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miércoles, 24 de mayo de 2017

Pueblos de Colombia - Convento de la Popa

Descubierto en 1510, era llamado el “Cerro de la Galera” y la cima “La Popa de  la Galera”. Inicialmente en tiempos de la colonia existía en su cima un adoratorio clandestino donde los indios y esclavos africanos adoraban a una deidad llamada “Buziriaco” o “Cabro Uri” que tenia apariencia de un macho cabrío. La leyenda cuenta que fray Alonso de la Cruz Paredes, de la Orden de Agustinos Recoletos, quien se encontraba apartado en el desierto de Ráquira (Boyacá) recibió en un sueño la orden de la virgen María de erigirle un monasterio en el lugar más elevado de una ciudad costera. Fue así como el monje viajó hasta Cartagena de Indias y sobre el cerro de la Popa llevo a cabo la misión ordenada. A su llegada a la ciudad arrebató el cabro Busiraco y lo arrojo abajo. Desde entonces el sitio se conoce como el Salto del Cabrón y su culto fue remplazado por el de la imagen de la Virgen de la Candelaria, una pintura de origen colonial que representa a la virgen de raza negra y que hoy es patrona de Cartagena de Indias.

Se cree que la construcción del templo y convento de la Popa (1609-1611) demoró mucho más de lo previsto  por los continuos saboteos de Busiraco en forma de truenos, lluvias y vendavales. En época Colonial y hasta la abolición de la esclavitud los negros africanos establecidos en la ciudad y sus alrededores tenían permiso de celebrar las fiestas de la Virgen de la Candelaria donde hacía demostraciones de sus celebraciones y donde surgió la cumbia.

Fue usado como cuartel y fortín durante la independencia y las guerras civiles del siglo XIX. Fue abandonado hasta que en 1964 lo restauraron los religiosos agustinos y hoy es uno de los sitios más visitados de Cartagena de Indias.

CONVENTO DE LA POPA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio 

jueves, 24 de septiembre de 2015

Cultura Quimbaya

Situada en la región comprendida entre los ríos Cauca y Magdalena medios, Colombia. Encontramos dentro de esta zona el departamento del Quindio, cuya área fue habitada por los Quimbaya. Este grupo indígena fue famoso en la época de la conquista por su riqueza en joyas de oro.

Entre los Quimbaya la cerámica es muy variada. Son comunes los recipientes en forma de ánfora, los sellos, rodillos y volantes para huso, las vasijas dobles zoomorfas, los recipientes nabiformes y las figuras antropomorfas. Estas últimas se caracterizan por las cabezas planas rectangular cuyos ojos y boca están indicados mediante incisiones. Predomina la decoración incisa, modelada y pintada en negativo.


La orfebrería Quimbaya presenta un alto grado de perfección tanto en el desarrollo de sus técnicas como en el realismo y proporción de sus formas y en la sencillez y elegancia de la decoración. Desarrollaron un sistema de metalurgia para combinar el cobre con el oro, que no abundaba en su región. Esta combinación de oro y cobre, llamada «tumbaga», no restaría para nada el atractivo, brillo y durabilidad de sus magníficas piezas, de una vivacidad espectacular. Una de ellas muy popularizada son los famosos «poporos». Su orfebrería es de las más importantes de América dada la exquisita belleza de las piezas.

Adicional a los objetos de cerámica y orfebrería se encuentran también, en sus tumbas de pozo con cámara lateral, espejos de obsidiana, hachas de piedra, cuentas de collar de cristal de roca, así como telas de algodón, armas y remos de madera.


Referencia
Museo del Oro. (1975). El Dorado. Bogotá: Banco de la República.
Ocampo, J. (2007). Historia Básica de Colombia. Bogotá: Plaza & Janes.

Fotos: Museo de América - Madrid

CULTURA QUIMBAYA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

domingo, 15 de febrero de 2015

Pueblos de Colombia - Fuerte San Felipe de Barajas

Después de sus sangrientas guerras civiles, la Inglaterra de Cromwel había redescubierto su vocación marítima y en desarrollo de lo que la historia conoce como el proyecto Occidental, decidió apoderarse de un trozo del Caribe español. El principal esfuerzo inglés, primera gran operación anfibia transcontinental, precursora de la de Vernon, fracasó en Santo Domingo pero, como premio de consolación, la armada inglesa capturó en 1655 la mal defendida y poco poblada isla de Jamaica; los informes de los prisioneros señalaban a Cartagena y a La Habana como los próximos objetivos.


En 1656, los marinos de Cromwell saquearon Riohacha y merodeaban agresivos por los mares de Tierra Firme. De esta crisis nació la implantación definitiva sobre el cerro de San Lázaro en 1657. El primer San Felipe de Barajas, nombre con el que don Pedro Zapata quiso honrar a Felipe IV y el título nobiliario de sus mayores, los condes de Barajas, no fue gran cosa: un preámbulo apenas de la imponente construcción de hoy. El fuerte ocupaba, como era militarmente deseable, toda la cima del cerro con una plataforma triangular, sin modificación en su diseño a través de sucesivas adecuaciones, que además de ser económicas, se acomodaba a las limitaciones topográficas del paraje. Su exigua dotación montaba ocho cañones servidos por veinticinco infantes y cinco artilleros.

El pequeño fuerte de campaña no sufrió modificaciones significativas hasta un siglo más tarde cuando, a partir de 1762, Antonio de Arébalo creó el formidable complejo defensivo actual, una de las obras de ingeniería militar sobresaliente de América.



Referencia
Segovia, R. (2009). Las Fortificaciones de Cartagena de Indias. Bogotá: El Ancora Editores.

FUERTE SAN FELIPE DE BARAJAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

domingo, 3 de julio de 2011

Pueblos de Colombia - Barrio La Candelaria

La Candelaria es el barrio más tradicional de Bogotá, es el lugar donde se dieron los primeros pasos para la independencia de Colombia, fue allí donde sus próceres dieron sus más emblemáticos discursos y otros ofrecieron su vida por la causa. Sus calles empedradas, antiguas casas, balcones y aleros, hacen que el visitante se sienta en aquella época.

Originalmente fue Tausaquillo, conocido hoy como el Chorro de Quevedo, el lugar de descanso del gobernante muisca Zipa. Se cree que en este lugar Gonzalo Jiménez de Quesada fundó, el 6 de agosto de 1538 lo que se convertiría en la Ciudad de Bogotá. La localidad toma el nombre de la iglesia de la Candelaria.

En abril de 1539 se desarrolla la fundación formal en la actual Plaza de Bolívar. Allí se hace el trazado original de la ciudad estableciéndose la Plaza Mayor y el lugar de la iglesia principal, que luego vendría siendo la Catedral Primada de Bogotá.
La ciudad creció hacia el norte (plaza de las Hierbas), sur (Las Cruces) y occidente (San Victorino) quedando la Plaza Mayor y la Catedral como el centro tradicional de la ciudad y sede de los poderes coloniales y luego republicanos. Fue así como la ciudad fue dividida en cuatro parroquias durante los siglos XVIII y XIX: La Catedral, Las Nieves, San Victorino y Santa Bárbara. La parroquia de La Catedral coincidía con la actual localidad de La candelaria, la cual estaba conformada a su vez por los barrios el Príncipe, San Jorge, el Palacio y la Catedral.

Creado el Distrito Especial de Bogotá en 1955 no había mayor diferencia entre el Centro de Bogotá y el centro histórico. En la década de los años 1970 se creó la corporación de la Candelaria para rescatar el patrimonio histórico de los barrios de La Catedral, La Concordia y La Candelaria.

BARRIO LA CANDELARIA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia Arguinzones
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

viernes, 17 de junio de 2011

Leyendas de Latinoamérica - Eldorado

Cuenta la leyenda Chibcha de unas ceremonias rituales que, periódicamente, el cacique de la comarca realizaba para hacer ofrendas, sacrificios e implorar la benevolencia de los dioses tutelares de la laguna. Para ello el cacique  y los más destacados miembros de su séquito real, inician el obligado ayuno y abstinencia, necesarios para la purificación, y así estar preparados para invocar la indulgencia de la diosa tutelar de las aguas.
Mientras el supremo cacique y sus cortesanos se preparan física y espiritualmente para el rito en la laguna, en el bohío real se hacen todos los preparativos para el acontecimiento. Todo es preparado con meticulosidad para el ritual.
Todo el pueblo participa de la purificación y se preparan para el acontecimiento, preparan sus mascaras, sus vistosos arreos, sus más ricos adornos, sus más hermosos penachos multicolores, así como los instrumentos para amenizar los actos mientras que prácticamente todos hacen ricas provisiones de alimentos y, sobre todo de chicha, para conmemorar tan regio espectáculo que propiciara el beneplácito de sus dioses protectores.
Guerreros ostentando, en sus cabezas, hermosos y policromados penachos de pluma de las más exóticas aves, llevan sobre sus hombros las andas sobre las cuales reposa la soberana y divina majestad del cacique. A los lados y detrás del soberano güechas o guerreros, portando sus flechas, sus lanzas, siguen el cortejo hacia la laguna de Guatavita, Cundinamarca, Colombia.
A corta distancia de la orilla desciende el soberano de su litera e inicia, a pie, el corto trayecto hacia la balsa real que lo espera. En su breve recorrido, güechas y cortesanos cubren de ricas y coloridas mantas el suelo. Una inmensa y hermosa balsa cubierta de mantas multicolores y de fragantes flores silvestres espera. Suben primero, varios de los más destacados súbditos del cacicazgo, quienes toman asiento, dejando el centro libre para el soberano. Asciende éste a la majestuosa rampla. Apenas se ha colocado en el centro de la armadía, deja caer su hermoso manto rojo. Este queda desnudo, pero del todo cubierto de oro en polvo.
La barcaza real se aleja lentamente de la orilla, mientras que la muchedumbre, vuelta de espalda a la laguna, para no ofender con la mirada, la divina majestad del cacique. Ya en medio de la laguna, envuelto en volutas de humo de perfumadas resinas, el cacique, de pie dirige su cuerpo y su mirada hacia Oriente, en espera del monarca de las alturas. El cacique pronuncia sus oraciones y arroja al fondo de la sagrada laguna las más hermosas esmeraldas, como ofrenda a la diosa tutelar de su pueblo. Luego, en arrogante gesto y con canticos continúa arrojando, a la laguna, las más delicadas y hermosas preseas. Tunjos de oro, animales confeccionados del mismo metal. Terminada las ricas ofrendas el cacique salta de la barcaza y se sumerge en las cristalinas aguas de la laguna. Frotándose con hierbas el cuerpo, y el oro. El cacique, habiendo ya dedicado su última ofrenda a la diosa, regresa a la balsa. Sus súbditos arrópanlo, luego con ricas mantas para secar su cuerpo purificado y después, cúbrenlo con el manto propio de su realeza.


Referencia
Arango, J. (1976). Mitos, Leyendas y Dioses Chibchas. Bogotá: Plaza y Janes.

EL DORADO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

viernes, 3 de junio de 2011

Pueblos de Colombia - Cartagena de Indias

Cartagena de Indias, en Colombia, fue “fundada” por Don Pedro Heredia en enero de 1533 en la isla de Calamarí, aunque fue Rodrigo de Bastidas quien primero visito el enclave cartagenero en 1501 y Alonso de Ojeda el primero en concertar capitulaciones con la corona para el poblamiento de la provincia de Cartagena y, en efecto, fundó la efímera San Sebastián de Urabá en 1510. Pero en las colinas cercanas a la bahía, los aguerridos Turbaco o Yubaco les repelieron impidiendo la consolidación del asentamiento español.


                     
Es muy difícil calcular la población indígena de la provincia de Cartagena a la llegada de Heredia aunque una vez “pacificados”, el asentamiento creció impulsado por el oro Zenú y por un incipiente comercio.

Cartagena en sus inicios indefensa fue amenazada por piratas, en 1568 John Hawkins y Nepeville de Ruán en 1569 para luego ser humillada en 1586 por Francis Drake. Es en 1586 cuando llego a Cartagena por órdenes del Consejo de Indias de Sevilla el ingeniero militar italiano Bautista Antonelli junto con otros expertos quienes proyectan y construyen las fortificaciones de la ciudad. El mismo Antonelli en 1594, deja diseñado el recinto amurallado tal como habrá de construirse, casi baluarte por baluarte y cortina por cortina, en Calamarí, la ciudad amurallada de Cartagena de Indias.


CARTAGENA DE INDIAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 14 de diciembre de 2010

Arqueología de América - Orfebrería Prehispánica Colombiana

En Colombia prehispanica la orfebrería fue desarrollada por la cultura Quimbaya que estaba organizada en numerosos cacicatos. Entre las técnicas de fundición conocieron la soldadura autógena, la laminación, el hilo fundido, la filigrana, el vaciado simple y el vaciado a la cera perdida. Utilizaron las aleaciones del oro con el cobre (la tumbaga). Tambien destacaron en la orfebrería las cultura Calima y la Zenú.



Referencia
Ocampo, J. (2007). Historia Básica de Colombia. Bogotá: Plaza & Janes.

Fotos: Museo del Oro, Bogotá - Colombia 

ORFEBRERÍA PREHISPÁNICA COLOMBIANA
AUTOR:Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia Arguinzones
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio