sábado, 26 de octubre de 2019

Cultura de los Íberos - Diosa Alada de Pozo Moro

La figura femenina alada ibérica, era aquella Gran Diosa, la divinidad de los mil nombres venerada por toda la humanidad, la dueña del bien y del mal, de la vida y de la muerte, de la castidad y de la lujuria, la soberana de los cielos y los infiernos.
La diosa alada de Pozo Moro es una imagen incompleta, desnuda, sentada en una silla de tijeras con peinado hathórico, con grandes flores de loto que brotan de sus pies y con otra en sus manos y dotada de alas para manifestar su poder. Es una representación de la diosa alada con tocado egiptizante, de cuya divina desnudez mana la fertilidad igual que florecen los vegetales en sus manos.
Sobre la mano derecha de la diosa se pone un gallo, ave asociada a la fecundidad y a la energía solar, era expresión de resurrección o de inmortalidad.

Fotos: Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

Referencia
Ramos, R. (2019). Los Iberos. Madrid: Almuzara.

DIOSA ALADA DE POZO MORO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio 

domingo, 13 de octubre de 2019

Cultura de los Íberos - Monumento de Pozo Moro


Monumento funerario de planta cuadrada y base escalonada, flanqueado por cuatro leones de esquina representados como custodios de este, ornamentado con frisos corridos, molduras y golas.
Su emplazamiento ocupó las proximidades de un cruce de caminos de las dos principales vías naturales de comunicación en esta zona: la Sur-Norte que enlazaba Cartago Nova con Complutum y la Este-Oeste que unía el Levante peninsular con el valle del Guadalquivir.

La estructura de este monumento muestra la influencia fenicio-cartaginesa en la cultura de los íberos.

Fotos: Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
Referencia
Ramos, R. (2019). Los Iberos. Madrid: Almuzara.

MONUMENTO DE POZO MORO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

viernes, 13 de septiembre de 2019

Arqueología de América - Queros


El qiru, quero o kero, son vasos ceremoniales, modelados en arcilla, elaborados en metal o más comúnmente tallados en madera por artesanos de las distintas culturas andinas, eran más ancho en la boca que en la base.
Eran vasos en los que se tomaba la chicha, la bebida ceremonial de los Andes, obtenida del jugo hervido y fermentado del maíz. Eran decorados con diseños geométricos, escenas narrativas o personajes principales.
Su producción comenzó entre el 100 – 600 d.C., los primeros queros fueron de la cultura Tiahuanaco y estaban hechos principalmente de barro y arcilla, posteriormente de cerámica, y finalmente los incas los hacían de oro muy trabajados y adornados.
Estaban estrechamente relacionado con la “Ceremonia de Sacrificios”. Los quero como receptáculo para la sangre que se derramara sobre el terreno para garantizar una temporada de abundancia eran de metal.

Referencia
De la Fuente, M; Nolte M; Rebalta, L y Robles, R. (1992). Artesanía Peruana - Origen y Evolución. Arequipa: Allpa.

QUEROS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

miércoles, 21 de agosto de 2019

Cultura de los Íberos - Esfinge de Agost


Tallada en piedra caliza la Esfinge de Agost fue encontrada en el yacimiento arqueológico de El Camp de l´Escultor, en el municipio de Agost, Provincia de Alicanta, España y data de finales del siglo VI a.C.
Estos seres míticos configurados por un cuerpo de león dotado de alas de águila y cabeza de mujer son seres de estricto valor psicopompo que podían trasportar las almas al más allá.
Se corresponde a una iconografía sirio-fenicia con asociaciones egipcias matizada por lo griego arcaico que puede implicar además la presencia en Iberia de elementos chipriotas y egipcios que paulatinamente, con el trascurso del tiempo, quedaron sojuzgados por las aportaciones helenas.
Presenta la postura propia del arte escultórico ático, donde las esfinges al igual que los leones suelen tener la cabeza mirando al frente, el cuerpo de perfil y la cabeza plenamente humana. Sin embargo, ciertas características de las mismas delatan su raíz ibera como podría ser que debió estar adosada a un muro mientras que las griegas son exentas y la cola se introduce entre las ancas, mientras en las griegas se doblan sobre sí misma y deposita el extremo sobre el muslo.
Esfinge griega

Fotos: Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
Museo Arqueológico de Atenas

Referencia
Ramos, R. (2019). Los Iberos. Madrid: Almuzara.

ESFINGE DE AGOST
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

jueves, 1 de agosto de 2019

Cultura de los Íberos - Dama de Elche


Iberia fue el nombre con que los griegos designaron inicialmente a las costas Sur y Orientales de la actual Península Ibérica, luego el nombre se generalizo al resto de la península. Su nombre proviene del río Íber, probablemente el actual Ebro, aunque también podría ser otro río de la provincia de Huelva, pues textos antiguos citan el río Iberus y un pueblo al que llaman iberos.
En la cultura de los iberos al parecer la mujer disfruto de la misma situación social que el hombre y que, si bien no ejercía poderes políticos y militares, fue importante para el ejercicio del poder desde el mundo religioso, pues sin duda representaban un papel primordial como sacerdotisas encargadas de sus ritos, prueba de ello son las diferentes esculturas conocidas como las damas. Al momento nos ocuparemos de la Dama de Elche.
La Dama de Elche es un busto labrado en piedra caliza que en el momento de su hallazgo todavía conservaba restos de la pintura roja, azul y ocre, perceptible en los labios, túnica, mantilla y manto, policromía que fue realizada sobre un fino estucado de yeso que recubre la totalidad de la superficie de la pieza. Su altura es de 56 cm, y el perímetro de su hombro y pecho 115 cm, por lo que sus dimensiones corresponden al tamaño natural, esto en lo que a lo físico se refiero. En lo simbólico es la representación de una sacerdotisa, mujer y diosa a un tiempo, pues su cuerpo físico era también el receptáculo del espíritu de la divinidad.
Esta escultura presenta un acabado tosco en su espalda, tal vez porque estuviera destinado a ser colocado contra un muro y no iba a ser visible a sus espectadores, y en ella tiene una cavidad casi esférica de 18 cm, de diámetro y 16 de profundidad, en el que se han detectado vestigios de cenizas con restos de fósforo y calcio procedente de huesos y dientes humanos, hecho que muestra que este busto fue una urna cineraria.
La Dama de Elche es un ánodo, termino utilizado en arqueología para designar las escenas que representan personajes que emergen de la tierra, y que responden al tránsito ctónico, a un viaje fúnebre, a una ascensión de tipo revivificador procedente del estadio infernal, pues al descenso al interior de la tierra sigue la subida al reino de la luz desde las tinieblas.

Fotos: Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

Referencia
Ramos, R. (2019). Los Iberos. Madrid: Almuzara.

DAMA DE ELCHE
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

domingo, 9 de junio de 2019

Ateneo de Madrid - Culturas Precolombinas

El Ateneo de Madrid es una institución cultural privada, fundada en 1820 por intelectuales españoles a su regreso del exilio en Francia e Inglaterra a causa de la persecución de Fernando VII.
Desde su origen son múltiples los ilustres españoles vinculados al Ateneo de Madrid, figuras del mundo artístico, literario, científico y político han contribuido a que la institución forme parte del patrimonio histórico-cultural de España. Miguel de Unamuno, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor y Gregorio Marañón son solo algunos de los múltiples y destacados miembros que han pertenecido al Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Por lo que es un honor para mí, un venezolano más que se vio forzado a abandonar su país, presentarme en estos espacios llenos de historia a conversar sobre las culturas precolombinas.
América sigue siendo un misterio, aun para los americanos, y aunque los arqueólogos han demostrado que el Homo sapiens ocupó Beringia antes de 30.000 años, durante la última glaciación. Un modelo de 2007, conocido como la "Hipótesis de parada de Behring" se basa en el análisis de ADN mitocondrial de muestras de los nativos americanos y siberianos actuales. El modelo sugiere que los ocupantes aislados de Beringia migraron al final del máximo glacial para evitar la inundación de la región a medida que el nivel del mar comenzó a aumentar.
Existen otras hipótesis como la de la “Navegación Costera”, que considera que el hombre fue costeando América hace 18.000 años  y aunque no hay pruebas debido a la subida del mar +/- 125 m, se sustenta en parte en el hallazgo del Hombre de Kennewick, “el antiguo” como lo llaman los indígenas norteamericano, hace 8.500 años y quien llevaba un estilo de vida costero, sustentado en el consumo de focas, aunque sus restos se encontraron en el interior de Nebraska.
Debemos señalar que los restos materiales y humanos más antiguos no se han encontrado en el norte del continente, sino en el sur. Si bien la cultura Clovis, caracterizada por las puntas de piedra Clovis y ubicada en el sur de EEUU, de hace 13.000 años, fue considerada a mediados del siglo XX como la cultura indígena más antigua del continente americano, cuya época corresponde a los últimos años de la glaciación de Würm o Wisconsin (la última Era de hielo). Es en Yucatán donde se consiguen los restos humanos más antiguos del continente, la mujer de Naharon o Eva, quien vivió hace 13.500 años. Adicional a esto los cráneos de Eva y el hombre de Kennewick son morfológicamente más cercano a los polinesios (norte de Japón), caracterizados como cráneos largos y estrechos. Mientras que los actuales indígenas americano tiene cráneos anchos y redondos, no obstante, comparten el mismo ADN con “el antiguo” y Eva.
El primer horizonte cultural conocido como Paleoindio, caracterizado por desarrollar las primeras herramientas de piedra, así como las bases de la diversidad étnica y lingüística de América. Integrada por grupos de cazadores-recolectores que se asientan especialmente en abrigos rocosos y como ya señalamos no se sabe con precisión cuándo se produjo el primer paso hacia América, se acepta que provino principalmente de Asia y avanzó por Alaska, al menos en dos oleadas bastante separadas en el tiempo (entre 42.000 y 21.000 años a.C. una y entre 10.500-4.000 años a.C. la segunda).
Pertenecientes al Paleoindio entre los yacimientos arqueológicos más antiguos tenemos el de Pedra Furada, 30.000 a.C., ubicado en Brasil, donde se encuentra arte rupestre, propulsores y dardos, pero no arcos ni flechas. Dientes humanos datado por espectrometría de masas en 12.210 años. Un cráneo incompleto y 29 diente humanos datados por termoluminiscencia en 14.100 años adP y según el método de luminiscencia óptica en 24.000 años adP. Y la Cultura Monte Verde, 16.500 a.C., de Chile, en la región de Los Lagos donde se evidencia la existencia de un grupo humano que habitó a lo largo de las playas y bancos de arena y grava de un pequeño arroyo quienes construyeron viviendas, artefactos de madera, se alimentaban de vegetales como la papa silvestre, y de animales como mastodontes, representantes de la megafauna sudamericana, como alimento de carroña o de caza, evidenciando una adaptación humana temprana al bosque templado húmedo.
Entre el Paleoindio y el Neoindio encontramos culturas como la Valdivia, 3.500 – 1.800 a. C., quienes se asentaron en la costa occidental del Ecuador, en la Península de Santa Elena, en el estuario del río Guayas. Los valdivianos siguieron las tradiciones de la caza, la pesca y la recolección de moluscos, sin embargo, fueron ceramistas que fabricaron figurillas femeninas, las más antiguas de piedra y luego de barro.
Luego tenemos el Neoindio, 3.000 a.C., que se caracteriza por el establecimiento de la agricultura y otras prácticas (por ejemplo: cerámica y establecimientos sedentarios) y técnicas de subsistencia características de las primeras civilizaciones. Perteneciente a este horizonte cultural tenemos a la ciudad de Caral, 3.000 – 1.800 a.C., considerada la civilización más antigua de América y situada en el valle de Supe, 200 kilómetros al norte de Lima, Perú. Fue contemporánea de otras civilizaciones como las de China, Egipto, India y Mesopotamia; este sitio tuvo una organización teocrática, y estuvo rodeada por otras civilizaciones enmarcadas en lo que se denomina «sociedad aldeana». También tenemos a la Cultura Tiahuanaco, 1.500 – 800 a.C., ubicada en el altiplano boliviano. Basaba su economía en la agricultura y la ganadería, y que abarcó los territorios de la meseta del Collao, entre el occidente de Bolivia, el sur del Perú, el norte de Argentina y el norte de Chile, regiones desde las cuales irradió su influencia hacia otras civilizaciones. La consideraban como la cultura madre de un antiguo imperio megalítico que se expandió por todos los Andes. Entre ellas y con cierta prudencia podríamos nombrar a la Cultura San Agustín, 1.000 a.C. – 1.500 d.C., Cultura Tierradentro, 1.000 a.C., y Cultura Muisca o Chibcha, 1.000 a.C. – 1.600 d.C., ubicadas en Colombia, la Cultura Tafí, 300 a.C – 600 d.C., en Argentina. Mucho más cercanas en el tiempo, pero también herederas de la construcción en piedra y de políticas más expansionista tenemos a la Cultura Wari, 700 – 1.200 d.C., que floreció en el centro de los Andes peruanos. La ciudad más grande asociada con esta cultura es Wari, que fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú. Estableció centros arquitectónicos distintivos en muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Piquillacta. Junto al Imperio incaico son las dos únicas culturas consideradas «imperiales» en el hemisferio sur. Y la Cultura Inca, 1.200 – 1.532 d.C., que se expandió desde el Perú a Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y Argentina. Fue un Estado que logró sintetizar los conocimientos artísticos, científicos y tecnológicos de sus antecesores. Basados en un concepto de expansión del Estado, el Tawantinsuyo (Imperio inca) recogió aquellos conocimientos y los potenció.
Ligadas a la construcción en adobe y probables herederas de Caral, tenemos a la Cultura Chachapoya, 700 – 1.500 d.C., Cultura Nazca, 100 - 800 d. C., Cultura Moche, 200 - 600 d.C., Cultura Lambayeque o Sicán, 900 – 1.400 d.C., y Cultura Chimú, 1.000 y 1.400 d.C., todas ellas en Perú.
En centro América surge como cultura madre la Cultura Olmeca, 1.200 – 400 a.C., la más antigua de esta parte del continente. La civilización olmeca se constituyó principalmente alrededor de 3 centros ceremoniales: San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes, además de manifestarse en otros sitios como Laguna de los Cerros. Herederas de los olmeca esta la Cultura Maya, 1.500 a.C. – 1.521 d.C., ubicada en México, Guatemala, Belice, Honduras y el Salvador. La civilización maya se ha dividido en tres amplios períodos principales: el Preclásico, Clásico (300 a.C., donde surgen las grandes ciudades) y Posclásico, los cuales fueron precedidos por el Período Arcaico, en el que los primeros pueblos se asentaron y se desarrolló la evolución inicial de la agricultura, para luego desarrollar una de las culturas mesoamericanas más importantes. Siguiendo un orden cronológico se van desarrollando la Cultura Zapoteca, 500 a.C. – 1000 d.C., Cultura Cuicuilco, 500 a.C. a 200 d.C., Cultura Teotihuacán, 100 a.C. – 150 d.C., Cultura Tolteca (900 a 1200 d.C., y la Cultura Azteca o Mexica, 1.215 – 1.521 d.C.
Entre sur América y centro América tenemos la Cultura Coclé, 700 – 1000 d.C., en Panamá, que en muchos aspectos es totalmente diferente a otras culturas americanas, en otros aspectos muestra notable similitud con culturas tales como la nicoya, maya y pre-incaica. Hay razones para considerarla una de las más antigua culturas de América del Sur y América Central.
Son muchas las culturas que por motivos de tiempo y lo amplio del tema no hemos mencionado. En este primer encuentro solo quiero resaltar lo interesante y fascinante del tema para futuras conversaciones.
No puedo terminar este escrito sin agradecer a Doña África Malo de Molina por la oportunidad y a Don Francisco Masso por haber sido el puente indispensable para que esta conferencia se diera.

CULTURAS PRECOLOMBINAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio y Mapi Gil

sábado, 11 de mayo de 2019

Pueblos de Venezuela - Liceo Tomas Alfaro Calatrava


Son las pequeñas historias las que se hacen desde la vivencia, el sentimiento y la emoción. Es el estudio histórico de objetos de poca amplitud espacial, pero de mucha relevancia afectiva. Minisociedades definidas a partir de la patria chica, el terruño, el espacio abarcable de una sola mirada, del mutuo conocimiento y parentescos ampliados entre los interactuantes, fijación afectiva al paisaje propio.
Tomás Alfaro Calatrava fue un poeta venezolano, nacido en el Chaparro en 1922 y fallecido en Barcelona, estado Anzoátegui, Venezuela, en 1963. Está considerado como uno de los grandes renovadores de la poesía venezolana de mediados del siglo XX. Pero no es de el que va esta pequeña historia, sino del Liceo de Puerto la Cruz, Municipio Sotillo, que lleva su nombre, específicamente de la generación de 1974-1976.
Corrían los años del gobierno de Carlos Andrés Pérez y recién concluido el de Rafael Caldera, habían transcurridos los primeros 18 años de la democracia, y en las aulas del Tomas Alfaro Calatrava sus estudiantes provenían en su mayoría de familias humildes, y tal vez ellos representaban en sus respectivas familias los que habían obtenido el mayor grado académico para el momento. Todos ellos, una vez obtenido el titulo de bachiller, soñaban con ir a la Universidad, y a los años correspondientes la mayoría lo logro y se hizo profesional, eran entonces médicos, ingenieros, abogados, profesores, administradores, en fin, egresados de las diversas profesiones que ofrecía la Universidad pública venezolana, para el momento no existía el boom de las Universidades privadas que luego se desarrolló. Es importante mencionar que para el momento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez solo estaban activas la Universidad Central de Venezuela, la Universidad de los Andes y la Universidad del Zulia, a esto hay que añadir que solo en muy pocas ciudades del país existía la posibilidad de estudiar bachillerato.
Es con la democracia, el 21 de marzo de 1958, que se crea la Universidad de Carabobo, antigua Universidad de Valencia, por decreto N° 100 de la Junta de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal, y en el oriente del país donde no se tenía memoria de una casa de estudios universitarios. Es en 1961 en una vieja casona del sector Caigüire, Cumaná, estado Sucre, cuando efectivamente comienza a funcionar la Universidad de Oriente, con 113 estudiantes y una docena de profesores.
En este contexto del oriente del país, donde apenas se tenían 15 años de experiencia en estudios universitarios, donde los bachilleres del Tomas Alfaro Calatrava, generación de 1976, irrumpen haciéndose de estudios profesionales, ocupando espacios importantes en el desarrollo del país, ofreciéndole a sus hijos la oportunidad de una mejor educación, una mayor experiencia cultural, una generación de relevo con mayores competencias que brindarían al terruño y al país un mejor futuro. Esto fue así hasta que una promesa vana, engañosa, empezó a soterrar los cimientos que se habían formado y empezó la destrucción, el derrumbe. Los viejos amigos del Tomas Alfaro Calatrava se vieron obligados a dejar de aportar el conocimiento que con tanto esfuerzo y alegría habían ofrecido tanto al espacio chico como al nacional. Primer fueron los hijos los que tristes dejaron a los padres, porque les habían robado las oportunidades de futuro, luego los padres con sus años de experiencia que se desvanecían. ¿Quién transita ahora por los pasillos del Tomas Alfaro Calatrava, donde van sus sueños?

Referencia

LICEO TOMAS ALFARO CALATRAVA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea