martes, 16 de abril de 2019

Historia, Memoria y Emoción

Ayer 15/04 /2019 ardió parte de la Catedral de Notre Dame, una joya del gótico francés, un icono de la cultura francesa, de la cultura europea, de la cultura occidental. Una noche plegada de lagrimas que no fueron suficiente para apagar el fuego que consumía parte de la historia, la memoria, la cultura y la vida del parisino. Este símbolo ha sobrevivido al tiempo por su presencia emocional más haya de lo material y es porque el hecho histórico, lo es porque se mantiene en la memoria gracias a su impacto emocional, y es esto lo que hace cultura, la huella emocional del hecho histórico. Es la emoción lo que hace que nuestro hipocampo se active permitiendo que se grave en la memoria el hecho histórico para que trascienda su significado y se convierta en cultural. No es solo lo material, es el significado que le damos a lo material lo que lo hace eterno. La catedral de Notre Dame será reconstruida y a esta reconstrucción se añadirá el significado de su destrucción y renovación, volviendo a ser la vieja Notre Dame, la nueva Notre Dame, con más historia que contar.
Animo Francia, animo Paris, Notre Dame para siempre…

Autor: Félix Piñerúa Monasterio

domingo, 24 de marzo de 2019

Cultura Romana - Teatro Romano de Mérida


Se construye bajo el patrocinio de Agripa, yerno de Augusto, entre el año 16 y 15 a.C., cuando la colonia Augusta Emerita, actual Mérida, España fue promovida como capital provincial de la Lusitania.

Aunque el pueblo romano no era muy aficionado al teatro, estos preferían acudir al circo a ver carreras de carros y al anfiteatro a ver combates de gladiadores y animales, una ciudad de prestigio no podía dejar de contar con un edificio para las artes escénicas. Esta edificación respondía más a intereses políticos, desde el la autoridad realizaba una eficiente propaganda de ellas mismas y del modo de vida romano, tanto a través de la majestuosidad del edificio y su decoración como de los mensajes que desde su escenario se podían trasmitir.


Contaba con cabida para unos seis mil espectadores. Estos se distribuían de abajo a arriba según su rango social en tres sectores de gradas, cavea ima, donde se acomodan los caballeros de la ciudad, media y caveas summa, separados por pasillos y barreras. A través de pasillos se llegaba a las puertas de acceso o vomitorios.

El uso del teatro durante varios siglos hizo necesarias algunas reformas. Así, en algún momento del siglo I d.C., se levanto el actual frente de escena, que se volvió a reformar entre los años 333 y 337 junto con la vía que rodea el edificio. Debido a la implantación oficial del cristianismo en el siglo IV, religión que consideraba inmorales las representaciones teatrales, el edificio fue abandonado. Con el paso del tiempo algunas de sus partes se derrumbaron y otras se cegaron con tierra. Durante siglos únicamente fue visible la parte superior de sus graderíos o suma cavea, sólo quedaban en pie los siete cuerpos de sus gradas, lo que dio lugar a que los emeritenses bautizaron a esas ruinas como las Siete Sillas y donde según la leyenda se sentaban siete reyes moros para deliberar sobre el destino de la ciudad.  

Las excavaciones arqueológicas en el teatro comenzaron en 1910 y su reconstrucción parcial en 1962. Desde 1933 alberga la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y es Patrimonio de la Humanidad desde 1993 como parte del conjunto arqueológico de Mérida.


TEATRO ROMANO DE MÉRIDA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 26 de febrero de 2019

Dioses Egipcios - Sekhmet

Era considerada una diosa guerrera y de la venganza, pero a su vez era la diosa de la sanación y del amor. Su nombre significa “la poderosa”, “la invencible”. Era representada como una mujer con cabeza de leona que portaba en su cabeza un disco solar rodeado del uraeu y era conocida por ser la mejor cazadora. Se decía que su aliento había creado el desierto y era la protectora de los faraones cuando iban a la guerra.
Su culto estaba tan expandido en la cultura egipcia, que cuando el primer faraón de la dinastía XII, Amenemhat I, instauro la capital en Ititawy, su culto principal también se trasladó allí.
Sekhmet es considerada una diosa solar, reconocida en muchas ocasiones como la hija primogénita del dios Ra y relacionada con las diosas Hathor y Bastet. Su esposo era Ptah y su hijo, Nefertum con los que formaban la triada de Menfis. Se le considera un alter-ego de Hathor, con la que está frecuentemente identificada, y sobre todo con la diosa gata Bastet, que se consideraba una forma suave de Sekhmet, cuando esta no estaba furiosa.
Su ira era temible, pero si se conseguía apaciguarla, otorgaba a sus adoradores el dominio sobre sus enemigos y el vigor para vencer la debilidad y la enfermedad.
Fue considerada aliada y protectora de Ra, dado a que daba muerte a quienes osaran enfrentarse o atacar a la monarquía divina o terrenal.

Fotos
Museo Arqueológico de Atenas

Referencia
Castel, E. (2001). Gran Diccionario de Mitología Egipcia. Madrid: Aldebarán.

SEKHMET
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio 

domingo, 17 de febrero de 2019

Dioses Egipcios – Mehit


Matyt, Mehit, Mehyt o Mejit fue una diosa del Antiguo Egipto, presente desde el Reino Antiguo, es una forma local de Hathor guerrera, en este caso, del nomo XII del Alto Egipto, integrada completamente en el mito solar. En este nomo el dios Nemty fue asimilado a Seth y este último se hizo acompañar de Matyt, convirtiendola en su esposa. Significa “la que esta completa” y se le representaba como una leona o mujer con cabeza de leona. Sus principales lugares de culto fueron Hiercompolis y Tinis, así como Edfu.
Fue la consorte de Anhur u Onuris, un dios cazador que era adorado en Tinis. Se sincretiza Mehir con Hathor-Tefnut hermana y esposa mitológica de Shu. Como Shu y Tefnut representaban a veces el sol y la luna, Mehit también podría representar la luna llena. Su regreso a su lugar de origen podría representar la restauración del Ojo de Horus, un símbolo de la luna.
Pudo haber sido una personificación de los desiertos de Nubia, de ahí su epíteto “diosa distante”, cuyo mito sería absorbido por un conjunto complejo de mitos que rodean el Ojo de Ra.

Fotos
Exposición Faraón, Caixaforum
Museo Arqueológico de Atenas

Referencia
Castel, E. (2001). Gran Diccionario de Mitología Egipcia. Madrid: Aldebarán.

MEHIT
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 5 de febrero de 2019

Pueblos de España - Parque El Capricho


Situado en el barrio de Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas, Madrid. Fue construido por órdenes de María Josefa Pimentel, duquesa de Osuna entre 1787 y 1839. Para ello encargó el diseño de los jardines al arquitecto francés Jean-Baptiste Mulot.

La duquesa ordenó construir estanques, que conectaban el canal principal que recorre el parque con el salón de baile. Este edificio se levanta sobre un pequeño manantial, donde se observa la figura de un jabalí.

En la invasión de 1808 fue utilizado por las tropas francesas. Posteriormente, tras la retirada el ejército francés, se repobló de arbustos, y se construyó el casino de Baile o palacete. También se levantaron columnas y relieves que se consideran representaciones de las cuatro estaciones.

Tras la muerte de la duquesa de Osuna, fue heredado por Pedro Alcántara, nieto de esta, quien encargo a López Aguado la construcción de la plaza de los Emperadores.
Durante la República fue declarado Jardín Histórico durante la Guerra Civil, se construyeron en el Jardín varios refugios antiaéreos subterráneos. En 1943, fue declarado Jardín Artístico.
En 1974 fue comprado por el Ayuntamiento de Madrid y en 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural.


PARQUE EL CAPRICHO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 7 de enero de 2019

Pueblos de España - Castillo de La Alameda


Construido en el siglo XV en la aldea de La Alameda, una aldea de repoblación del siglo XIII, también es conocido como castillo de Barajas o castillo de los Zapata, y actualmente está situado en el barrio de Alameda de Osuna dentro del distrito de Barajas, en la comunidad de Madrid.
El territorio que hoy ocupa el castillo fue poblado desde el 2.000 a.C., pues se encontraba en una excelente posición sobre el arroyo de Rejas, localidad que fue igualmente útil para su ocupación durante la época romana y medieval. En esta última época surgió la aldea de La Alameda, entregada a finales del siglo XIV en señorío a la familia Mendoza, incluyéndose en dicho señorío la aldea de Barajas.

Construido entre 1431 y 1476, sirvió de refugio a los partidarios de la Beltraneja cuando perdieron Madrid.
Fue otorgado como dote por el rey Juan II de Castilla a Inés de Ayala y Ruiz Sanz Zapata, pasando de este modo a los Zapata. Francisco Zapata y Cisneros, mayordomo de Felipe II y presidente del Consejo de Castilla, fue nombrado en 1575 I Conde de Barajas y señor de la Alameda. Este mismo año el conde ordeno la ampliación y reforma de la fortaleza para convertirla en un palacio renacentista con esplendidos jardines. Se construyó la torre del homenaje, nuevas crujías (espacio comprendido entre dos muros de carga, dos alineamientos de pilares-pórticos-, o entre un muro y los pilares) y se abrieron vanos más amplios.

Dentro de quienes han sido huéspedes destacados de este castillo están Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, duque de Alba, que lo habito en 1580, la reina Margarita de Austria en 1599. La condesa de Benavente tras la muerte del III duque de Osuna, su esposo quien murió en este castillo, compro las tierras adyacentes dando origen a la finca de Alameda de Osuna.
Un incendio destruyó el castillo en 1697 y su deterioro se acentuó en el siglo XIX cuando parte de sus materiales fueron empleados en la construcción del panteón de los Fernán Núñez, familia que heredo el título nobiliario del condado de Barajas. En la primera mitad del siglo XX volvió a sufrir daños, durante la guerra civil, al instalarse junto a él un nido de ametralladoras, formando parte del sistema defensivo asentado en El Capricho.

Referencias
Portal Web del Ayuntamiento de Madrid.

CASTILLO DE LA ALAMEDA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 17 de diciembre de 2018

Cultura Egipcia - Mentuhotep II


Nebhepetra Mentuhotep II (2055-2004 a.C.), faraón de la XI dinastía del antiguo Egipto, inauguró el periodo del Reino Medio (2055-1650 a.C.) al reunificar el reino tras la división dada en el Primer Periodo Intermedio (2160-2055 a.C.). su reinado fue de gran auge en lo arquitectónico, lo artístico y el conocimiento en general.
En sus primeros 14 años de reinado se dedicó a unificar el reino en lo territorial, conquistando Tebas y terminando la guerra civil contra Heracleópolis, recuperando las posesiones egipcias en Nubia, donde existía al menos un linaje de soberanos nativos que controlaban diversas partes de la región nubiecina, así como hacerse del control de la zona menfita y el Delta.
En lo ideológico para unificar el reino era necesario legitimarse, para ello recurrió a varias estrategias como modificar en varias ocasiones los nombres de su titulatura, al principio llevó el nombre de Horus Seankhibtauy ,“el que hace vivir el corazón del doble país”, pasando durante la conquista de Heracleópolis al nombre de Horus Neteryhedjet, “el divino de la corona blanca”, y acabando con el nombre de Horus Sematawy, “Aquel que une las dos Tierras”, al concluir la unificación del reino. Estos cambios de nombre significan también un intento de Mentuhotep II en convertirse en un dios viviente. Recurrió también a la construcción de grandes monumentos y recuperar el estilo artístico propio de los faraones del Reino Antiguo, para conectarse ideológicamente con ellos y presentarse como su heredero.
Regresar a la unidad del Estado no significó volver a las formas de gobierno y administración del Reino Antiguo. Mentuhotep II solo confiaba en los tebanos para las tareas de administración y gobierno, por lo que gobernó desde Tebas, ciudad del Alto Egipto, que al momento era poco importante. También creó el cargo de “gobernador del Bajo Egipto”, que completaba al ya existente cargo de “gobernador del Alto Egipto”.

Fotos
Caixaforum. Exposición Faraón, conformada con piezas del Museo Británico.

Referencias
Grimal, N. (1996). Historia del Antiguo Egipto. Madrid: Akal.
Helicarnaso, H. (2016). Mentuhotep II, el faraón conquistador que inicio el Reino Medio. https://www.historiaeweb.com/2016/10/02/mentuhotep-ii/

MENTUHOTEP II
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRONICO: Trinemily Gavidea
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio