sábado, 24 de septiembre de 2016

Pueblos de Portugal - Évora

Capital del Distrito de Évora, en la región del Alentejo Central, es la única ciudad portuguesa miembro de la Red de ciudades más antiguas de Europa.
En los alrededores de Évora se han encontrado restos prehistóricos muy importantes. La ciudad es también muy antigua, pues hace más de 2000 años ya existía un asentamiento celta con el nombre de Ebora. Con la llegada de los romanos en el año 59 se convierte primero en un centro militar importante y luego en una próspera ciudad debido a la abundancia de trigo y plata. Quedan pocos restos visibles de ese periodo.
Tras la caída del imperio romano, con las invasiones bárbaras de suevos y visigodos la ciudad vive un periodo de decadencia. El resurgimiento llega con la ocupación musulmana entre los siglos VIII y XII. Alrededor del año 1000 los musulmanes dividieron el califato en pequeñas ciudades estado y Évora fue una de ellas. De ese momento queda sobre todo cierto aire de ciudad morisca con sus casas blancas y calles tortuosas y estrechas Los cristianos la reconquistan por sorpresa en 1165 con la ayuda del caballero Geraldo “sem Pavor”. Este curioso y legendario personaje se convirtió así en uno de los símbolos de la ciudad apareciendo en el escudo de la misma a caballo y empuñando la espada.
La conquista de Évora, con su situación estratégica camino del sur fue importante para el éxito final de la Reconquista pero la ciudad en sí no interesó a los reyes de la casa de Borgoña. Ellos preferían Coímbra o Leiria. Prácticamente hasta el siglo XIV no volvió a llenarse de vida. Los reyes de la dinastía de Avis sí estuvieron muy vinculados a la ciudad. Don Manuel I construyó un magnífico palacio del que apenas quedan restos.
Don Joao III instaló su corte durante más de 30 años en un palacio situado en la Plaza del Giraldo. Este rey era un ferviente defensor de la inquisición y durante esos años quemaron en la hoguera a cientos de personas. En 1540 se convierte en Sede Arzobispal (una de las tres que hay que Portugal) lo que incrementa notablemente la importancia religiosa de la ciudad, se construyen iglesias y atrae a las órdenes monásticas.
En 1559 el Cardenal Don Henrique, primer arzobispo de la ciudad, fundó la Universidad y la encomendó a la Orden de los Jesuitas con el nombre de Colegio del Espíritu Santo. D. Henrique que era también Gran Inquisidor terminó siendo Rey tras la muerte de su sobrino nieto Don Sebastián en el norte de África. Reinó únicamente dos años y fue el último de la casa de Avis. Tras su muerte el trono pasó a Felipe II de España. Este hecho marca el inicio del declive de Évora que se quedó suspendida en el tiempo.
Un nuevo golpe para la ciudad procede del Marqués de Pombal cuando en 1759 cierra la Universidad. Su desconfianza hacia el poder y la riqueza de los Jesuitas le hace abolir la orden y confiscar sus riquezas. En julio de 1808, Évora es atacada por tropas francesas de Napoleón que masacran a los defensores. A esto le siguen años de atraso y oscuridad. En 1973 la Universidad reabre sus puertas lo que supone un renacimiento para la ciudad ya que atrae a más de 8000 estudiantes que aportan gran vitalidad. Desde de que Évora fue proclamada en 1986 Ciudad Patrimonio de la Humanidad el casco antiguo ha sido escrupulosamente conservado.
El centro histórico está claramente delimitado por las murallas que tienen una longitud de más de 3 km. Fuera de ellas se expande la ciudad nueva.
Dicen que en el Alentejo no hay sombra, pero en Évora los interiores de las Iglesias son frescos, hay soportales y algunos jardines donde los árboles de Jacarandá procedentes de Brasil sí dan sombra además de embellecer con sus flores la primavera.
La Muralla actual data del siglo XIV aunque fue fortalecida en el siglo XVII durante la guerra de independencia con España. Al lado está la Iglesia de San Francisco (Rua da República) que mantiene el sencillo estilo franciscano. El pórtico tiene arcos de estilo mudéjar y el interior se compone de una ancha nave rodeada de capillas. En el siglo XVIII se hizo común entre las familias más adineradas comprar capillas, decorarlas y darles su nombre. A la derecha de la entrada de la iglesia está la famosa Capela dos Osos (Capilla de los Huesos) con la leyenda “nosotros los huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos”.
Continuando por la Rua da República por una pequeña calle a la derecha se llega a la Iglesia da Graça. Es una de las obras más significativas del Renacimiento portugués. Se hizo con el fin de servir de panteón a D. Joao III. Encima del pórtico de la entrada hay cuatro estatuas de gigantes o atlantes que cargan con las cuatro partes del mundo donde estaba establecido el gran imperio portugués. Siguiendo hasta el final la Rua da República se llega a la Praça do Giraldo. Este es el escenario principal de la vida de la ciudad, lugar de paso y punto de encuentro de gente de todas las edades y condiciones. Ha sido el escenario de momentos dramáticos como la ejecución de Fernando Duque de Braganza en 1483 y la quema de condenados por la inquisición en el siglo XVI. Hace menos se debatieron aquí las reformas agrarias de los años 70. Desde aquí por la Rua 5 de Outubro, calle comercial desde tiempo de los romanos, se llega directamente a la Catedral de Santa María de Évora. Posiblemente está en el mismo lugar donde se encontraba la mezquita y antes una capilla visigoda. Con sus dos sólidas torres de granito tiene apariencia de fortaleza y un estilo inspirado en las catedrales francesas del siglo XII. Las obras se empezaron en 1186 y se dieron por concluidas 60 años más tarde. Está construida en un estilo de transición entre el románico y el gótico muy fácil de apreciar si se comparan las dos torres. La de la derecha más baja y robusta con aspecto de torre de fortaleza es románica, la de la izquierda gótica, más ligera y con más ventanas. Se entra por un portal del siglo XIV con estatuas de los apóstoles. En el interior se aprecia una mayor influencia gótica. El altar mayor es neoclásico del siglo XVIII, el órgano del XVI todavía está en funcionamiento. El coro es barroco de madera de roble tallada con escenas de la vida cotidiana. El claustro se añadió en el siglo XIV. En él se ven sarcófagos de arzobispos y una pequeña escultura de la virgen embarazada. En las esquinas están las esculturas de los evangelistas. Se puede subir a la parte alta de los muros desde donde se tienen sorprendentes vistas tanto de los tejados de la catedral como de los campos del Alentejo. Junto a la Catedral, en el antiguo Palacio episcopal, está el Museo de Évora. Expone obras romanas, mudéjares y medievales, también pintura flamenca y el políptico de la Vida de la Virgen del siglo XV. Horario de 9.30 a 12.30 y de 14 a 18 A un corto paseo, ya en el límite de la ciudad monumental se encuentra la Universidad. Fundada en 1559 es la segunda Universidad más antigua de Portugal tras la de Coímbra. Aunque los colegios y edificios del campus están repartidos por toda la ciudad la construcción central es esta fundación jesuita del siglo XVI. Se trata de un edificio de dos plantas con fachada exterior renacentista. Un portal flanqueado por dos columnas da acceso al Claustro de los Estudios, de mármol y con un incipiente estilo barroco. Lo más llamativo son las aulas que tienen las paredes recubiertas de azulejos con escenas relacionadas con las asignaturas impartidas. Se puede ver la historia de la medicina, episodios de “As Lusiadas “de Camoens y otras que hacen de cada sala una obra de arte única. Actualmente en este edificio sólo se imparten algunas clases magistrales. Regresando por el mismo camino llegamos al punto más alto de la ciudad donde está la plaza que engloba algunos de los monumentos más importantes: Templo romano, conocido también como templo de Diana.
Saliendo de la plaza por el lado opuesto al de la Catedral se entra en el barrio de Mouraria. Los musulmanes continuaron viviendo en esta zona extramuros tras la reconquista cristiana hasta el siglo XVI en que fueron expulsados por la Inquisición. Atravesando un arco que fue puerta principal de las murallas se sale del barrio y se llega a la Rua de Dona Isabel con restos en el pavimento de calzada romana. En la Plaza de Sertorio está la Cámara Municipal y bajo ella restos de unos baños romanos públicos. Paseando por la calle porticada Joao de Deus llegamos hasta restos de la muralla romana y arcos del acueducto, (algunos bastante integrados con las fachadas de las casas). Esta calle nos lleva de nuevo a la Praça do Giraldo. Hasta el siglo XVI el barrio que está detrás de la oficina de turismo era habitado por judíos (judería) que se dedicaban sobre todo a ser prestamistas y mercaderes, de ahí los nombres de algunas calles (Mercaderes y Moeda).


Referencia

ÉVORA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 12 de septiembre de 2016

Islas del Caribe - Curazao

Curazao es un territorio autónomo del Reino de los Países Bajos, está ubicada a unos 50 Km de la costa noroccidental de Venezuela y su capital es Willemstad. Su nombre probablemente proviene del portugués curacao, curación en castellano.

La isla es visitada por primera vez por los colonizadores españoles en 1499, cuando Alonso de Ojedala acompañado por Juan de la Cosa y Américo Vespucio, entran en contacto con sus habitantes autóctonos, los indígenas caquetíos pertenecientes a la familia arawak, quienes son caracterizados por Américo Vespucio por su gran estatura, motivo por el cual denomina a la isla de los gigantes.

Durante todo el siglo XVI fue dominio español y pertenecía a la parte insular de la Provincia de Venezuela hasta el 28 de julio de 1634, cuando una expedición de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales comandada por el almirante Johannes van Walbeeck conquisto su territorio. La reducida colonia española y casi toda la población de los indígenas caquetios, que se negaron a jurar obediencia a los Países Bajos, fueron expulsados y se refugiaron en las costas de Venezuela.

A mediados del siglo XVII llegan a Curazao colonos holandeses y judíos sefardíes procedentes originalmente de la Península ibérica, de donde fueron expulsados primero a Portugal, después a los Países Bajos y por ultimo al noreste del Brasil de donde procedía la mayoría de los sefardíes que se establecieron en Curazao. Este origen de los judíos sefardíes es el que explica la existencia de palabras portuguesas en el papiamento, una mezcla de español y afroportugués y es lengua materna de alrededor 75% de la población. Con los nuevos pobladores se mejoran las técnicas para el cultivo de cítricos y la explotación de salinas. En 1642, Peter Stuyvesant es designado gobernador, trasformando la isla en un importante centro de comercio, y se establece lo que llegaría a ser unos de los principales mercados de esclavos para las colonias europeas en América especialmente para el Brasil.

Curazao fue invadida por los ingleses en dos ocasiones (1800 a 1803 y 1807 a 1816), ambas motivadas por las Guerras Napoleónicas. De manera simultánea, se producen los movimientos independentistas de las colonias hispánicas, con las que contribuye dando refugio a Simón Bolívar, y con la participación de dos curazoleños como son Manuel Piar, líder de las revueltas en la provincia de Guayana y Luis Brión, quien llegaría a ser Almirante de la Gran Colombia.

En 1829 se firma en Londres el “Tratado de Paz, Amistad, Navegación y Comercio” entre la Gran Colombia y el reino de los Países Bajos, que trajo beneficios a los comerciantes curazoleños y junto con la abolición de la Inquisición en 1821 favoreció que se radicaran en Venezuela los judíos de Curazao.

La esclavitud es abolida en 1863 en las colonias neerlandesas, lo que ocasiono que un importante número de sus habitantes emigraran, principalmente a Cuba, donde trabajaban en las plantaciones de caña de azúcar. El reino de los Países Bajos promovió entonces la traída de mano de obra de la India e Indonesia.

A principios del siglo XX, el descubrimiento de yacimientos petrolíferos en Venezuela lleva al establecimiento en 1918 de una refinería en Curazao, una de las más importantes para su tiempo, lo que da un nuevo impulso a la isla.

El 8 de junio de 1929 venezolanos antigomecistas asaltan el fuerte Ámsterdam y capturan al gobernador neerlandés Leonard Albert Fruytier. Posteriormente los insurgentes toman el vapor estadounidense Maracaibo e invaden Venezuela por la Vela de Coro sin éxito.

Al ser tomada Holanda por los nazi en 1940, los ingleses ocupan Curazao y los franceses Aruba. Posteriormente, en 1942, serán relevados por tropas estadounidenses. El puerto de Curazao se convierte en una de las principales fuentes de combustible para las operaciones de los Aliados y la isla es asediada por submarinos alemanes en varias ocasiones.

El 30 de mayo de 1963 se producen levantamientos populares en Curazao, motivados por la contradicción mundial de la industria petrolera y en 1969, quemaron una gran cantidad de comercios en la zona urbana más importante de Willemstad lo que produjo fuertes pérdidas económicas.
El 15 de mayo de 2009 se celebró un referéndum en la isla para decidir su estatus con respecto al Reino de los Países Bajos aprobando o no el acuerdo negociado con Holanda para que Curazao se convierta en un país autónomo dentro del Reino reduciendo su deuda, o si por el contrario rechazaba este acuerdo. Finalmente fue aprobado por la mayoría de forma que las Antillas Neerlandesas se disolvieron formalmente el 10 de octubre de 2010.


CURAZAO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTÓNICO: Trinemily Gavidia Arguinzones
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio


martes, 30 de agosto de 2016

Antropología Filosófica - Filosofía de la Edad Media

La filosofía medieval es aquel pensamiento filosófico de Occidente que ubicamos en el espacio comprendido entre el final de la antigüedad, marcado por el fin del imperio romano de Occidente (476) y la edad moderna, tomada desde la fecha de la caída de Constantinopla (1453) o desde el comienzo de la reforma protestante (1517). Muchas veces se denomina filosofía medieval a la filosofía escolástica. Pero la escolástica propiamente dicha no comienza a dibujarse  hasta el siglo IX; lo que la precede es el pensamiento de los padres de la iglesia. Por ello dividimos la filosofía de la edad media en dos grandes secciones, filosofía patrística y filosofía escolástica, estas dos precedidas por los apologistas.
La filosofía medieval se le puede designar como aquel pensamiento filosófico del Occidente que desde San Agustín, pero especialmente desde San Anselmo de Cantorbery sigue el lema: entiende para que puedas creer, cree para que puedas entender. La expresión implica una unidad y mutua exigencia de ciencia y fe; pero también significa que el pensador cristiano no arroja la filosofía, sino que quiere cultivarla. No queremos apoyarnos solamente en las Sagradas Escrituras, dice San Agustín, sino también en la razón. La filosofía que en otros contextos históricos aplica generalmente las solas fuerzas de la razón a los magnos problemas en torno al mundo, al hombre y a Dios, se da la mano en este periodo con la fe religiosa, y la fe religiosa con ella, fenómeno que por lo demás se repite en este ámbito histórico aun en las filosofías arábiga y judía. La síntesis de fe y saber en el pensamiento medieval tiene como presupuesto explicativo la realidad de una unidad ideológica.
A los primeros pensadores cristianos se les denomino apologistas quienes sostenían una continuidad con la filosofía griega interpretándose a sí mismos como la última y más lograda manifestación de ésta. Su argumento se basa en la unidad de la razón que Dios ha otorgado a todos los humanos. El más importante de estos apologistas es Justino quien nació en Palestina en la ciudad de Naplusa, la antigua Siquem, a comienzos del siglo II, de padres paganos se habría dedicado desde joven a la filosofía, recorriendo, en pos de la verdad, las escuelas estoica, peripatética, pitagórica y platónica, parece que su conocimiento del judaísmo lo adquirió más tarde. Llegado a Roma, puso una escuela en la que enseñaba su filosofía, la cristiana, y allí, por las envidias de un maestro pagano que seguía la filosofía cínica, Crescente, fue denunciado como cristiano y murió mártir, probablemente en el año 165. Afirma que la filosofía es lo que conduce al hombre hacia Dios uniéndolo con él. Justino identifica el logos con Dios y Cristo, de tal manera que todo el género humano ha participado y participa de la razón. Así los hombres que vivido conforme a la razón, sean judíos o paganos, han vivido según Cristo, mientras que aquéllos que, por sus vicios, han vivido contra la razón, han vivido también contra Cristo. Justino rescata para el cristianismo toda verdad anterior a él, justificando así el uso de los pensadores griegos por parte de los cristianos.
La Patrística o filosofía de los Padres de la Iglesia, cuenta con Agustín como su figura más destacada, nació en Tagaste, ciudad del África romana en el año 354 y murió en Hipona el 430 durante el sitio al que los vándalos de Genserico sometieron la ciudad durante la invasión de la provincia romana de África.
Agustín declara que él no desea conocer sino a Dios y el alma, de tal manera que éstos son los grandes temas de su filosofía. Sin embargo, Dios y el alma no son, para Agustín, objetos de dos investigaciones paralelas e independientes, sino el mismo objeto en cuanto que Dios se revela solamente en el alma. En la interioridad, en el replegarse del alma sobre sí misma, el hombre llega a Dios, puesto que Dios es la verdad. A tal punto esto es así, que el hombre no podría dudar si no tuviera en sí la verdad, que la duda misma le revela y le confirma. La verdad está en el hombre, pero no es el hombre; ella se encuentra por encima del hombre y para encontrarla el hombre debe trascenderse a sí mismo.
El hombre, por su misma naturaleza, se encuentra vinculado a Dios, ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, así sus actividades fundamentales, la memoria, la inteligencia y la voluntad, corresponden las tres personas de la Santísima Trinidad; y así como las tres personas divinas constituyen una única sustancia, así las tres facultades humanas constituyen una única alma. Ahora bien, siendo Dios ser, verdad y amor, el hombre que se aleja de él se aleja al mismo tiempo de estas tres cosas y cae en pecado. Por ello, al hombre se le presenta siempre la alternativa de vivir según la carne, debilitando la relación con Dios, o vivir según el espíritu, fortaleciendo la relación con Dios. La primera elección no es, según Agustín, una elección verdadera, se trata más bien de una renuncia y esta es la verdadera causa del pecado.
Según Agustín, Dios creó todo a través del logos que contiene en sí las ideas o razones inmutables de las cosas. Por lo tanto las ideas están contenidas en la razón divina, es decir, en el logos.
El termino scholasticus señaló en los primeros siglos de la Edad Media al docente de las artes liberales, es decir, de aquellas ciencias que constituían el trívium (gramática, lógica o dialéctica y retorica) y el quadrivium (geometría, aritmética, astronomía y música). Seguidamente se llamo scholasticus también al docente de filosofía y teología, cuyo título oficial era magister y que tenía sus clases primero en la escuela catedralicia, luego en la universidad (studium generale).
Por escolástica se entiende, en sentido estricto, aquella especulación filosófico-teológica que se cultivó y desarrolló en las escuelas del propio medievo, es decir, desde Carlomagno hasta el renacimiento. Y también puede llamarse escolástica a la filosofía arábigo-judía en la medida en que durante este período entra en contacto con la propia escolástica.
La escolástica se encuentra estrechamente vinculada, en su naturaleza y en su método, con la actividad didáctica de los maestros medievales. Esta actividad se desarrollaba según dos grandes líneas: la lectio, que consistía en el comentario de un texto, y la disputatio, que consistía en el examen de un problema mediante la discusión de todos los argumentos que pudiesen darse a favor o en contra.
El problema fundamental de la escolástica es el de llevar al hombre a la comprensión de la verdad revelada en los textos sagrados y en los dogmas de la iglesia. No se trata de encontrar una verdad, sino de comprenderla. Para comprenderla, ella extrae de la tradición filosófica los instrumentos y el material de la investigación y que proceden básicamente de la filosofía griega.
La figura más importante del primer periodo de la escolástica es San Anselmo. Su filosofía considera que nada puede ser entendido sin la fe, pero también piensa que hace falta confirmar y demostrar la fe con motivos racionales. De esta forma, Anselmo considera que la armonía entre fe y razón es plena y esencial; no obstante, en caso de que exista un desacuerdo entre las dos instancias, la fe debe ser preferida a la razón.
Filosofar es, pues, según la escolástica, ver en todo la huella, la imagen de Dios, saber cómo todo depende de El y viene de El, cómo todo va a El, siendo Dios causa final y eficiente de todo.
Filosofar es amar a Dios, y por el conocimiento de Dios llegar al conocimiento de todo, como dependiente de Dios.

Referencias
Altuve, N. (2006). Introducción a la Filosofía. Caracas: UPEL.
García Bacca, J. (1975). Elementos de Filosofía. Caracas: Universidad Central de Venezuela.
Hirschberger, J. (1997). Historia de la Filosofía I. Barcelona: Herder.

FILOSOFÍA DE LA EDAD MEDIA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio


lunes, 15 de agosto de 2016

Pueblos de España - Villa Mariana de Candelaria

Es un municipio perteneciente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, isla de Tenerife, España. La Villa de Candelaria es sede de la Virgen de Candelaria, patrona general de Canarias.

La zona sobre la que se asienta la villa ha sido ocupada desde la época guanche, hace aproximadamente dos mil años y pertenecía al menceyato de Güímar.

En 1446 los guanches trasladan la imagen de la virgen de Candelaria, que había aparecido en la playa de Chimisay entre 1390 y 1401 y había sido colocada en la cueva del mencey Achbinico. Hacia 1458 los misioneros franciscanos convivieron con los guanches aprendiendo su lengua y convirtiéndolos al cristianismo logrado que el bando de Güímar se aliara con los conquistadores a su llegada en 1494.


Acabada la conquista, el 2 de febrero de 1497 Alonso Fernández de Lugo celebró la primera fiesta de la Purificación o de las Candelas en la cueva de Achbinico.

A lo largo del siglo XVI fue creciendo el pueblo de Candelaria alrededor del santuario. Por entonces era el lugar más poblado del Valle de Güímar y estaba habitado casi exclusivamente por guanches.
En 1697 se construyó el castillo o torre de San Pedro junto al convento dominico, para defender a la población y los tesoros del templo. Candelaria compartió alcalde con Arafo, Güímar y Fasnia desde comienzos del siglo XVI hasta 1722.
En 1812 Candelaria se convierte en un municipio independiente sobre la base de la nueva organización municipal surgida de la Constitución de Cádiz.
El 8 de marzo de 1957 se le concedió a Candelaria el titulo de villa, dado su origen y trayectoria religiosa. Cada 15 de agosto se celebra la Fiesta de la Candelaria donde los fieles hacen peregrinación caminando desde todos los lugares de la isla. En este día se lleva acabo además una representación del encuentro de la Virgen por los guanches. La fiesta se celebra dos veces al año, en febrero y en agosto.

          VILLA MARIANA DE CANDELARIA
          AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
          DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
          FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio