jueves, 16 de marzo de 2017

Cultura Romana - Vía Sepulcral Romana

Es una necrópolis romana de los siglos I al III. Se encuentra en la actual plaza Vila de Madrid, en Barcelona, España, corresponde a un vial secundario que comunicaba la colonia de Barcino con la actual zona de Sarriá y que tenía, a ambos lados, tumbas de personas de las clases populares.


Entre los siglos I y III, la ley romana prohibía los enterramientos dentro de la ciudad y por ello las áreas funerarias de Barcino se situaban fuera, a lo largo de los caminos que salían, empezando a tocar las murallas. A ambos lados del camino había monumentos funerarios: aras, estelas y especialmente cupas, unos monumentos semicirculares que recuerdan un tonel de madera.




VÍA SEPULCRAL ROMANA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio


sábado, 4 de marzo de 2017

Pueblos de España - San Mateo

San Mateo o más bien La Vega de San Mateo, es un municipio perteneciente a la isla de Gran Canaria, España. Esta situado en el tramo medio-alto del barranco Guiniguada, en las medianías del centro-norte, en un valle fértil de abundantes lluvias donde contaba con corrientes de aguas casi permanentes en cada uno de sus barrancos llamados ríos tras la conquista. Esto a 22 Km al suroeste de Las Palmas de Gran Canaria.

Oficialmente se crearía en torno a 1824 en tiempos del Rey Fernando VII. Sin embargo, desde 1703 ya contaba La Vega de San Mateo con Alcalde Pedáneo dependiente del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, siendo Blas Quintana el primero en desempeñar el cargo.

El Notario Público Don Juan Manuel Navarro en 1736 dice que la ermita de San Mateo Apóstol, está en la Vega Arriba, ya que por aquel entonces todo el conjunto de lo que hoy conocemos por la Medianas era denominado La Vega, siendo Santa Brígida La Vega de Abajo; El Madroñal La Vega de En Medio y Vega de San Mateo La Vega de Arriba.


Pascual Madoz en 1845 dice que San Mateo está situado casi en el centro del partido de una pequeña llanura que dejan entre si la cordillera de dos montañas a la izquierda de un riachuelo llamado “Barranco de Tinamar”. Bien entrado el siglo XVIII, los canarios llamaban Tinamar a la comarca que más tarde recibiría el nombre de Vega de Matos por su propietario, Juan Matos, quien fundaría el mayorazgo, dando su apellido a la zona.


La primera ermita levantada a San Mateo fue construida en 1652 por D. Luís Martel, D. Salvador Báez y otros vecinos de La Vega. Se creó posteriormente un patronato en la Guaira (Venezuela) en 1769  por D. Juan Martel Magas, nieto de los anteriormente citados.
Con la independencia administrativa se separa de Santa Brígida el 16 de diciembre de 1801 y el nuevo municipio pasaría a denominarse San Mateo debido a que la parroquia local estaba bajo advocación de Mateo Apóstol.



SAN MATEO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio


miércoles, 22 de febrero de 2017

Cultura Lambayeque o Sicán – Para Poner un Orden Terrenal Sobre la Cultura Lambayeque

Desde la perspectiva de la arqueología, el mundo de las deidades y creencias nos permite un entendimiento más cabal de la sociedad de la época, así como de las interrelaciones sociales y políticas que se dieron como parte del proceso histórico.
En el caso del proceso histórico andino no existieron registros escritos que pudieran darnos las luces necesarias para abordar aspectos no materiales de las sociedades, pues las crónicas y documentos de los siglos XVI y XVII ayudan muy poco.
La iconografía, en el caso de Lambayeque es variada, y como bien dice Alfredo Narváez en su libro “DIOSES DE LAMBAYEQUE. Estudio introductorio de la Mitología Tardía de la Costa Norte del Perú” (Chiclayo, Ministerio de Cultura, diciembre 2014. 318 pp.), “bastante compleja”, que se expresa en la cerámica, metales, madera y textiles.
Una de las grandes excepciones para el conocimiento del mundo supernatural de una sociedad prehispánica peruana, la encontramos precisamente en el territorio de Lambayeque. Se trata de la leyenda de Naylamp o Ñam La, que supervivió hasta los primeros años de la colonia y que fuera recogida por el cronista Cabello de Balboa en 1586 de un indígena de Túcume. Y ha sido a partir de esta narración mitológica que los científicos se han esforzado en la interpretación de la misma con las evidencias arqueológicas.
         La existencia, persistencia y recurrencia de un personaje que se ha popularizado con el nombre de “el Huaco Rey” ha fomentado que, por lo general, se haya llegado a la conclusión que el Huaco Rey es la representación de la figura mitológica de Naylamp, e incluso que la  iconografía Lambayeque ofrece un campo definido y exclusivo a un solo personaje: el dios Naylamp, en contraste con otras sociedades, como los mochicas, que tuvieron un panteón de dioses y divinidades representadas como imágenes, símbolos, ceremonias y rituales.
 Alfredo Narváez propone la existencia de un complejo discurso mítico considerando “dioses o subdioses” con un conjunto mínimo de nueve mitos en el mundo Lambayeque. Para esto los vasos de Denver fueron totalmente desnudados, descritos profusamente, identificando los elementos relevantes y luego asociándolos para darles sentido a los personajes claramente identificados así como a los elementos icónicos que los acompañan, por último, recrear los escenarios que encierran o delimitan las probables narraciones míticas que pretenden los lambayeques comunicar y porque no registrar para las generaciones futuras. Elementos iconográficos presentes en los vasos de Denver son: personajes humanos masculinos y femeninos, personajes con tocado, decapitados, cabezas trofeo, etc.; atuendos de todo tipo y forma. Animales como serpientes, aves, peces, iguana, escorpión, batracios, felinos, cérvidos y camélidos, de varias clases; plantas; objetos rituales y /o mágicos; instrumentos agrícolas; embarcaciones; instrumentos de pesca como redes y remos; arquitectura ritual; elementos celestes como la ola, astros y la luna; instrumentos o elementos de creación; y lo que Alfredo denomina “gestos de creación”.
 Abre la puerta para profundizar en cuestiones tan puntuales sobre la importancia de las aves en la mitología andina, donde sobresalen el águila, el halcón, el picaflor el búho, entre otras, y en este contexto reivindica la importancia de las aves marinas. Nos dice, por ejemplo: “las aves marinas productoras de guano también tuvieron un rol religioso de extraordinaria importancia. La deidad del guano de las islas era llamada Huamancantaq y era sujeta de ofrendas y ritos específicos antes de poder obtener el fertilizante”. Agrega que aunque no existe un ícono que haya sido identificado como la deidad del guano, es posible que sean las aves que lo producen las que protagonizan este mito.
Muestra un complejo mítico que tiene protagonistas en mundos distintos acordes con la cosmovisión andina en general: tres mundos interdependientes, el mundo celeste, nuestro mundo y el mundo subterráneos; y tres entidades totémicas básicas de la misma importancia y jerarquía: ave-felino-serpiente, que puede expresarse de manera unitaria bajo la figura de una entidad mítica que sugiere adopta ciertos atributos del Amaru de tiempos inca. Igualmente resalta el aspecto naturalista de la religiosidad andina, donde es notable el rol de los animales como parte de las estructuras míticas.

          Referencia
          “DIOSES DE LAMBAYEQUE. Estudio introductorio de la Mitología Tardía de la Costa Norte del Perú” de Alfredo Narváez Vargas (Chiclayo, Ministerio de Cultura, diciembre 2014. 318 pp.)

          PARA PONER UN ORDEN TERRENAL
          AUTOR: Elías Mujica Barreda
          DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
          FOTOGRAFÍA: Elías Mujica Barreda

martes, 14 de febrero de 2017

Pueblos de Portugal - Óbidos

A 80 Km de Lisboa, Óbidos está situada a lo alto de una colina y rodeada por murallas del siglo XIV. Históricamente se entregaba como regalo de bodas a las reinas portuguesas y pasaba a formar parte de la casa de la Reina.


Aunque el origen de su población es celta, 300 a.C., el nombre deriva del latín oppidum que significa ciudad fortificada. A pesar de la resistencia Lusitana fue ocupada por el Imperio Romano y en su momento también llegaron los visigodos y los musulmanes.


El 11 de enero Afonso Henriques tomó la ciudad que estaba en poder de los moros y pasó a formar parte del pentágono defensivo de castillos del centro del reino bajo el mando de los templarios.

En 1195 Don Sancho I da a la villa su primera carta foral y el siguiente rey Afonso II la entrega a su mujer Doña Urraca en 1210. Sin embargo no fue hasta 1282 cuando Don Dinis dona la villa a su esposa Doña Isabel que esto se convierte en tradición y Óbidos pasa a ser parte integrar  de la dote de todas las reinas portuguesas hasta 1834.


En 1491 la reina Leonor, esposa de Joao II, se retira a Óbidos tras la muerte de su hijo en un extraño accidente en el Tajo y funda la Misericordia de Óbidos. En el siglo XV el mar se retira dejando una fértil y verde llanura por lo que la población empieza a dedicarse sobre todo a la agricultura.

El terremoto de 1775 se sintió con intensidad en la villa, donde se derrumbaron parte de las murallas  y algunos templos y edificios, alterándose algunos aspectos del trazado árabe y medieval. En 1834 se extingue la casa de las reinas con lo que se dejan de percibir los beneficios que llegaban a través de ellas.
En la historia reciente, Óbidos acogió en 1973 una de las reuniones del Movimiento de los Capitanes que desencadenaron la revolución del 25 de abril de 1974. A pesar de haber sido siempre un lugar dedicado a actividades tradicionales como la agricultura y la artesanía, se ha reinventado para adaptarse a los nuevos tiempos introduciéndose en el mundo del turismo que actualmente tiene un peso económico relevante.

Referencia

ÓBIDOS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio




domingo, 5 de febrero de 2017

Pueblos de Italia - Galería del Mercado Nuevo

En Florencia, capital de la Toscana, Italia, conseguimos la Galería del Mercado Nuevo conocida también como de la paja o del Cochinillo por la fuente que representa en realidad un jabalí, copia en bronce del original de P. Tacea.

Fue encargada por Cosimo I a G.B del Tasso en 1551 para acoger los comerciantes de las Corporaciones más importantes de la época. En el trascurso del siglo XIX, se añadieron estatuas como embellecimiento.
La fuente del Cochinillo se realizó en el siglo XVII y desde entonces surgió la leyenda de quien visita Florencia y toca el hocico del animal era garantía que tarde o temprano regresaría.

Referencia
Santacroce, E. (2006). Florencia: La ciudad, los monumentos, los museos, los Medici. Livorno: Sillabe.

GALERÍA DEL MERCADO NUEVO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

jueves, 26 de enero de 2017

Pueblos de México - Santuario de la Virgen de Guadalupe

Oficialmente su nombre es Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, está ubicado al pie del Cerro del Tepeyac en la Ciudad de México y es el recinto mariano más visitado del mundo, superado solo por la Basílica de San Pedro. Anualmente tiene al menos el doble de visitantes que los santuarios marianos más conocidos, siendo el 12 de diciembre cuando se festeja a Santa María de Guadalupe, Lupita como cariñosamente le llaman los mexicanos, el día de mayor afluencia.
La Capilla del Cerrito de Tepeyac se construyó en 1966 y está en el lugar del milagro de las flores frescas donde fue la primera aparición de la Virgen de Guadalupe. Posteriormente hacia 1740, el Padre J. de Montufar ordenó la construcción del templo actual, al lado del cual se edificó la casa de capellán. En tiempo de la Nueva España, esta capilla estuvo consagrada a san Miguel arcángel, quien se representa siempre protegiendo a la Virgen. Según la tradición novohispana, fue el arcángel Miguel quien bajó del cielo a la tierra el retrata de la Virgen de Guadalupe, pintado en el obrador celestial. En su momento fue patrono de la Ciudad de México. En 1945 y 1950 se reparó el templo y se construyó una pequeña plazoleta a la que se le colocaron cuatro esculturas de los arcángeles Miguel, Rafael, Gabriel y Uriel. En esta capilla actualmente se encuentra el convento de las carmelitas, comunidad de enclaustro que realiza actividades relacionadas con el cuidado de la capilla y oración por el mundo.

El Templo del Pocito fue edificado desde 1777 a 1791 sobre un pozo de aguas consideradas milagrosas, que por la gran cantidad de enfermos que acudían a él se convirtió en un foco infeccioso, lo que motivo que para controlar las epidemias se construyera esta capilla. Es considerada una joya arquitectónica del estilo barroco, es su planta la única de base circular o céntrica levantada durante el siglo XVIII que se conserva en México.
El antiguo convento de las capuchinas es un templo ubicado al costado oriental del Templo expiatorio a Cristo Rey.
La antigua Basílica de Guadalupe o Templo expiatorio a Cristo Rey fue concluida en abril de 1709 y  en 1749 recibió el título de colegiata, lo que le permita ser administrado tanto pastoralmente como administrativamente por un grupo de   sacerdotes denominado cabildo. A principios del siglo XIX, y con motivo de la construcción del convento de las Capuchinas, el templo sufrió graves daños, por lo que tuvo que ser reparado y debido a este motivo desapareció en su interior el estilo barroco y fue sustituido por el neoclásico.

A causa de los daños estructurales sufridos por la antigua basílica el Arzobispo Primado de México, Darío Miranda el 12 de diciembre de 1974 bendijo y coloco la primera piedra, dando inicio a la construcción de la nueva Basílica que fue terminada en 1976 e inaugurada el 12 de diciembre de ese año. Su interior de forma circular y libre de apoyos hace posible que la imagen de la Virgen de Guadalupe se pueda apreciar desde todos los puntos interiores de la basílica.

Referencia
Wikipedia

SANTUARIO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio