miércoles, 19 de julio de 2017

Cultura Visigoda - Arte Visigodo

El arte prerrománico se define como la sucesión y conglomerado diverso de estilos artísticos del occidente europeo desde la caída del imperio romano de occidente y la eclosión del románico como arte unificador europeo. Por lo que el término “prerrománico” abarca artes distintos como el ostrogodo, el irlandés, el anglosajón, el merovingio, el carolingio, el otoniano, el asturiano, el visigodo o visigótico.

Los visigodos, un pueblo germano asentado en la península ibérica a principios del siglo V, no consolidan por entero su condición de gobernantes del reino hispano-visigodo hasta un siglo después.


Desde la caída del Imperio Romano de Occidente hasta la irrupción del románico, en España el arte prerrománico abarca una conflictiva sucesión e interrelación de tres estilos relacionados entre sí pero con distintos matices (arte visigodo, asturiano y mozárabe), que abarca desde el siglo VI hasta parte del XI. Solo en el siglo VII se puede hablar de un arte visigodo o hispanovisigodo propiamente dicho.


En el arte visigodo destacan algunas características que lo destacan de otros artes como son respetar la civilización romana y su arte; utilizan los muros de sillería muy bien trabajado a hueso, con muy pocos huecos; utilizan el arco de herradura de influencia oriental, que se distingue del musulmán porque se prolonga un tercio en lugar de un medio; usa columnas y pilares como soporte; adornan con impostas y fajas decorativas; decoran a base de frisos de roleos, esvásticas y temas vegetales y animales; usan pequeños pórticos a los pies o en los laterales; utilizan cubiertas abovedadas, bien de cañón o de aristas y pequeñas cúpulas de tradición bizantina; no hay plantas fijas en los edificios, son muy variadas: basilical, de cruz latina, de cruz griega inscrita en un rectángulo; los ábsides son de planta cuadrada y a veces tienen el crucero cubierto con cúpula; tienen espacios compartimentados en el interior, tanto en planta como en el alzado. Sobre el ábside hay pequeñas habitaciones interiores, pueden ser cámaras del tesoro o celdas de penitencia y cuando construyen, aprovechan los restos de otras edificaciones romanas como capiteles, columnas, etc. A esta técnica se le denomina “acarreo”.





ARTE VISIGODO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 10 de julio de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos - Raimundo Andueza Palacio


El cuarto presidente “civil”, Raimundo Andueza Palacio, nació en Guanare, estado Portuguesa el 6 de febrero de 1846. Estudió en el colegio de Guanare, primaria y bachillerato, en 1861 recibió el título de Bachiller en Ciencias Filosóficas.
Fue Edecán, es decir el asistente militar, y luego secretario del presidente Juan Crisóstomo Falcón (1866), además sirvió bajo las órdenes del general Manuel Ezequiel Bruzual durante la Revolución de los Azules de 1868, estas experiencias estructuraron su psiques hacia una orientación militarista, como veremos más adelante en su historia de vida.
Posteriormente cursó la carrera de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, desempeñándose tiempo después como abogado ante la Corte Suprema del Distrito Federal (1874). Entre 1873 y 1876 fue diputado por el estado Aragua. Presidente del Congreso (1876) y ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Linares Alcántara (1877), pronunció el discurso de despedida de Antonio Guzmán Blanco en La Guaira, el 18 de mayo de 1877. Encargado del Poder Ejecutivo por la ausencia de Linares Alcántara (agosto 1877), es senador por el estado Portuguesa. Ministro de Hacienda (1877-1878), fue postulado como candidato a la Presidencia de la Republica para el período 1879-1881.
Miembro del Concejo Federal por el estado Zamora (1890), es elegido presidente de la República por dicho organismo, ocurriendo así un hecho sin precedentes: dos civiles fueron presidentes de manera consecutiva; Juan Pablo Rojas Paúl (1888-1890) y Raimundo Andueza Palacio (1890- 1892).
Andueza integró su gabinete ministerial con mayoría de civiles y sin presencia de guzmancistas, existe una absoluta libertad de expresión, bonanza económica, manteniendo el nivel del gobierno anterior y en excelente ubicación los precios del café; inaugura el acueducto de Barquisimeto (1890), el Hospital Nacional de Caracas (1891) actual Hospital Vargas, creación del Ministerio de Correos y Telégrafos (1891), transformación en Universidades de los Colegios Nacionales de Maracaibo y Valencia, entre otras obras de infraestructuras. Aunque en las relaciones internacionales manejo de manera inadecuada la situación con Colombia, el cual según un tratado de 1881, para 1891 se decidía una gran pérdida territorial, favoreciendo a Colombia y aunque no demostró dotes de gran administrador tampoco desvirtuó sus funciones.
Su gobierno comienza a perder fuerza al retomar las intenciones del gobierno de Rojas Paúl de reformar la Constitución de 1881. La mencionada reforma consistía primero en dar al Congreso la facultad de hacer enmiendas Constitucionales sin convocar Asambleas Constituyentes, elevar a Estados las secciones de Falcón y Zulia, pertenecientes al Gran Estado de Falcón y segundo, el regreso a la división de 20 Estados, el voto directo universal y secreto, la eliminación por consiguiente del Consejo Federal, extensión a 4 años el período constitucional.
Para el 14 de marzo de 1892 Raimundo Andueza Palacio desconoce mediante comunicado cualquier decisión del Congreso y proclama la vigencia de las Reformas de la Constitución., Aquí surge la mentalidad militarista de Andueza, que a pesar de su formación académica civilista, su condición psíquica militarista hace emerger su condición autoritaria, queriendo imponer su voluntad por encima de cualquier forma de participación y consenso. Ejerciendo el poder de forma tiránica y tratando de imponer un orden social a su conveniencia. Dando como resultado la Revolución Legalista, liderada por Joaquín Crespo, un movimiento que defendía la Constitución de 1881 y que buscaba el restablecimiento de la legalidad constitucional. Los legalistas logrando la unión entre liberales amarillos y conservadores azules; usando una bandera blanca como símbolo de su unión. Ante la presión militar legalista Raimundo Andueza Palacio renuncia y decide exiliarse del país (1892-1898), dejando encargado de la presidencia al Dr. Guillermo Tell Villegas, miembro del Consejo Federal, en junio de 1892. Villegas trató de concertar la paz con Joaquín Crespo; pero este se negó a reconocer su gobierno, anarquizado y dividido. Guillermo Tell Villegas al igual que Andueza se fue al extranjero, y en medio de la mayor confusión se puso al frente del Ejecutivo su sobrino Guillermo Tell Villegas Pulido, quien al cabo de un mes se marchó también, dejando la ciudad sin autoridad, conmovida por desórdenes y saqueos, para ser ocupada el 6 de octubre de 1892 por Joaquín Crespo, al frente del ejercito de la Revolución legalista.
Luego de la muerte de Joaquín Crespo en abril de 1898 regresa a Venezuela incorporándose al gobierno de Cipriano Castro como ministro de Relaciones Exteriores. Murió en Caracas el 17 de agosto de 1900.

Referencia
http://www.venezuelatuya.com/biografias/andueza_palacio.htm

RAIMUNDO ANDUEZA PALACIO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

sábado, 1 de julio de 2017

Pueblos de Portugal - Sintra

Es una villa portuguesa del distrito de Lisboa. Fue conquistada por Afonso I de Portugal a la Taifa de Badajoz en 1147, después de la toma de Lisboa quien recibió fueros de ese mismo rey el 9 de enero de 1154.


Ubicada entre las colinas cubiertas de pinos de la Serra de Sintra, por su clima fresco, atrajo a la nobleza y élite portuguesa, que construyó aquí exquisitos palacios, extravagantes residencias y decorativos jardines.


En Sintra puede admirarse un colorido estilo arquitectónico romántico. Este elaborado estilo de diseño del siglo XIX halló su inspiración en el amor al arte y el misticismo de las antiguas culturas, para crear edificios tan decorativos como vistosos, de los cuales el Palacio da Pena es el mejor ejemplo. En su entorno hay más de diez monumentos nacionales, una variedad de edificios que va de extravagantes palacios y residencias decadentes hasta antiguos castillos en ruinas.


En su centro urbano de calles empedradas y casas tradicionales, encontramos el Palacio Nacional de estilo gótico.



SINTRA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

domingo, 11 de junio de 2017

Cultura Romana - Pórtico del Foro

Ubicado en la calle Sagasta, en el centro de Mérida, España, se trata de la esquina de un pórtico monumental, construido en el siglo I, que formaba parte del grandioso programa urbanístico del antiguo Foro Municipal de Augusta Emerita, de la que también formaba pare el Templo de Diana.


Estuvo íntegramente revestido de mármol. Gira en torno a una plaza rodeada por un canal. Los entablamentos están sostenidos por grandes columnas corintias. Sobre ellas descansa un ático con metopas en las que se alternan medallones con cabezas de Júpiter, Medusa y cariátides portando cráteras. Los muros de cierre presentan grandes hornacinas en las que iban dispuestas tanto estatuas de la familia imperial como dioses y mitos ligados a la historia de Roma y a la familia de Augusto

El hecho de que estuviera revestido de mármol indica no sólo la idea de Roma como centro político del Mediterráneo y rival del esplendor de las ciudades helénicas, sino que también su utilización implicará una manifestación de lujo y de pertenencia a una elite. Siendo un signo de prestigio político y social y, por consiguiente, de riqueza y empleado por las ciudades expresará su importancia  y su nivel de bienestar económico.

Referencia
Barroso, Y. y Morgado, F. (1996). Mérida. Patrimonio de la Humanidad. Conjunto monumental. Mérida: Consorcio de la Ciudad de Monumental Historico-Artistica y Arqueológica de Mérida.

PÓRTICO DEL FORO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio


domingo, 4 de junio de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos – Juan Pablo Rojas Paúl

Entre 1861 y 1888, después de 27 años de gobiernos militares y de haberse dado seis enfrentamientos armados entre venezolanos, es electo el tercer presidente civil y el numero 21 como presidente de Venezuela, el fue Juan Pablo Rojas Paúl. Pero antes de pasar a reseñar su vida creemos importante tener una aproximación a estas guerras civiles. La primera fue la Guerra Federal (1859-1863) que inicia el 20 de febrero de 1859 encabezada por Ezequiel Zamora quien con ayuda  del oriental Juan Antonio Sotillo vence en Santa Inés el 10 de diciembre de 1859, un mes después el 10 de enero de 1860 Zamora es asesinado y sucedido por Juan Crisóstomo Falcón. Los liberales son vencidos en la batalla de Coplé el 17 de febrero de 1860 por León de Febres Cordero, quien no persiguió a sus enemigos en retirada lo que salvo a gran parte de las tropas rebeldes quienes pasaron a una etapa de guerra de guerrillas que sumergieron al país en una profunda anarquía, siendo el conflicto más sangriento de todos los vividos. Tras la caída de Guanare el 5 de abril de 1863, los conservadores no tenían como resistir. Los liberales controlaban Coro, Maracaibo, Barquisimeto y Guayana. Con el tratado de Coche el 23 de mayo de 1863 pone fin a la guerra con la victoria de Falcón. No había de trascurrir mucho tiempo cuando en septiembre de 1867 el general Luciano Mendoza se alza en Bolívar contra Falcón, encabezando la rebelión conocida como  La Genuina. En diciembre lo hacen los generales Miguel Antonio Rojas en Aragua y Pedro Arana en Carabobo. Los rebeldes son vencidos y obligados a limitarse a la actividad guerrillera. El 16 de octubre  Blanco Guzmán negoció un acuerdo de paz con Mendoza. Aun estaba fresca la tinta del tratado de paz cuando el 12 de diciembre de 1867 estalla la revolución de los azules liderizada por José Tadeo Monagas quien aglutinaba liberales descontentos y conservadores, contra el gobierno de Falcón. El movimiento azul había comenzado con levantamientos autónomos y sin coordinación. El 25 de abril de 1868 Falcón debe renunciar, pero esto no satisface a los azules. El gobierno interino de Manuel Ezequiel Bruzual intenta negociar, pero Monagas asalta Caracas el 26 de junio de 1868 y nombra presidente interino a Guillermo Tell Villegas. La revolución azul es sustituida casi inmediatamente por la revolución Amarilla el 14 de agosto de 1869, cuando el liberal amarillo Antonio Guzmán Blanco intentaba enfrentar el gobierno de Monagas. La rebelión estalla tras dos años de anarquía política durante el gobierno de Monagas. Guzmán Blanco quien estaba en el exilio, desembarca desde Curazao en Curamichate, cerca de La Vela de Coro, el 14 de febrero de 1870. El 27 de abril entra a Caracas y luego marcha sobre Apure pacificándola para inicio de 1871 y asegurando su poder. Se inicia así el periodo del Liberalismo Amarillo. A los casi tres años surge una nueva revolución la de Coro o Colinada, que comienza en octubre de 1874, comandada por el general León Colina pero en febrero siguiente estaba vencido y en oriente se alza el general José Ignacio Pulido Briceño. Guzmán Blanco debe dejar el poder pocos años después a favor de sus opositores. Surge luego la revolución reivindicadora cuando el 3 de enero de 1879 Guzmán Blanco se alza contra su sucesor José Gregorio Valera retomando el poder hasta su muerte en 1888. Como podemos notar la mentalidad militarista no permite la institucionalidad y el continuismo de proyectos políticos de desarrollo, prevalece la fuerza y la imposición de programas individuales, en un quitate tu para ponerme yo sin importar las vidas que esto se lleve de por medio, lo que trae muerte, atraso y desarmonía evitando el desarrollo del país y deteriorando su calidad de vida.
Rojas Paúl nació en Caracas el 26 de noviembre de 1826. En valencia, estado Carabobo cursó estudios de primaria y secundaria. Posteriormente en 1846 inició estudios de pregrado en Caracas y aunque sentía inclinación por la medicina decidió seguir los pasos de su padre y cursar Derecho. Durante sus años universitarios contribuyó a la creación de la “Academia de la Historia”, que se dedicó al estudio de la historia mundial. En el año 1850 completó sus estudios de pregrado y como requisito cumplió hasta 1852 con ejercicios de práctica vinculadas a su profesión. Ese mismo año obtuvo el título de Bachiller en Derecho Civil. Desde entonces ejerció la docencia y la abogacía. Afiliado al partido Liberal Amarillo comenzó su ascenso político desempeñándose en diversos cargos. Gobernador de Caracas en 1856, ministro del Interior y Justicia 1869, ministro de Relaciones Exteriores en 1873, miembro de la Alta Corte Federal en 1877, presidente de la cámara del Senado en 1877 y ministro de Hacienda 1879. Fue electo presidente de la república por el Consejo Federal, con pleno apoyo de Guzmán Blanco, para el periodo 1888-1890, siendo el primer presidente civil en finalizar su periodo presidencial.
De su mandato resalta el decreto del 28 de octubre de 1888, en el que se creó la Academia Nacional de la Historia. Promovió la construcción obras urbanas como el Hospital Vargas de Caracas, la inauguración del cable submarino La Guaira-Antillas Holandesas-Europa y el Ferrocarril Valencia-Puerto Cabello. Alentó la inmigración de las monjas de San José de Tarbes, desde Francia, para la atención de hospitales y la educación femenina y emitió una amnistía general en beneficio de todos los presos y exiliados por motivos políticos.
Durante su gobierno tuvo que enfrentar la rebelión de Joaquín Crespo, quien consideró su elección un fraude, sin embargo domino la situación y encarceló a Crespo. Durante estos años se distanció de Antonio Guzmán Blanco al rechazar los términos de un empréstito negociado por este en Francia y llegó a romper relaciones con él, quien vivía en Paris desde donde pretendía gobernar indirectamente al país. Esto llevó gradualmente a manifestaciones en contra de Guzmán Blanco en el país que ocasionaron la destruición de estatuas y monumentos del expresidente así como el saqueo de propiedades de su familia.
En 1890 concluyó su mandato, distinguiéndose por su carácter civilista y progresista que contribuyó al desarrollo de la educación, la infraestructura y la cultura en el país. El congreso escogió a Raimundo Andueza Palacio como su sucesor en la presidencia. En 1900 participó en la Asamblea Constituyente  que ratificó a Ciprino Castro como presidente. Muere en Caracas el 22 de julio de 1905.

 

Referencias
Estevez, E. (2006). Las Guerras de los Caudillos. Caracas: EL Nacional
Quintero, I. (1989). El Ocaso de una Estirpe. Caracas: Alfadil.
http://www.venezuelatuya.com/biografias/rojas_paul.htm

JUAN PABLO ROJAS PAÚL

AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

domingo, 28 de mayo de 2017

Historia de Venezuela - Juan Germán Roscio

La obsesión por la historia oficial militarista, la de los héroes de la patria, ha dejado en el olvido a importantes protagonistas civiles de la independencia, a los ideólogos, a los pensadores. De hecho los sucesos del 19 de abril de 1810 y los del 5 de julio de 1811 son protagonizados por civiles y es después de la pérdida de la Primera República que los militares ocupan la escena.
Uno de los principales ideólogos de la independencia fue Juan Germán Roscio quien nació el 27 de mayo de 1763, en los llanos de Guárico. Era hijo de Juan Cristóbal Roscio, un milanés, que había vivido en España y luego se había trasladado a la Provincia de Venezuela, específicamente a San Francisco de Tiznados (hoy estado Guárico), en donde se dedico a la cría de ganado vacuno, pertenecía a las milicias de la Corona española, por cuanto Milán pertenecía al imperio español, que formaba parte del dominio de la casa de los Austrias, y su madre Paula María Nieves, una mestiza, natural del «pueblo de indios» de La Victoria, que contaba con bienes de fortuna, ya que explotaban una hacienda en las inmediaciones de San Francisco de Tiznados.
Por ser mestizo era poco probable que estudiara en la Universidad de Caracas, ya que para ser admitido se necesitaba un respaldo particular por parte de los principales de la provincia que probara su «limpieza de sangre». Ese respaldo llegó de parte de la hija del conde de San Javier, María Luz Pacheco, lo que le permitió trasladarse a estudiar a Caracas, siendo tenido por blanco.
En 1794 se doctoró en derecho Canónico y en 1800 en Civil. Sin embargo, los directores del Colegio de Abogados de entonces la negaron la inscripción en la corporación, lo que lo inhabilitaba para el ejercicio de la profesión, alegando que en el expediente requerido de limpieza de sangre no aparecía el mote de «india» que sí figuraba en otros expedientes del mismo Juan Germán Roscio, mismo que inicio un juicio ante la Real Audiencia en 1796 y obtuvo sentencia a su favor en 1805. El triunfo en este proceso judicial hizo de Roscio un precursor en la defensa de los derechos individuales en contra de la discriminación racial.
Fue profesor de la Universidad de Caracas, asesor de la Capitanía General y de la Audiencia de Guerra. El 19 de abril de 1810, al formarse la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII, integra el Cabildo en calidad de diputado del pueblo. Es nombrado secretario de Relaciones Exteriores de aquella primera junta emancipadora (es decir, el primer canciller que tuvo Venezuela), y luego formó parte del Congreso Constituyente instalado el de de marzo de 1811 en calidad de diputado. El Congreso Constituyente le encarga la tarea de ser redactor, junto con Francisco Isnardy, del Acta de Independencia, decidida el 5 de julio de 1811. Luego, integra la comisión redactora de la primera Constitución que tuvo la República de Venezuela, sancionada el 21 de diciembre de 1811. También, fue redactor del Reglamento para la Elección de Diputados al primer Congreso de la Venezuela Independiente, en 1811. Además, redacta el Manifiesto que hace al mundo la Confederación de Venezuela en la América Meridional de las razones en que ha fundado su absoluta independencia de la España, de cualquier otra dominación, extranjera, intentada y promovida el 19 de abril de 1810, y declarada el 5 de julio de 1811, formado y mandado publicar por acuerdo del Congreso General de las provincias unidas. Este texto es el sustento teórico más importante de aquellos momentos fundacionales de la República.
La perdida de la Primera República venezolana, en julio de 1812, tiene a Simón Bolívar como lamentable protagonista de la derrota de Puerto Cabello, plaza que se ha perdido en sus manos. De modo que, hasta diciembre de 1811, si alguien es figura principal de los hechos, es el doctor Roscio. El autor de una Constitución Federal a la que Bolívar culpó de ser la causa de la pérdida de la Primera República en un actin proyectivo, como puede leerse en el Manifiesto de Cartagena.
En julio de 1812, con el triunfo de Domingo Monteverde y la consecuente pérdida de la Primera República, Roscio es hecho preso y enviado a España el 8 de septiembre de 1812. Mientras Bolívar se hace de un pasaporte que le confiere Monteverde en gratitud por la entrega de Francisco de Miranda, en la noche del 31 de julio de 1812 en La Guaira. Bolívar pasa a Curazao y luego a Cartegena, donde redacta su Manifiesto.
Junto con Francisco Isnardi, José Barona, Juan Pablo Ayala, José Mires, Juan Paz de Castillo, Manuel Ruiz y el canónigo chileno José Cortés de Madariaga fueron presos en Cádiz, en La Carraca, durante siete meses, y luego en Ceuta, hasta que, en la noche del 17 de febrero de 1814 él y otro tres compañeros de celda logran fugarse a Gibraltar, solo que son entregados por el gobernador ingles a los españoles. Después de más de un año, el príncipe regente de Inglaterra, Jorge IV, solicitó a Fernando VII la libertad de aquellos presos americanos, cosa que el monarca se vio en la necesidad de concederle, el 10 de septiembre de 1815.
De la península ibérica salió Juan Germán Roscio rumbo a Jamaica y luego se estableció en Filadelfia.
El trasfondo filosófico en el que se apoya es el liberalismo. De ello dan fe las diversas alusiones a “El contrato social” de Juan Jacobo Rousseau. Roscio aboga por la creación de repúblicas libres, gobernadas bajo el imperio de leyes fundadas en los principios de la libertad y los derechos del hombre, todos ellos consustanciales al individualismo, que no hay manera de disociar de las ideas liberales.
En su obra política encontramos “El patriotismo de Nirgua y abuso de los reyes”, un ensayo de 1811 donde afirma “el derecho que tienen los pueblos para quitar, alterar o reformar el gobierno establecido cuando así lo exige la salud pública, y el convencimiento de ser establecido para servir, no para dominar a los hombres; para hacerlos felices, no para abatirlos, para conservar su vida, su libertad y sus propiedades, no para oprimirlos ni sustraerles sus fueros sagrados e imprescriptibles”. En Filadelfia publicó “El Triunfo de la Libertad Sobre el Despotismo”, en 1817, obra que se reedito en la misma ciudad de Filadelfia en 1821 y una tercera edición en la misma ciudad en 1847. En México se imprime por primera vez en 1824; luego en 1828 y después en 1857, siendo “El Triunfo de la Libertad Sobre el Despotismo” un texto importantísimo para la formación de Benito Juárez, un civil mexicano que pertenecía a la etnia zapoteca de la sierra oaxaqueña y que se había educado en el seminario y en el Instituto de Ciencias de su estado, quien por la firmeza de sus convicciones constitucionales había sido apoyado tanto por federalistas radicales como por centralistas, fue presidente de México en varias ocasiones y es considerado como el hombre que consolido la nación como república. En Venezuela, sin embargo, se edita por primera vez en 1953, 136 años después de de su primera impresión. Es inentendible como la obra de Roscio no fue reconocida antes, decimos reconocida porque muy probablemente si era conocida, y como dice Rafael Arráiz Lucca es poco probable que Roscio no le haya entregado a Bolívar en Angostura, en 1819, un ejemplar de su libro, lo que muestra una total falta de interés en reconocer sus considerables aportes ideológicos. En esta obra Roscio considera que “por más que se afanen los déspotas y sus cortesanos, la soberanía ha sido y será siempre un atributo natural e inseparable del pueblo”. Pasa, de aceptar la excusa de responsabilidad por parte del rey frente a sus súbditos, a exigirle cuentas, vinculadas con el contrato tácito que vive entre quienes delegan su soberanía (el pueblo) y quienes la ejercen por delegación (el gobernante). Argumenta que la ley viene a ser la expresión del voto general, es decir, la expresión escrita de la voluntad general en el ejercicio de la soberanía. Advierte que sin leyes la soberanía del pueblo no encuentra cauce; sabe que la inexistencia de leyes beneficia al monarca, del que depende el curso del gobierno cuando no se dispone de un marco regulatorio. Considera que “el derecho que el hombre tiene para no someterse a una ley que no sea el resultado de la voluntad del pueblo de quien él es individuo, y para no depender de una autoridad que no derive del mismo pueblo, es lo que ahora entiendo por libertas”.
Las ideas liberales que él maneja son las mismas que van a dar nacimiento a los Estados Unidos de América, a la Revolución francesa y a la independencia de las provincias españolas en América. Es decir, las ideas que dieron nacimiento a las republicas, que dieron al traste con las monarquías, y que fueron constituyendo un Estado de Derecho moderno sobre la base, entre otros, de un concepto central para todo el andamiaje posterior: el concepto de soberanía.

Referencias
Arráiz Lucca, R. (2014). Civiles. Caracas: Alfa.
Escalante, P. García, B. Jáuregui, L. Zoraida, J. Speckman, E. Garciadiego, J. y Aboites, L. (2011). Nueva Historia Mínima de México. México, D.F: El Colegio de México.

JUAN GERMÁN ROSCIO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia


miércoles, 24 de mayo de 2017

Pueblos de Colombia - Convento de la Popa

Descubierto en 1510, era llamado el “Cerro de la Galera” y la cima “La Popa de  la Galera”. Inicialmente en tiempos de la colonia existía en su cima un adoratorio clandestino donde los indios y esclavos africanos adoraban a una deidad llamada “Buziriaco” o “Cabro Uri” que tenia apariencia de un macho cabrío. La leyenda cuenta que fray Alonso de la Cruz Paredes, de la Orden de Agustinos Recoletos, quien se encontraba apartado en el desierto de Ráquira (Boyacá) recibió en un sueño la orden de la virgen María de erigirle un monasterio en el lugar más elevado de una ciudad costera. Fue así como el monje viajó hasta Cartagena de Indias y sobre el cerro de la Popa llevo a cabo la misión ordenada. A su llegada a la ciudad arrebató el cabro Busiraco y lo arrojo abajo. Desde entonces el sitio se conoce como el Salto del Cabrón y su culto fue remplazado por el de la imagen de la Virgen de la Candelaria, una pintura de origen colonial que representa a la virgen de raza negra y que hoy es patrona de Cartagena de Indias.

Se cree que la construcción del templo y convento de la Popa (1609-1611) demoró mucho más de lo previsto  por los continuos saboteos de Busiraco en forma de truenos, lluvias y vendavales. En época Colonial y hasta la abolición de la esclavitud los negros africanos establecidos en la ciudad y sus alrededores tenían permiso de celebrar las fiestas de la Virgen de la Candelaria donde hacía demostraciones de sus celebraciones y donde surgió la cumbia.

Fue usado como cuartel y fortín durante la independencia y las guerras civiles del siglo XIX. Fue abandonado hasta que en 1964 lo restauraron los religiosos agustinos y hoy es uno de los sitios más visitados de Cartagena de Indias.

CONVENTO DE LA POPA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio