar a conocer los personajes civiles olvidados por nuestra historia para que ellos sean conocidos y sus hechos sean analizados y cada quien saque sus propias conclusiones, para ello empezaremos por los que tienen la responsabilidad ineludible de dar las pautas para la organización y conducción de cualquier empresa, es decir los gerentes, en lo político-administrativo los presidentes nacionales.
Después de José Antonio Páez, militar, José María Vargas fue el segundo presidente de Venezuela, el primero civil. Nace en la Guaira el 10 de marzo de 1786. Descendiente de canarios, estudia bachillerato en filosofía en el Seminario Tridentino de Caracas e ingresa a la Universidad Real y Pontificia de Caracas el 11 de julio de 1803, donde se recibe como Doctor en Medicina en el año 1808. Como medico se traslada a Cumaná, donde vivió hasta 1812; lapso en el que se incorporó al Supremo Poder Legislativo de Cumaná. Al llegar el jefe realista, Juan Francisco Javier Cervériz, a Cumaná, redujo a prisión a todos los que habían formado parte del Poder Legislativo, incluyendo a Vargas que fue enviado a la cárcel de La Guaira donde permaneció hasta comienzo de 1813 cuando fue liberado. A fines de ese año se embarcó con destino a Europa, con el propósito de perfeccionar sus conocimientos de médicos en Edimburgo. Adicionalmente cursó estudios de cirugía, química, botánica, anatomía y odontología. En esta época fue incorporado en Londres como miembro del Real Colegio de Cirujanos.
De regreso a América en 1819, se estableció en Puerto Rico, donde estaban refugiados sus hermanos y su madre, quienes habían huido de la guerra de independencia venezolana. En 1825 regresa a Venezuela donde se dedica al ejercicio de su profesión, incorporándose además a la Universidad de Caracas como profesor de Anatomía. En 1827 fue electo rector, siendo el primer medico en ese cargo, donde desarrollo una labor exitosa consiguiendo poner al día las cuentas de la universidad, además de sanear las rentas de la universidad, se dedicó a reorganizar las diversas facultades, crear nuevas cátedras, a las reparaciones físicas de los salones, a la organización de bibliotecas, y a  relacionar la universidad con otros planteles. Así al término de su desempeño se convirtió en un modelo de eficacia administrativa y la universidad en un prestigioso centro de estudios.
En 1827 a la par de ser rector, fundó la Sociedad Médica de Caracas, con la cual se comenzaron a practicar reuniones científicas en el país. También desarrollo una amplia actividad científica en el mundo de la botánica, siendo reconocido por De Candolle, uno de los más grandes botánicos de la época, quien bautizó algunas plantas con el nombre de “Vargasia”. En 1829, al ser fundada en Caracas la Sociedad Económica de Amigos del País, Vargas fue designado su primer director. En 1830 tomó parte en la política, asistiendo el Congreso Constituyente, donde en muchas oportunidades salvó su voto al no estar de acuerdo con algunos planteamientos del Libertador, lo que no obstante, no le impidió ser nombrado ese mismo año como albacea testamentario de Simón Bolívar. Este mismo año estuvo en la Constituyente de Bogotá, representando a la provincia de Caracas.
En 1834, su nombre se escucha como presidenciable para el periodo (1835-1839), sobre todo en los círculos intelectuales, lo que expresaba cierta actitud antimilitarista. Apoyado por el Partido Conservador fue electo presidente en las elecciones de 1834, voto ratificado por el Congreso el 6 de febrero de 1835 y se encargó de la presidencia el día 9, convirtiéndose, como ya se dijo, en el primer presidente civil de Venezuela. Posteriormente el 8 de julio de 1835 estalló la “Revolución de las Reformas” y Pedro Carujo lo depuso del cargo y lo envió exiliado a Saint Thomas el 9 de julio. Del episodio concerniente a su detención es donde surgió el dialogo entre el militar alzado Pedro Carujo y el presidente: “¡Señor Doctor! –grita Carujo- El mundo es de los valientes. ¡Señor Carujo! –replica Vargas- El mundo es del hombre justo y honrado”. Sin embargo, al poco tiempo, el 20 de agosto, fue restituido en la primera magistratura por José Antonio Páez, quien era Jefe del Ejército. Vargas continuó como Presidente de la República hasta el 24 abril de 1836, fecha en la que renunció irrevocablemente a dicho cargo encargándose el vicepresidente Andrés Narvarte. Su tiempo en la presidencia, a pesar de la interrupción, fue de un año un mes.
Vargas que había dado muestra de ser un excelente gerente cuando intento reorganizarla la nación en función de una mayor eficacia y eficiencia, a los cinco meses en la presidencia de la republica recibe un golpe de estado y luego cuando es restituido se ve obligado a renunciar ante los numerosos ataques opositores, entre ellos los del sector paecista, lo que le impidió gerencial adecuadamente al país para darle orden y sentar las bases para su progreso, sin embargo y a pesar de las múltiples dificultades intento enfocarse hacia el logro de mejoras sociales de todo tipo.
Después de su experiencia como primer magistrado, su vida productiva por el país continúo dedicándose durante el resto de su vida exclusivamente a la educación. Fundó en 1842 la cátedra de Química. Presidio la comisión encargada de exhumar en Santa Marta los restos del Libertador y conducirlos a Venezuela, misión que fue completada en diciembre de 1842. En agosto de 1853 enfermó y viajó a Estados Unidos, donde residió primero en Filadelfia y luego en Nueva York donde finalmente murió el 13 de julio de 1854.

Referencias
Piñerúa, F. (2005). Mensajes Brujos y la Personalidad del Venezolano. Caracas: La Casa Tomada.
Torres, A. (2009). La Herencia de la Tribu. Caracas: Editorial Alfa.

JOSÉ MARÍA VARGAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia


lunes, 8 de agosto de 2016

Pueblos de Venezuela - Ciudad Bolívar

Capital del Estado Bolívar, Venezuela, fue fundada por Don Antonio de Berríos el 21 de diciembre de 1595. Don Antonio de Berríos había llegado a la zona desde la Nueva Granada, actual Colombia, con la misión de poblar la Guayana. La población originalmente fue llamada Santo Tomás de Guayana y era un puerto fortificado que debe mudarse de emplazamiento en tres ocasiones, ya que era blanco de constantes asaltos por parte de los indígenas Caribe y corsarios europeos entre los que destaca Sir Walter Raleigh en 1617.

Fue mudada por última vez al sector más angosto de la margen derecha del rio Orinoco y rebautizada con el nombre de Santo Tomás de la Nueva Guayana de la Angostura del Orinoco o simplemente Angostura el 22 de mayo de 1764, nombre que persistirá por más de 80 años.


Durante la presidencia del general Carlos Soublette, en junio de 1846 sería renombrada como Ciudad Bolívar, en honor al Libertador Simón Bolívar, quien estableció en la ciudad, las bases de la acción que le permitió liberar las actuales naciones de Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia.


En 1800, los científicos naturalistas Alexander von Humboldt y Aime Bonpland visitaron Angostura y desde allí se dirigen por el Pao a Barcelona y luego a Cumaná, terminando así el recorrido por el territorio de Venezuela.


El 21 de julio de 1903 en las cercanías de Ciudad Bolívar, se libró la última batalla de la Revolución Libertadora donde el ejército gubernamental del mando de Juan Vicente Gómez vence a las fuerzas opositoras del general Nicolás Rolando, marcando el final del siglo XIX venezolano caracterizado por la inestabilidad política y las grandes guerras civiles, dando paso  a una etapa de consolidación del gobierno central bajo el gobierno de los andinos.


          CIUDAD BOLÍVAR
          AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
          DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
          FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio