sábado, 17 de noviembre de 2018

Cultura Egipcia - Narmer

La unificación del Alto y el Bajo Egipto en un Estado territorial, que ocupaba el espacio comprendido entre la primera Catarata, en el sur, hasta los márgenes del delta, en el norte, quedó completada hacia el año 3100 a. C. por Narmer o Menes, considerado como el primer rey de la dinastía I, aunque para algunos autores la figura de Menes se corresponde con Hor-aha quien sería el segundo faraón de la I dinastía.
Narmer, quien reinó durante 62 años, provenía de la ciudad de Tinis y fue reconocido como el unificador de todo el territorio egipcio. Un paso clave en este proceso de extensión territorial pudo haber sido su matrimonio con Neithotep, una mujer poderosa, la primera reina de Egipto, procedente de la región de Nagada, uno de los centros más importantes del Alto Egipto. Esta alianza estratégica habría sido la base para construir un consenso político más amplio. También se le debe a Narmer la fundación de la primera capital del Egipto unificado: Menfis, la elección del emplazamiento no fue casual; Menfis se alzaba en el vértice del delta, en la «Mitad de las Dos Tierras», equilibrando el Alto y el Bajo Egipto, y esto confería a la ciudad un fuerte valor simbólico, además de una óptima posición estratégica.  Las dos primeras dinastías egipcias reciben el nombre de «tinitas» porque sus reyes procedían precisamente de la región de Tinis-Abidos, en el Alto Egipto. Los reyes tinitas concibieron el Estado como un territorio formado por dos mitades complementarias: el Alto y el Bajo Egipto. En el norte se hallaba el Bajo Egipto, que iba desde Menfis hasta la fértil región del delta, con vastas zonas ocupadas permanentemente por lagunas y pantanos, conocida como la «tierra del papiro» por la gran abundancia de esta planta. La economía de la zona se basó más en la ganadería que en la agricultura; aunque en el delta occidental se han documentado extensos cultivos de vid.
En el sur, el valle del Nilo o el Alto Egipto se extendía desde Menfis hasta la Primera Catarata, en Asuán. Se caracterizaba por ser una franja cultivable muy estrecha ya que el desierto llegaba a pocos kilómetros de la orilla del Nilo. La economía del Alto Egipto estaba basada en el cultivo del trigo y la cebada, aunque también de legumbres, frutas, dátiles y lino. El concepto de las «Dos Tierras» (para referirse a la unión del Alto y el Bajo Egipto) responde a la idea egipcia de que un todo se compone de dos partes contrarias y complementarias a la vez, con sus propios dioses protectores y símbolos heráldicos.

Fotos
Caixaforum. Exposición Faraón, conformada con piezas del Museo Británico.

Referencias
Cordón, I. (2016). El Antiguo Egipto. Barcelona: Salvat.
Grimal, N. (1996). Historia del Antiguo Egipto. Madrid: Akal.

NARMER
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

sábado, 10 de noviembre de 2018

Dioses Egipcios - Isis (Aset)

Los orígenes de la diosa Isis, en el antiguo Egipto, estuvieron vinculados tanto a la organización estatal como a las más antiguas tradiciones populares. Esta diosa tiene una gran variedad de representaciones posibles, tanto humanas como animales. Como humana se le representa con un trono o silla en la cabeza, simbolizando el estado, y a partir del reino nuevo también puede llevar dos cuernos con un disco solar entre ellos o como una mujer con alas. En sus representaciones animales o de mujer con cabeza de animal está la vaca, la cobra, la leona y otras.
Esposa de Osiris y madre de Horus, hermana de Seth y Neftis. Está asociada con la estrella Sirio, que los egipcios llamaban Sotis. Representa a la fidelidad, la maternidad, la fertilidad, el amor y la magia.
         La diosa Isis, protectora y eterna defensora tanto de su hijo Horus como de su esposo Osiris, cobro también la enorme popularidad que caracterizo a esta triada mítica, donde el dios Seth, enemigo de Osiris, se convirtió en su antagonista personificando todo lo malo.
Isis se hacía acompañar de siete escorpiones que le servían de defensa y la ayudaban a proteger a Horus. Desde la dinastía XII, era invocada en el tratamiento de picaduras venenosas de serpientes o escorpiones.
     Vinculada con las manifestaciones de Osiris en la crecida anual, la diosa fue identificada con la estrella Sotis, la encarga de anunciar la llegada de la crecida del río Nilo, es decir, la resurrección del dios.
    En la ciudad de Tebas se llegó a considerar una diosa primordial, de manera tal que se consideraba que el resto del panteón no era más que una emanación de la propia diosa, otorgándole un carácter de demiurgo.
El carácter maternal de Isis se fortaleció tras su definitiva identificación con Hathor, la diosa nutricia del antiguo Egipto.  
       Su vinculación con la magia y con los oráculos, sería el por qué el culto a Isis se trasladaría a todo el Mediterráneo. La tendencia a asimilar divinidades egipcias se produjo con anterioridad a la conquista de Alejandro Magno ya que, en el ámbito mediterráneo, impero un profundo respeto por la sabiduría egipcia, estrechamente relacionada con la religión y desarrollada principalmente en el entorno sacerdotal. Pero fue la dinastía ptolemaica la que, en su ansia de legitimación política, promociono el culto y, por tanto, la asimilación de dioses egipcios. Así, Isis llego a ser una divinidad de gran importancia, al grado que fue posteriormente adoptada por los romanos. El culto a esta diosa egipcia fue el último en desaparecer.

Foto
Caixaforum. Exposición Faraón, conformada con piezas del Museo Británico. 

Referencias
Arroyo de la Fuente, M. (1999). Isis y Serapis, legitimadores de la realeza en Época Ptolemaica. Madrid: Boletín de la Asociación Española de Egiptología.
Castel, E. (2001). Gran Diccionario de Mitología Egipcia. Madrid: Aldebarán.

ISIS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio 

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Pueblos de España – Museo de los Caños del Peral


En la estación del Metro “Ópera”, Madrid, España, encontramos el Museo de los Caños del Peral, donde se encuentran restos del acueducto de Amaniel, la alcantarilla de Arenal y por supuesto los Caños del Peral, que le darían nombre.

A finales del siglo XVI se encauzo un manantial junto a la puerta de Balnadú de la muralla cristiana, en la parte baja del barranco del Arenal, para crear la fuente publica de “los Caños del Peral”. Estas estructuras originalmente estaban fuera de la muralla árabe y pudo ser también lugar de baños, de ahí el nombre de caños del Peral.
El acueducto de Amaniel estaba ubicado en las cercanías del Monasterio de la Encarnación. Durante la edad media la zona fue un barranco creado por el arroyo del Arenal. Hasta la llegada de la Corte de Felipe II a Madrid, la zona estaba plegada de acuíferos. Así para el suministro de agua los fontaneros de Corte y Villa recurrieron a los antiguos sistemas de captación y conducción legado por los árabes, los llamados “viajes de agua”, o galerías subterráneas revestidas con bóvedas de mampostería y ladrillo para contrarrestar la inestabilidad del terreno, que canalizaban el caudal captado en manantiales al Norte de la población.
La fuente tenía un lavandero con 57 pilas que empleaba el agua sobrante de los caños. Funciono hasta mediados del siglo XIX, y quedó enterrada al allanar los terrenos con el objeto de construir la Plaza de Oriente, el Teatro Real y la Plaza de Isabel II, por lo que no fue destruida si no sepultada, hasta las obras del Metro Madrid.

MUSEO DE LOS CAÑOS DEL PERAL
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

miércoles, 22 de agosto de 2018

Pueblos de Portugal - Valle del Duero


El Duero, en portugués Douro, es el río más importante de la península ibérica. En Portugal está la Región vitícola del Alto Duero con más de 26 mil hectáreas, que es considerada como paisaje cultural por la UNESCO. El Alto Duero está totalmente insertado en la Región de Trás os Monte y Alto Douro, formando el Douro Vinhateiro, que esta produciendo vino desde hace más de 2.000 años, entre los cuales está el vino de Oporto.


En sus localidades se ven innumerables muestras culturales del arte cerámico del azulejo donde se narra la historia y las costumbres portuguesas en estaciones de tren, iglesias, fachadas y salones. En Lamego destaca el santuario barroco de Nossa Senhora dos Remedios.



El Duero traza una pronunciada curva a su paso por el pueblo de Pinhao, donde recibe las aguas del río del mismo nombre. De ahí zarpan los rabelos cargados de vino hacia Villanova de Gaia. Pinhao tiene una preciosa estación de tren decorada con azulejos.



VALLE DEL DUERO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFIA: Félix Piñerúa Monasterio

jueves, 2 de agosto de 2018

Cultura de los Íberos


La primera referencia que se tiene de los íberos es a través de los historiadores y geógrafos griegos. Inicialmente los griegos utilizaron el termino íbero para designar el litoral mediterráneo occidental, y posteriormente, para designar todos los grupos humanos de la península. También llamaban Iberia al conjunto de sus pueblos.
La Península Ibérica en la época anterior a la romana se caracterizaba por estar poblada por una gran diversidad de pueblos que se podrían agrupar desde el punto de vista lingüístico en dos grandes zonas, una indoeuropea, que abarcaba las partes occidental y central de la península, y otra no indoeuropea, que englobaba la franja más oriental y meridional.
La presencia no indoeuropea es liderada por la cultura fenicia en la costa mediterránea ibérica que marca la influencia oriental en lo que pudo ser Tarteso, cultura esta que se inicia en el siglo XI en una etapa denominada protoorientalizante, estos tartésico habitaban los valles del Guadiana y del Guadalquivir.
Se han descubierto restos de asentamientos fenicios vinculados al centro de Gadir (actual Cádiz), que muestran el trasvase de gentes en torno al año 1100 a.C., y con ellos sus ideas, esto desde las ciudades de la costa fenicia, en especial de Tiro. Adicional a Gadir los fenicios fundaron Sexi (Almuñecar, en Granada), Abdera (Adra, en Almeria) y Ebusus (Ibiza). Mientras que la cultura griega es representada por los griegos de Focea, colonia griega en las costas de Turquía, que fundaron la colonia de Massalia, actual Marsella en las riberas del mediterráneo francés, que sirvió de punto de partida para el establecimiento de las dos únicas fundaciones de origen griego que la arqueología ha logrado documentar en territorio español, Emporion y Rhode (actuales Ampurias y Rosas, en la provincia de Gerona).

Esta cultura ibera de influencia oriental sería el resultado de la interacción entre la evolución propia de las poblaciones indígenas y la influencia ejercida por los colonizadores orientales. En ella se pueden diferenciar tres grandes zonas, la de las costas meridionales, la franja del Levante y la zona catalana. La población estaba asentada en oppida o ciudades fortificadas, y había desarrollado una intensa explotación agropecuaria y minera, con la que participaba en el comercio mediterráneo.

Entre los indoeuropeos están los pueblos de origen celta que llegaron atravesando los Pirineos desde Centroeuropea con los Campos de Urnas. Los pueblos celtas en la Península, se configuran mediante una base importante de los pueblos y culturas anteriores a las invasiones de los pueblos indoeuropeos, donde los lusitanos, ocupaban el territorio más occidental de la península ibérica entre los ríos Tajo y Duero (centro y sur de Portugal, la Sierra de la Estrella y algunas estribaciones de las de Gata). Su economía estaba basada en la ganadería y la minería. El poder político, social y económico estaba concentrado en una aristocracia militar. Al norte de los lusitanos se encontraban los galaicos, que ocupan el extremo noroeste. Su economía estaba basada en la agricultura y, en menor proporción, en la ganadería, el marisqueo y el comercio. Vivian en castros o asentamientos fortificados con escaso desarrollo urbano. Al este de los galaicos estaban los astures, que vivieron en el actual Principado de Asturias, los cantábros, que se movían por el territorio de Cantabria, además de ciertas zonas de Asturias, León, Palencia, Burgos y Vizcaya. También estaban los Túrmogos, que se asentaron en Burgos y los vascones, que formaron el pueblo que se extendía por Navarra. También estaban los vacceos pueblo céltico o celtibero que habitaba entre Zamora, Valladolid, Palencia y parte de Burgos.  


Al este de la Meseta estaban los pueblos de origen celtiberos que poseían una fuerte jerarquización social y un avanzado urbanismo, con oppida como Numancia, con un trazado ortogonal y grandes viviendas, que pueden considerarse verdaderas proto-ciudades y que controlaban un territorio estructurado bastante amplio. Además, poseían monedas y una escritura propia. Entre estos pueblos estaban los lusones que ocupaban las sierras y el valle del Moncayo, los belos, vivían entorno del rio Jalón. Los titos, se ubicaban el sur de los belos, al noroeste del Ebro. Los olcades, que vivían en la actual provincia de Cuenca. Los lobetanos, vivían en las sierras de Albarracín. Los turbalatos de Teruel. Los arevacos ocupaban el alto Duero. Los pelendones vivían al norte de los territorios arevacos, en las montañas. Los berones, pueblo celta o celtibérico de la zona de La Rioja. Los carpetanos, ocupaban la zona de Toledo, oeste y sur de Madrid, alcanzando los limites de Cuenca. Los lusones, ocupaba la zona del Moncayo y del rio Ebro y los vetones que se encontraban entre los ríos Duero y Tajo.


Otros pueblos íberos eran los indeketes de la costa de Girona, los layetanos, de la costa de Barcelona, los cosetanos de la costa de Tarragona, los ilergetes, que habitan el valle del Ebro y parte de las provincias de Lleida, Huesca y Zaragoza, los edetanos de la zona de Valencia y Castellón, los contestanos, de Valencia, Alicante y algunas comarcas de Murcia y Albacete, los bastetanos, de Murcia, Granada y Almería, los oretanos se desplazaban por Sierra Morena, La Mancha y parte de Jaén y las bástulos de la zona de Gibraltar.

Fotos
Museo Arqueológico Nacional Madrid.
Museo Arqueológico Lisboa.
Museo Romano Mérida.

Referencias
Bermejo Tirado, J. (2010). Breve Historia de los Íberos. Madrid: Nowtilus.
Pisa Sánchez, J. (2009). Breve Historia de Hispania. Madrid: Nowtilus.
Valiente Cánovas, S. (2007). Pueblos Ibéricos. Madrid: Edimat.

CULTURA DE LOS ÍBEROS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFIA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 24 de julio de 2018

Pueblos de España - Valencia


Situada a orillas del río Turia, en la costa levantina de la península ibérica, es la capital de la provincia homónima y de la comunidad Valenciana, España. Se fundo con el nombre de Valentia Edetanorum por unos colonos romanos en el año 138 a.C.

Durante la guerra entre Cneo Pompeyo Magno y Quinto Sertorio, en el año 75 a.C., se destruyo la ciudad, la cual no volvió a reconstruirse hasta pasado unos 50 años. En los últimos años del Imperio romano, en el siglo IV, la ciudad comenzó a conformar una primitiva comunidad cristiana.
Con las primeras oleadas de pueblos germánicos y con el vacío del poder imperial, la iglesia asumió el control de la ciudad donde los antiguos templos romanos fueron sustituidos por iglesias cristianas, de manera tal que con la invasión bizantina del sudoeste de la península en el 554, Valencia cobró importancia en la época visigoda.
Posteriormente con la conquista musulmana en el año 711, el primer emir de Córdoba, Abd al-Rahman I, ordeno destruir la ciudad, aunque varios años después  Abd Allah al-Balansi, ejerció una especie de gobierno autónomo sobre el área valenciana.

El mayor auge de la ciudad empezó con los reinos de taifas, uno de los cuales era Valencia, en tiempos de Abd al-Aziz en el siglo XI. En 1094 Rodrigo Díaz de Vivar entro en Valencia quedando la ciudad en manos cristianas hasta el 1102, estableciéndose un señorío independiente en Valencia. Tras la muerte del Cid y ante la imposibilidad de defender la ciudad, Valencia fue conquistada en mayo de 1102 por los almorávides, que luego fueron sustituidos por la dinastía almohades en el año 1171.

En 1238, Valencia fue conquistada por Jaime I quien otorgó a la ciudad unas nuevas leyes, los Fueros de Valencia, que años después hizo extensiva a todo el reino de Valencia, dándose inicio a una nueva sociedad y de una lengua, las cuales sentaron las bases del pueblo valenciano tal y como se conoce hoy.
Una serie de guerras y revueltas, como la Guerra de la Unión, una revuelta ciudadana contra los excesos de la monarquía encabezada por Valencia como capital del reino, así como la Guerra con Castilla en los años 1363 y 1364.
El siglo XV fue una época de apogeo económico y cultural para Valencia que la hizo la ciudad más poblada de la Corona de Aragón. En este auge se edificaron las torres de Serranos (1392), la Lonja (1482), el Miguelete o la capilla de los Reyes del convento de Santo Domingo. También en esta época se fundó la Universidad de Valencia entre los años1499 y 1502, bajo el nombre se Estudi General.
A raíz del descubrimiento de América, la economía española liderizada por Castilla se orientó hacia el Atlántico en detrimento del Mediterráneo, por lo que el comercio Mediterráneo quedo en manos de la Corona de Aragón, es decir, valencianos, catalanes y mallorquines.
La Guerra de Sucesión Española (1702-1709) significo el fin de la independencia política y jurídica del reino de Valencia. Felipe V dispuso la derogación de los Fueros valencianos como castigo al apoyo que el reino había prestado a Carlos de Austria. La capitalidad del reino de Valencia paso a Orihuela, como una humillación a la ciudad de Valencia.
Durante la Revolución cantonal de 1873, se articulo el cantón federal de Valencia, al que se adhirieron la mayoría de los municipios de las comarcas próximas. En 1884 se fundo el Circulo de Bellas Artes de Valencia.
El 6 de noviembre de 1936 Valencia se convirtió en la capital de la España republicana a manos de Francisco Largo Caballero y el 31 de octubre de 1937 se trasladó el gobierno a Barcelona.
Con la llegada de la democracia, el antiguo reino de Valencia se instituyo en comunidad autónoma, la Comunidad de Valencia, y estableció su Estatuto de Autonomía que la capital fuera Valencia. La democracia propició la recuperación de la lengua y la cultura valenciana. En la democracia Valencia ha tenido un gran desarrollo urbanístico con obras como el Palacio de la Música, el Palacio de Congreso, el metro, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el MuVIM, la rehabilitación de la Ciutat Vella, etc.

Referencias
Ayuntamiento de Valencia. (2008). Historia de Valencia. www.fvmp.es.
Llopis, A, Perdigón, L y Taberner, F. (2004). Valencia 138 A.C. – 1929. De La Fundación de la Ciudad Romana a la Configuración y Colmatación de la Ciudad Burguesa. Faxdocs. Faximil Ediciones digitales.

VALENCIA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 3 de julio de 2018

Historia de Venezuela - Cumbes y Rochelas


En Venezuela los pueblos de fugitivos africanos se conocieron como cumbes o rochelas, lo que en Brasil se conoció como quilombos o mocambos y en Colombia palenques. Los esclavos negros prófugos formaban comunidades estables, basándose en elementos culturales traídos de África, unidos a elementos culturales españoles, producto de la convivencia en su esclavitud, como de elementos culturales indígenas, que se les unían al desertar de las misiones. Los cumbes fueron también lugares de refugio para soldados desertores blancos y pardos de las Antillas. Algunos cumbes solían estar en contacto con extranjeros y tomaban parte en las actividades de contrabando. A menudo mantenían lazos con los negros libres en los pueblos de criollos para abastecerse con productos que no podían fabricar. Cuando los cimarrones, que eran como los criollos llamaban a los prófugos de origen africano, les faltaban utensilios y mujeres, asaltaban las haciendas y liberaban esclavos.
En el siglo XVII, negros libres e indígenas siguieron el ganado cimarrón (animal doméstico que escapa de sus amos y se asilvestra, de allí el uso del mismo termino para el africano que se escapaba) hacia los llanos, formando los primeros pueblos de llaneros.
Los cumbes formaban núcleos de resistencia, porque las autoridades no podían vencer a sus habitantes al margen de la sociedad colonial y estaban en zonas inaccesibles. Durante la segunda mitad del siglo XVIII las autoridades trataron de incorporar a los cumbes. Para ello mandaron sacerdotes para cristianizarlos. Sin embargo, su carácter multiétnico y multicultural lo evito.
La primera rebelión cimarrona en Venezuela tuvo lugar en las minas de Buría, cerca de Barquisimeto en el siglo XVI, bajo el mando del “Rey Miguel”, un esclavo negro traído a Venezuela desde San Juan de Puerto Rico y fundador de una cumbe cerca del rio San Pedro. Miguel estableció un reino independiente, donde se autonombro rey, a su compañera Guiomar, reina, príncipe a su hijo y a uno de sus seguidores como obispo de una iglesia disidente. En este cumbe convivían negros e indios Jirajara. Otra insurrección tuvo lugar en la isla de Margarita bajo la conducción de una mujer calificada de bruja africana. Hasta entonces las sublevaciones tuvieron lugar para conseguir el mejoramiento de las condiciones de vida de los esclavos. En cambio, durante el siglo XVIII las sublevaciones tenían implicaciones políticas y económicas. La insurrección del zambo cimarrón Juan Andrés López del Rosario o Andresote en el valle de Yaracuy fue contra el monopolio de la Compañía Guipuzcoana. Andresote estaba aliado con los holandeses de Curazao y los cimarrones de la región, quienes estaban implicados en el contrabando.
En la segunda mitad del siglo XVIII, en concordancias con las ideas de la Revolución Francesa los líderes José Leonardo Chirinos, un zambo hijo de madre indígena y un negro esclavo, y José Caridad Gonzales, un negro congolés muy informado de las mencionadas ideas, guiaron las rebeliones de Coro, pidiendo la eliminación de tributos e impuestos y la abolición de la esclavitud, así como la abrogación de los privilegios de la nobleza. La sublevación estalló en el valle de Curimagua, donde vivían también muchos campesinos pobres, pero los blancos de Coro se unieron contra los rebeldes y les vencieron.
Durante la guerra de Independencia, muchos esclavos abandonaron las plantaciones y fundaron nuevos cumbes en el interior del país. Tanto los realistas como los patriotas trataron de controlar a los esclavos para evitar sublevaciones. Después de la independencia no se había abolido la esclavitud, hasta 1854 cuando José Gregorio Monagas decreto la libertad de los esclavos.

Ilustraciones tomadas de la WEB

Referencia
Pollak-Elta, A. (1991). La Negritud en Venezuela. Caracas: Cuadernos Lagoven.

CUMBES Y ROCHELAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia