jueves, 2 de agosto de 2018

Cultura de los Íberos


La primera referencia que se tiene de los íberos es a través de los historiadores y geógrafos griegos. Inicialmente los griegos utilizaron el termino íbero para designar el litoral mediterráneo occidental, y posteriormente, para designar todos los grupos humanos de la península. También llamaban Iberia al conjunto de sus pueblos.
La Península Ibérica en la época anterior a la romana se caracterizaba por estar poblada por una gran diversidad de pueblos que se podrían agrupar desde el punto de vista lingüístico en dos grandes zonas, una indoeuropea, que abarcaba las partes occidental y central de la península, y otra no indoeuropea, que englobaba la franja más oriental y meridional.
La presencia no indoeuropea es liderada por la cultura fenicia en la costa mediterránea ibérica que marca la influencia oriental en lo que pudo ser Tarteso, cultura esta que se inicia en el siglo XI en una etapa denominada protoorientalizante, estos tartésico habitaban los valles del Guadiana y del Guadalquivir.
Se han descubierto restos de asentamientos fenicios vinculados al centro de Gadir (actual Cádiz), que muestran el trasvase de gentes en torno al año 1100 a.C., y con ellos sus ideas, esto desde las ciudades de la costa fenicia, en especial de Tiro. Adicional a Gadir los fenicios fundaron Sexi (Almuñecar, en Granada), Abdera (Adra, en Almeria) y Ebusus (Ibiza). Mientras que la cultura griega es representada por los griegos de Focea, colonia griega en las costas de Turquía, que fundaron la colonia de Massalia, actual Marsella en las riberas del mediterráneo francés, que sirvió de punto de partida para el establecimiento de las dos únicas fundaciones de origen griego que la arqueología ha logrado documentar en territorio español, Emporion y Rhode (actuales Ampurias y Rosas, en la provincia de Gerona).

Esta cultura ibera de influencia oriental sería el resultado de la interacción entre la evolución propia de las poblaciones indígenas y la influencia ejercida por los colonizadores orientales. En ella se pueden diferenciar tres grandes zonas, la de las costas meridionales, la franja del Levante y la zona catalana. La población estaba asentada en oppida o ciudades fortificadas, y había desarrollado una intensa explotación agropecuaria y minera, con la que participaba en el comercio mediterráneo.

Entre los indoeuropeos están los pueblos de origen celta que llegaron atravesando los Pirineos desde Centroeuropea con los Campos de Urnas. Los pueblos celtas en la Península, se configuran mediante una base importante de los pueblos y culturas anteriores a las invasiones de los pueblos indoeuropeos, donde los lusitanos, ocupaban el territorio más occidental de la península ibérica entre los ríos Tajo y Duero (centro y sur de Portugal, la Sierra de la Estrella y algunas estribaciones de las de Gata). Su economía estaba basada en la ganadería y la minería. El poder político, social y económico estaba concentrado en una aristocracia militar. Al norte de los lusitanos se encontraban los galaicos, que ocupan el extremo noroeste. Su economía estaba basada en la agricultura y, en menor proporción, en la ganadería, el marisqueo y el comercio. Vivian en castros o asentamientos fortificados con escaso desarrollo urbano. Al este de los galaicos estaban los astures, que vivieron en el actual Principado de Asturias, los cantábros, que se movían por el territorio de Cantabria, además de ciertas zonas de Asturias, León, Palencia, Burgos y Vizcaya. También estaban los Túrmogos, que se asentaron en Burgos y los vascones, que formaron el pueblo que se extendía por Navarra. También estaban los vacceos pueblo céltico o celtibero que habitaba entre Zamora, Valladolid, Palencia y parte de Burgos.  


Al este de la Meseta estaban los pueblos de origen celtiberos que poseían una fuerte jerarquización social y un avanzado urbanismo, con oppida como Numancia, con un trazado ortogonal y grandes viviendas, que pueden considerarse verdaderas proto-ciudades y que controlaban un territorio estructurado bastante amplio. Además, poseían monedas y una escritura propia. Entre estos pueblos estaban los lusones que ocupaban las sierras y el valle del Moncayo, los belos, vivían entorno del rio Jalón. Los titos, se ubicaban el sur de los belos, al noroeste del Ebro. Los olcades, que vivían en la actual provincia de Cuenca. Los lobetanos, vivían en las sierras de Albarracín. Los turbalatos de Teruel. Los arevacos ocupaban el alto Duero. Los pelendones vivían al norte de los territorios arevacos, en las montañas. Los berones, pueblo celta o celtibérico de la zona de La Rioja. Los carpetanos, ocupaban la zona de Toledo, oeste y sur de Madrid, alcanzando los limites de Cuenca. Los lusones, ocupaba la zona del Moncayo y del rio Ebro y los vetones que se encontraban entre los ríos Duero y Tajo.


Otros pueblos íberos eran los indeketes de la costa de Girona, los layetanos, de la costa de Barcelona, los cosetanos de la costa de Tarragona, los ilergetes, que habitan el valle del Ebro y parte de las provincias de Lleida, Huesca y Zaragoza, los edetanos de la zona de Valencia y Castellón, los contestanos, de Valencia, Alicante y algunas comarcas de Murcia y Albacete, los bastetanos, de Murcia, Granada y Almería, los oretanos se desplazaban por Sierra Morena, La Mancha y parte de Jaén y las bástulos de la zona de Gibraltar.

Fotos
Museo Arqueológico Nacional Madrid.
Museo Arqueológico Lisboa.
Museo Romano Mérida.

Referencias
Bermejo Tirado, J. (2010). Breve Historia de los Íberos. Madrid: Nowtilus.
Pisa Sánchez, J. (2009). Breve Historia de Hispania. Madrid: Nowtilus.
Valiente Cánovas, S. (2007). Pueblos Ibéricos. Madrid: Edimat.

CULTURA DE LOS ÍBEROS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFIA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 24 de julio de 2018

Pueblos de España - Valencia


Situada a orillas del río Turia, en la costa levantina de la península ibérica, es la capital de la provincia homónima y de la comunidad Valenciana, España. Se fundo con el nombre de Valentia Edetanorum por unos colonos romanos en el año 138 a.C.

Durante la guerra entre Cneo Pompeyo Magno y Quinto Sertorio, en el año 75 a.C., se destruyo la ciudad, la cual no volvió a reconstruirse hasta pasado unos 50 años. En los últimos años del Imperio romano, en el siglo IV, la ciudad comenzó a conformar una primitiva comunidad cristiana.
Con las primeras oleadas de pueblos germánicos y con el vacío del poder imperial, la iglesia asumió el control de la ciudad donde los antiguos templos romanos fueron sustituidos por iglesias cristianas, de manera tal que con la invasión bizantina del sudoeste de la península en el 554, Valencia cobró importancia en la época visigoda.
Posteriormente con la conquista musulmana en el año 711, el primer emir de Córdoba, Abd al-Rahman I, ordeno destruir la ciudad, aunque varios años después  Abd Allah al-Balansi, ejerció una especie de gobierno autónomo sobre el área valenciana.

El mayor auge de la ciudad empezó con los reinos de taifas, uno de los cuales era Valencia, en tiempos de Abd al-Aziz en el siglo XI. En 1094 Rodrigo Díaz de Vivar entro en Valencia quedando la ciudad en manos cristianas hasta el 1102, estableciéndose un señorío independiente en Valencia. Tras la muerte del Cid y ante la imposibilidad de defender la ciudad, Valencia fue conquistada en mayo de 1102 por los almorávides, que luego fueron sustituidos por la dinastía almohades en el año 1171.

En 1238, Valencia fue conquistada por Jaime I quien otorgó a la ciudad unas nuevas leyes, los Fueros de Valencia, que años después hizo extensiva a todo el reino de Valencia, dándose inicio a una nueva sociedad y de una lengua, las cuales sentaron las bases del pueblo valenciano tal y como se conoce hoy.
Una serie de guerras y revueltas, como la Guerra de la Unión, una revuelta ciudadana contra los excesos de la monarquía encabezada por Valencia como capital del reino, así como la Guerra con Castilla en los años 1363 y 1364.
El siglo XV fue una época de apogeo económico y cultural para Valencia que la hizo la ciudad más poblada de la Corona de Aragón. En este auge se edificaron las torres de Serranos (1392), la Lonja (1482), el Miguelete o la capilla de los Reyes del convento de Santo Domingo. También en esta época se fundó la Universidad de Valencia entre los años1499 y 1502, bajo el nombre se Estudi General.
A raíz del descubrimiento de América, la economía española liderizada por Castilla se orientó hacia el Atlántico en detrimento del Mediterráneo, por lo que el comercio Mediterráneo quedo en manos de la Corona de Aragón, es decir, valencianos, catalanes y mallorquines.
La Guerra de Sucesión Española (1702-1709) significo el fin de la independencia política y jurídica del reino de Valencia. Felipe V dispuso la derogación de los Fueros valencianos como castigo al apoyo que el reino había prestado a Carlos de Austria. La capitalidad del reino de Valencia paso a Orihuela, como una humillación a la ciudad de Valencia.
Durante la Revolución cantonal de 1873, se articulo el cantón federal de Valencia, al que se adhirieron la mayoría de los municipios de las comarcas próximas. En 1884 se fundo el Circulo de Bellas Artes de Valencia.
El 6 de noviembre de 1936 Valencia se convirtió en la capital de la España republicana a manos de Francisco Largo Caballero y el 31 de octubre de 1937 se trasladó el gobierno a Barcelona.
Con la llegada de la democracia, el antiguo reino de Valencia se instituyo en comunidad autónoma, la Comunidad de Valencia, y estableció su Estatuto de Autonomía que la capital fuera Valencia. La democracia propició la recuperación de la lengua y la cultura valenciana. En la democracia Valencia ha tenido un gran desarrollo urbanístico con obras como el Palacio de la Música, el Palacio de Congreso, el metro, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el MuVIM, la rehabilitación de la Ciutat Vella, etc.

Referencias
Ayuntamiento de Valencia. (2008). Historia de Valencia. www.fvmp.es.
Llopis, A, Perdigón, L y Taberner, F. (2004). Valencia 138 A.C. – 1929. De La Fundación de la Ciudad Romana a la Configuración y Colmatación de la Ciudad Burguesa. Faxdocs. Faximil Ediciones digitales.

VALENCIA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 3 de julio de 2018

Historia de Venezuela - Cumbes y Rochelas


En Venezuela los pueblos de fugitivos africanos se conocieron como cumbes o rochelas, lo que en Brasil se conoció como quilombos o mocambos y en Colombia palenques. Los esclavos negros prófugos formaban comunidades estables, basándose en elementos culturales traídos de África, unidos a elementos culturales españoles, producto de la convivencia en su esclavitud, como de elementos culturales indígenas, que se les unían al desertar de las misiones. Los cumbes fueron también lugares de refugio para soldados desertores blancos y pardos de las Antillas. Algunos cumbes solían estar en contacto con extranjeros y tomaban parte en las actividades de contrabando. A menudo mantenían lazos con los negros libres en los pueblos de criollos para abastecerse con productos que no podían fabricar. Cuando los cimarrones, que eran como los criollos llamaban a los prófugos de origen africano, les faltaban utensilios y mujeres, asaltaban las haciendas y liberaban esclavos.
En el siglo XVII, negros libres e indígenas siguieron el ganado cimarrón (animal doméstico que escapa de sus amos y se asilvestra, de allí el uso del mismo termino para el africano que se escapaba) hacia los llanos, formando los primeros pueblos de llaneros.
Los cumbes formaban núcleos de resistencia, porque las autoridades no podían vencer a sus habitantes al margen de la sociedad colonial y estaban en zonas inaccesibles. Durante la segunda mitad del siglo XVIII las autoridades trataron de incorporar a los cumbes. Para ello mandaron sacerdotes para cristianizarlos. Sin embargo, su carácter multiétnico y multicultural lo evito.
La primera rebelión cimarrona en Venezuela tuvo lugar en las minas de Buría, cerca de Barquisimeto en el siglo XVI, bajo el mando del “Rey Miguel”, un esclavo negro traído a Venezuela desde San Juan de Puerto Rico y fundador de una cumbe cerca del rio San Pedro. Miguel estableció un reino independiente, donde se autonombro rey, a su compañera Guiomar, reina, príncipe a su hijo y a uno de sus seguidores como obispo de una iglesia disidente. En este cumbe convivían negros e indios Jirajara. Otra insurrección tuvo lugar en la isla de Margarita bajo la conducción de una mujer calificada de bruja africana. Hasta entonces las sublevaciones tuvieron lugar para conseguir el mejoramiento de las condiciones de vida de los esclavos. En cambio, durante el siglo XVIII las sublevaciones tenían implicaciones políticas y económicas. La insurrección del zambo cimarrón Juan Andrés López del Rosario o Andresote en el valle de Yaracuy fue contra el monopolio de la Compañía Guipuzcoana. Andresote estaba aliado con los holandeses de Curazao y los cimarrones de la región, quienes estaban implicados en el contrabando.
En la segunda mitad del siglo XVIII, en concordancias con las ideas de la Revolución Francesa los líderes José Leonardo Chirinos, un zambo hijo de madre indígena y un negro esclavo, y José Caridad Gonzales, un negro congolés muy informado de las mencionadas ideas, guiaron las rebeliones de Coro, pidiendo la eliminación de tributos e impuestos y la abolición de la esclavitud, así como la abrogación de los privilegios de la nobleza. La sublevación estalló en el valle de Curimagua, donde vivían también muchos campesinos pobres, pero los blancos de Coro se unieron contra los rebeldes y les vencieron.
Durante la guerra de Independencia, muchos esclavos abandonaron las plantaciones y fundaron nuevos cumbes en el interior del país. Tanto los realistas como los patriotas trataron de controlar a los esclavos para evitar sublevaciones. Después de la independencia no se había abolido la esclavitud, hasta 1854 cuando José Gregorio Monagas decreto la libertad de los esclavos.

Ilustraciones tomadas de la WEB

Referencia
Pollak-Elta, A. (1991). La Negritud en Venezuela. Caracas: Cuadernos Lagoven.

CUMBES Y ROCHELAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

miércoles, 20 de junio de 2018

Pueblos de España - Dunas de Maspalomas


Una duna es una acumulación de arena, en los desiertos o el litoral. Pueden ser producidas por los cambios en el viento o por variaciones en la cantidad de arena. La granulometría de las arenas que forman las dunas, también llamada arena eólica, esta muy concentrada en torno a 0.2 mm de diámetro de sus partículas.

Las dunas de Maspalomas son un espacio natural situado en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, al sur de la isla de Gran Canaria, España.

En estas dunas se consigue una diversidad de flora características de la zona y especies de pájaros que visitan las zonas húmedas (Oasis de Maspalomas). Adicionalmente, abundan especies de insectos endémicos, relacionados con la fauna africana y el Lagarto Gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini).


DUNAS DE MASPALOMAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia Arguinzones
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio
COMPAÑERO DE CAMINOS: José Juan Gil González

jueves, 31 de mayo de 2018

Arqueología de Venezuela - Petroglifos Sector Galindo Cerro El Ávila


La ciudad de Caracas, Venezuela, descansa a las faldas de una impresionante cadena montañosa conocida como Cerro El Ávila, la primera vez que aparece este nombre es en 1778 como consta en las Actas del Cabildo de Caracas. Antes de esta fecha, la montaña era conocida como “la sierra del Norte”, “la Montaña a la Mar”, o “el otro lado del cerro”, hay quienes sostienen que los indígenas pertenecientes a la familia lingüística caribana, que habitaban la zona, lo denominaban Waraira Repano, que significa “Sierra Grande”, mientras otros aseguran que el vocablo correcto era Wariarepano que significa “lugar de las dantas”. Sin embargo, el actual nombre se debe al gobernador Gerónimo de Ávila, quien en 1600 era dueño de unos huertos en la serranía que esta a los pies de la montaña. Al morir en 1795, sus hijos heredan sus tierras y todos en Caracas ya la conocían como la sierra de los Ávila o el Cerro de Ávila y de allí el origen del actual nombre.

Es Alejandro de Humboldt quien, por primera vez, con fines científicos, el 22 de noviembre de 1799 asciende a la montaña y empieza el proceso de catalogar su vegetación, fauna, mediciones barométricas, térmicas, humedad, aspectos geográficos, geológicos y mineralógicos del Cerro El Ávila. El 2 de enero de 1800 Humboldt en compañía del botánico Aimé Bonpland, el intelectual caraqueño Andrés Bello y 18 personas ascienden hasta la silla de Caracas. Siguiendo las huellas de estos primeros investigadores, el 28 de abril de 2018, en el marco del trabajo comunitario de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, el Profesor Universitario Arquitecto Carlos Sierra acompañado por los estudiantes de arquitectura Guillermo Espino, Jessika Alayón, Jefferson Alexander, los Guardaparques Carlos Abreu, Anthony Ramírez, los antropólogos Ángel Ramírez y Félix Piñerúa Monasterio emprende un rastreo del sector Galindo del Cerro El Ávila en busca de petroglifos. Es pertinente señalar que si bien en el Cerro El Ávila se han encontrado auténticos petroglifos, también los hay falsos, los que mostramos están en estudio para mostrar su autenticidad. 

En relación a los petroglifos en Venezuela Sujo Volsky en base a una cronología relativa establece una antigüedad para ellos de entre 6.000 a 1.700 años antes del presente para los estilos: abstractos curvilíneos, abstractos rectilíneos y representativos, es decir sus orígenes se ubican entre el Paleo Indio y el Meso Indio venezolano. Y en relación a su significancia Delgado en base a las fuentes etnográficas sostiene que, para las comunidades indígenas, los lugares donde se encuentran los petroglifos presuponen lugares de sacralización donde cada dibujo es la representación gráfica de un saber adquirido en complejas ceremonias rituales.


PETROGLIFOS SECTOR GALINDO CERRO EL ÁVILA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

viernes, 11 de mayo de 2018

Pueblos de Italia - Sinagoga Verde


Aunque la evidencia de los judíos que vivían en la Toscana en la época romana es escasa, la historia de los judíos en Florencia realmente comienza con los judíos italianos del sur que emigraron a Florencia y la región toscana a comienzos del siglo XIV.
Fue en 1428, cuando la pequeña comunidad judía de Florencia prestó fondos al papa Martín V a cambio de su protección. Esto facilito que con los años se fundara formalmente la comunidad judía de Florencia en 1437.
Se sabe que los Medici estaban estrechamente vinculados a los judíos de Florencia por lo que les protegieron. Sin embargo, cuando los Medici cayeron brevemente del poder en la década de 1490, los judíos de Florencia recibieron la orden de abandonar la ciudad. Afortunadamente, los prestamos judíos a la República de Florencia retrasó la expulsión hasta que los Medici regresaron al poder en 1512.
Durante este tiempo, los médicos y eruditos judíos fueron llamados a la corte de los Medici. En 1537, un judío sefardí, Jacob Abravanel de Ferrara jugó un papel decisivo al influir en Cosimo de Medici al permitir que los judíos sefarditas y los marranos de España y Portugal se instalaran en Florencia. Por lo que el crecimiento de la comunidad judía comenzó a aumentar. Además de los judíos sefardí, también llegaron más judíos italianos de los Estados Pontificios. Sin embargo, una vez que Cosimo consolidó su poder, comenzó a promulgar leyes antijudías y creó el gueto judío de Florencia en 1571.
En 1799, la emancipación llegó a los judíos de Florencia de las fuerzas napoleónicas que ocuparon la ciudad. En 1848, el gueto fue abolido y los judíos de Florencia recibieron los derechos civiles bajo una nueva constitución. En 1861, a los judíos de les otorgó la ciudadanía plena y el gueto se niveló para hacer espacio para la renovación urbana. La Gran Sinagoga o Sinagoga Verde fue construida entre 1874 y 1882 por iniciativa de David Levi, presidente de la comunidad judía y benefactor de la misma, como símbolo de la libertad adquirida. Los arquitectos fueron Mariano Falcini, Vicente Micheli y Marco Treves, que era judío. Su diseño esta integrado en la tradición italiana con el estilo morisco utilizado para la decoración. Fue construida en el estilo Sefardí y se pensó que era debido a los judíos de origen sefardí de la España árabe.
El plano general de la sinagoga es cuadrangular. La cupula central se encuentra sobre pechinas y recuerda a Santa Sofía y a muchas mezquitas inspiradas en ella. Las torres de las esquinas están coronadas por torres con arco de herradura y cubierta con cebollas en estilo morisco. El techo de cobre natural se oxidó a verde para que se destaque en el horizonte.

SINAGOGA VERDE
AUTOR: Felix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Felix Piñerúa Monasterio

viernes, 27 de abril de 2018

Religiosidad Africana – La Regla de Ocha o Santería

La Regla de Ocha o Regla Lucumí, procede de África, oriunda del país Yoruba (actual Nigeria), aunque el nombre yoruba, en realidad, se refiere a una lengua y no a una tribu en particular. El pueblo Yoruba se originó en el sur occidente de Nigeria. En una época tuvieron una poderosa y compleja estructura social organizada en una serie de reinos, de los cuales el más importante era Benin, que duro desde el siglo XII hasta 1896 cuando fue dispersado por los colonos ingleses. Benin era una autocracia teocrática. Los pueblos de África que forman los yoruba vienen de un área que antiguamente había tenido más de veinticinco reino, casi como ciudades-estados. Cada uno de estos reinos era una entidad separada, pero, aun así, también trabajaban juntos. Su ciudad más importante, Ile-Ife, fue fundada hacia el año 850. A comienzos del siglo XVII, el pueblo Ewe invadió la región de Dahomey, y los reinos vecinos forzaron a las tribus Yoruba a emigrar a la costa nigeriana, donde muchos de ellos fueron capturados por comerciantes de esclavos y llevados al Nuevo Mundo.
Changó
La santería se conformó en Cuba durante la época de la colonia, junto con el vodú haitiano y el candomble brasilero, estas eran las tres religiones afroamericanas del continente, traídas por los africanos que vinieron como esclavos para trabajar en las plantaciones.
Oya
Esta es una religión de la tierra, un sistema mágico-religioso que esta fuertemente enraizado en la naturaleza y en las fuerzas naturales.  Cada orisha (deidad de la santería) que tiene como particularidad su correspondiente santo o santa católico (de ahí el nombre de santería) está identificado con una fuerza de la naturaleza y con un interés humano o esfuerzo. Algunos ejemplos son, Changó es el orisha que controla el fuego, el trueno y el relámpago, pero también simboliza el poder puro y el control sobre los enemigos y sobre las dificultades en general. Debido a este tremendo dinamismo también es visto como la personificación de la pasión y virilidad, y a menudo es invocado en trabajos de seducción, es representado por Santa Barbara; Yemayá es la patrona de los mares, de la maternidad y suele ser representada por la Virgen de la Regla; Ochún dueña del amor, del matrimonio, del oro y de los ríos, se representa como la virgen de la Caridad del Cobre y Oya, la reina de los muertos, dueña del fuego y patrona de los cementerios suele ser representada por Santa Teresa y la Virgen de la Candelaria.
Yemayá
La santería se centra en resolver los problemas terrenales y buscar protección en el mundo de los vivos, en este sentido los mecanismos rituales y litúrgicos de convocación de las fuerzas sobrenaturales para que actúen con los fines requeridos son la adivinación, donde utilizan tres formas de comunicación: el Obi, coco, usado para preguntas cortas, donde los dioses sólo responden con un si o un no; el Diloggún, los caracoles, que son dieciséis, de los cuales sólo doce pueden ser interpretados por los santeros. A partir del trece, solo los babalawos (grandes sacerdotes) pueden interpretarlos y el tablero de Ifa, cuyo uso está reservado exclusivamente a los babalawos; el culto a los dioses principales u orishas; y el culto a los antepasados. Asimismo, las formas de relación con los orishas son la adivinación, el estado de posesión, las oraciones y los saludos rituales o moyugbas.
Ochún
Si bien es cierto que la Regla de Ocha se trata de una religión politeísta ya que para todos sus actos y rezos se encomiendan a sus santos-orishas, no por ello dejan de creer que existe un Dios Supremo. Este Dios para ellos es infinito e inconcebible, pero ajeno a todo cuanto sucede en la Tierra, aunque ésta sea su obra. Muchos investigadores sostienen que antes de que los subsaharianos se contagiaran con las religiones islámicas y cristianas creían en un solo Dios, y que después, al ser traídos como esclavos al Nuevo Mundo e imponerles nuevas creencias, sincretizaron al único Dios como Olodumare, considerando que creó el mundo.
Olodumare
La meta central del santero es adorar a los santos, observar sus fiestas, obedecer sus ordenes y llevar a cabo sus ritos. A cambio de una sumisión total, se le promete poderes sobrenaturales y protección. Eso incluye el bienestar, la salud, influencia, puestos la posibilidad de prever el futuro y modificarlo, entre otros.

Fotos tomadas de la Web

Referencias
Ascencio, M. (2012). De que Vuelan, Vuelan. Caracas: ALFA.
Güerere, T. (1993). Hablan los Santeros. Caracas: Alfadil Ediciones.
Zabaleta, I. (2006). Sincretismo Religioso. Madrid: EDIMAT Libros.

LA REGLA DE OCHA O SANTERÍA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia