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viernes, 2 de agosto de 2013

Cultura Inca – Sacrificios de Niños

En la cultura inca se realizaron sacrificios humanos donde se ofrecían niños y donativos para adorar al dios sol y pedir sus favores. Para ello preparaban a los niños elegidos administrándole alcohol y hojas de coca durante meses.
Tras investigar tres momias de niños de hace más de 500 años procedente de los Andes argentinos, los científicos de la universidad británica de Bradford llegaron a la conclusión de que el consumo de alcohol y coca era parte del ritual del sacrificio.
El equipo liderado por el arqueólogo Andrew Wilson investigo entre otros aspectos, el cabello de las tres momias infantiles (“El Niño”, “la Doncella” y “la Niña del Rayo”) que se encuentran en el Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta y fueron halladas en 1999 cerca de la cumbre del volcán Lloullaillaco, Argentina.
Aunque ya se sabía que el alcohol y la coca eran determinantes en los sacrificios humanos de los incas, los restos hallados en los cabellos permiten deducir nuevos detalles sobre cómo se preparaban estos rituales.
Así, un año antes de ser sacrificada, la alimentación de “la Doncella”, de unos 13 años, cambió drásticamente. Al parecer, en ese momento habría sido elegida para el sacrificio y desde entonces mucho mejor alimentada.
El alcohol que consumían era, al parecer, chicha, una bebida derivada de la fermentación del maíz. Las hojas de coca producen entre otros un efecto calmante al masticarlas mezcladas con ceniza. Los incas creían que los estados de embriaguez permitían acceder al mundo de los espíritus. Estas drogas también contribuían a que los niños fueran más dóciles de cara a los rituales.
Los rituales de sacrificios humanos en el imperio inca se conocen como “copacocha”. Los niños elegidos recorrían largas distancias y participaban en ceremonias en la capital inca, Cuzco, antes de dirigirse a la cumbre del volcán, a cientos de kilómetros, donde finalmente eran sacrificados.

Referencia
Wilson, A. (30/07/2013). Los Secretos de las Momias de los Niños Incas. Madrid: El Mundo.

SACRIFICIOS DE NIÑOS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia Arguinzones

lunes, 28 de mayo de 2012

Cultura Inca – Chinchero


El pueblo de Chinchero conocida como la ciudad del Arco Iris está ubicada a 28 km. al noroeste de la ciudad del Cuzco, sobre los 3160 msnm., flanqueada por los nevados de Salkantay, Verónica Soray; pertenece a la provincia de Urubamba, departamento de Cuzco

Chinchero mantiene la población más típica del Valle Sagrado de los Incas, es una ciudad netamente incaica que los conquistadores quisieron "civilizar" para implantar su cultura, pero nunca lo lograron totalmente. Sus pobladores actualmente habitan las construcciones incaicas casi intactas, en el mismo lugar donde sus lejanos antepasados vivieron y formaron la civilización de los Inca.

En este Conjunto Arqueológico llama la atención sus andenes, lo que permite entender que fue un centro de producción agrícola en la época inca, también se construyo un almacén y se doto a todo el complejo de un sistema de regadío muy eficiente. La historia cuenta que con la llegada de los españoles, Chinchero fue incendiada en 1536 por Manco Inca, en su huida hacia Vilcabamba, con el objetivo de no dejarles nada a los españoles.

Sobre el Palacio de Tupac Yupanqui los españoles levantaron la Iglesia de Nuestra Señora de Monserrat en 1607, con la finalidad de representar su sometimiento de forma simbólica. Su Altar mayor tallado en pan de oro y estilo barroco está dedicado a la Virgen de la Natividad. Sus paredes están decoradas con obras de Diego Quispe Tito el máximo representante de la escuela cusqueña. También hay trabajos de Francisco Chihuantito.
En la concurrida y colorida feria dominical de chinchero se puede encontrar objetos de uso domestico, algunos verdaderamente antiguos como los famosos textiles de chinchero. En este pueblo, con comunidades unidas se ha podido conservar un patrimonio vivo, inmaterial, de extraordinario valor, que se expresa tanto en la textilería como en las prácticas agrícolas y en una red de relaciones familiares y comunitarias. En los talleres de las asociaciones de artesanas se exponen diariamente todo el proceso del tejido, desde el lavado de la lana, hasta el producto final, se aprende de las técnicas de hilado, teñido y tejido.

Referencia
cuscoperu.origenandino.com/chinchero-peru

CHINCHERO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

sábado, 11 de febrero de 2012

Cultura Inca – Mito de Origen Inca

Nuestro Padre el Sol, viendo que los hombres vivían como fieras y animales brutos, sin religión, ni policía, sin pueblos ni casa, sin cultivar ni sembrar la tierra, sin vestir ni cubrir sus carnes, porque no sabían labrar algodón ni lana para hacer  de vestir, se apiadó y envió del cielo a la tierra a su hijo, el primer inca, Manco Capac, y a su hermana para que los doctrinasen en el conocimiento de nuestro Padre el Sol, para que lo adorasen y tuviesen por su dios, y para que les diesen preceptos y leyes en que viviesen como hombres en razón y urbanidad; para que habitasen en casas y pueblos poblados, supiesen labrar las tierras, cultivar las plantas y mieses, criar los ganados y gozar de ellos y de los frutos de la tierra, como hombres racionales y no como bestias. Con esta orden y mandato puso Nuestro Padre el Sol estos dos hijos suyos en la laguna Titicaca, que está a ochenta leguas de aquí, y les dijo que fuesen por do quiesen, doquiera que parasen a comer o a dormir, procuraran hincar en el suelo una barrilla de oro, de media vara en largo y dos dedos de grueso, que les dio para señal y muestras que donde aquella barra se les hundiese, con sólo un golpe que con ella diesen en tierra, allí quería el Sol Nuestro Padre que parasen y hiciesen su asiento y corte. A lo ultimo les dijo: “Cuando hayáis reducido esas gentes a nuestro servicio, los mantendréis en razón y justicia, con piedad, clemencia y mansedumbre, haciendo en todo oficio de padre piadoso para con sus hijos tiernos y amados, a imitación y semejanza mía, que a todo el mundo hago bien, que les doy mi luz y claridad para que vean y hagan sus haciendas, y les caliento cuando han frío, y crío sus pastos y sementeras; hago fructificar sus árboles, y multiplico sus ganados; lluevo y sereno a sus tiempos, y tengo cuidado de dar una vuelta cada día al mundo por ver las necesidades que en la tierra se ofrecen. Habiendo declarado su voluntad Nuestro Padre el Sol a sus dos hijos, los despidió de sí. Ellos salieron de Titicaca, y caminaron al Septentrión, y por todo el camino, doquiera paraban, tentaban hincar la barra de oro, y nunca se les hundió. Así entraron en una venta o dormitorio pequeño, que está siete u ocho leguas al Mediodía desta ciudad, que hoy llaman Pacarec Tampu, que quiere decir venta, o dormida, que amanece. Púsole este nombre el Inca porque salió de aquella dormida al tiempo que amanecía. Es uno de los pueblos que este príncipe mandó poblar después, y sus moradores se jactan hoy grandemente del nombre, porque lo impuso nuestro Inca; de allí llegaron él y su mujer, nuestra reina, a este valle del Cozco, que entonces todo él estaba hecho montaña brava.
La primera parada que en este valle hicieron –dijo el Inca- fue en el cerro llamado Huanacauti, al Mediodía desta ciudad. Allí procuró hincar en tierra la barra de oro, la cual con mucha facilidad se les hundió al primer golpe que dieron con ella, que no la vieron más. Entonces dijo nuestro Inca a su hermana y mujer: “En este valle manda Nuestro Padre el Sol que paremos y hagamos nuestro asiento y morada, para cumplir su voluntad”. Los orígenes y principios de Cozco fueron una pequeña casa de piedra techada de paja, que Manco Capac y su mujer fabricaron y a la que dieron el nombre de «Curi-Cancha», lo que quiere decir «Recinto de Oro».
Hay otra variante que cuenta que eran cuatro hermanos apellidados “Ayar” (grano de quina) y cuatro hermanas llamadas “mama” que vivían en unas cavernas a treinta kilómetros al sureste de Cusco. Habiendo partido se toparon con el fértil valle del Cusco y entonces tres de los hermanos metamorfosearon en piedra y adoratorios para que Manco, con sus hermanas como harén fundaran Cusco y dieran nacimiento a la tribu y el imperio.

Referencias
De la Vega, G. (1970). Comentarios Reales. Buenos Aires: Espasa-Calpe.
Von Hagen, V. (1975). El Imperio de los Incas: México: Diana.

MITO DE ORIGEN INCA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

jueves, 1 de diciembre de 2011

Cultura Inca – Tejidos Incas

        En los tiempos del imperio Inca los artículos de lana eran reunidos por su ayllu y se repartían entre todos de acuerdo a sus necesidades, dependiendo del número de miembros de la comunidad y de las necesidades de cada uno de ellos. Lo que quedaba se almacenaba en los depósitos oficiales, contándose las cantidades precisas por los respectivos funcionarios en sus listas de cuerdas con nudos o quipu, a fin de que el gobernador de la provincia pudiera saber con exactitud con cuanta lana se podía contar.
            La lana de la alpaca, casi siempre blanca; pero a veces mezclada con gris y café, se usaba para los vestidos debido a su calidad y longitud; la lana de llama, áspera y grasosa, era hilada en un color blanco-café característico y se empleaba para tejer gruesas mantas de abrigo, sacos para contener carga, cuerdas y cabestro de llama. La vicuña, suave, sedosa, se reservaba para los tejidos más finos y de lujo. Se teñía la lana antes de cardarse e hilar, aunque cuando el tejido que se pretendía hacer necesitara colores naturales de lana, se utilizaba directamente.
Para el teñido tenían un repertorio de cerca de doscientos cincuenta plantas tintóreas nativas del Perú. Después de teñirse, la lana se amarraba a una rueca y se procedía a hilarla.

El algodón se hilaba del mismo modo y aunque este no crece en la zona andina se obtenía por intercambio comercial con el alto Amazonas y con la costa en donde se cultivaba ampliamente.

Referencia
Von Hagen, V. (1975). El Imperio de los Incas. México: Diana.

TEJIDOS INCAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio 
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

miércoles, 13 de julio de 2011

Cultura Inca - Mercado de Písac

El pueblo de Písac está ubicado en el Valle Sagrado de los Incas a 33 kilómetros de la ciudad del Cuzco a una altitud de 2,950 msnm, en el Perú. Se encuentra al este de la Cordillera de Vilcabamba, en el Valle de Urubamba. Como era costumbre en la arquitectura inca, las ciudades fueron construidas sobre la base de trazos figurativos de animales, en el caso de Písac, tenía la forma de una perdiz, como dice su nombre y tiene actualmente una parte incaica y otra colonial. En su plaza principal y calles los días martes, jueves y domingos se realiza el mercado, con la participación de los campesinos y artesanos de todo el pueblo que mantienen su actividad productiva en forma constante a lo largo de todo el año.



A 9 Km del pueblo de Písac, en lo alto de las montañas se encuentra el complejo de terrazas de cultivo y construcciones incaicas agrupadas en seis ciudadelas donde se puede comprobar cómo los agricultores incas resolvieron  el problema de sembrar en las pendientes de los cerros.




MERCADO DE PÍSAC
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

sábado, 25 de junio de 2011

Cultura Inca - Cuzco

Cuzco fue la ciudad capital del imperio inca, el Tahuantinsuyo, centro ceremonial, político y administrativo del imperio. Se concibió, como un Axis Mundi en la que confluían todos los caminos. En la época de la conquista era una ciudad con gran cantidad de plazas, calles pavimentadas, elegantes palacios de piedra, y con un notable sistema de abastecimiento de agua. Para realizar su plan urbanístico Pachacútec y sus ingenieros se inspiraron en modelos de  antiguas ciudades andinas, como Huari, Tiahuanaco y Chanchán. Se extendía entre los causes de los ríos Huatanay y Tullumayo, reproducía la forma de un puma, uno de los animales totémicos de las civilizaciones andinas. Actualmente sobre las paredes de la antigua ciudad se levanta la actual y colonial Cuzco, como ejemplo de ello tenemos el Coricancha, o jardín de oro, un templo dedicado al culto de todos los dioses y todos los astros, donde sobre sus cimientos se construyó el convento de Santo Domingo. 









CUZCO
AUTOR. Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

miércoles, 15 de junio de 2011

Cultura Inca – Machu Picchu

Esta ciudad Inca que se encuentra a 112 Km al noroeste de Cuzco, a 2800 metros de altitud sobre el nivel del mar, entre dos picos de los Andes, llamados respectivamente Huayna Picchu –el cerro joven- y Machu Picchu –el cerro viejo- y serpenteada por las aguas del río Urubamba, fue descubierta en 1911 por el estadounidense Hiram Bingham y un campesino peruano llamado Arteaga.



Se han formulado todo tipo de hipótesis sobre la función de esta ciudad que van desde un fuerte estratégico para dominar más fácilmente a los pueblos de esa región hasta que es la desaparecida ciudad mítica de Tilcabamba, el último refugio de los supervivientes de la clase dominante inca, tras perderse el resto del Tahuantinsuyo. Por otra parte el hallazgo de una mayor cantidad de esqueletos femeninos que masculinos ha dado pie a la tesis según la cual la ciudad sería el último Aclla Huasi destinado a acoger las mujeres escogidas por el Inca. Otros ven un refugio secreto para esconder a Manco Inca. Como también puede ser un lugar de culto relacionado con la observación de los astros. El Intihuatana, las fuentes, los altares y otros enigmáticos edificios testimonian la práctica de ritos y ceremonias.



MACHU PICCHU
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio


viernes, 27 de mayo de 2011

Cultura Inca - Ollantaytambo

La ciudad de Ollantaytambo situada en lo alto del Valle Sagrado representaba uno de los lugares estratégicos que permitían la vigilancia de los caminos más importantes que llevaban a Cuzco. En ella vivían unos 1.000 personas y que servía como residencia secundaria del Inca, de la clase dirigente y como centro administrativo. Sus terrazas probablemente fueron de uso agrícola ornamental.
El Inca Pachacútec conquistó Ollantaytambo para luego incorporarlo a su imperio. Bajo el gobierno de los incas fue reconstruido con esplendidos edificios y el valle del río Urubamba irrigado y provisto de andenes; el pueblo sirvió de albergue para la nobleza inca mientras que los andenes eran trabajados por los yanaconas, sirvientes del Inca. Después de la muerte de Pachacútec la región pasó a la custodia de su panaqa, su grupo familiar.

Durante la conquista española, Ollantaytampo funcionó como capital temporal para Manco Inca Yupanqui, líder de la resistencia inca. Bajo su mandato, el pueblo y sus alrededores fueron fortificados en dirección a la antigua capital inca de Cuzco, la cual había caído bajo dominio español. En el llano de Mascabamba, cerca de Ollantaytambo, Manco Inca derrotó una expedición española bloqueando su avance desde un conjunto de andenes e inundando el llano. Sin embargo, a pesar de su victoria, Manco Inca no consideró viable permanecer en Ollantaytambo, así que se retiró al espedo bosque de la zona de Vilcabamba. En 1540, la población nativa de Ollantaytambo fue asignada en la encomienda de Hernando Pizarro.

Referencia
Protzen, J. (2008). Arquitectura y Construcciones Incas en Ollantaytambo. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 

OLLANTAYTAMBO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio