martes, 15 de agosto de 2017

Pueblos de España - Barrio Albaicín de Granada

Existen en Andalucía, España otros barrios Albaicín o Albayzín y aunque el origen de su nombre no es claro, lo cierto es que siempre son barrios en altura y con poblamientos peculiares desvinculados del resto de la ciudad.


Originalmente el territorio que ocupa el barrio Albaicín de la ciudad española de Granada se comenzó a poblar en  época de los iberos, y luego existieron poblamientos dispersos romanos. Se supone que fue abandonado desde el final del imperio romano hasta la llegada de ziríes, dinastía bereber originaria de la región montañosa de Argelia que llegó como mercenarios a las órdenes de Almanzor quien fundaría la Taifa de Granada en 1013.
Constituyo uno de los núcleos antiguos de la Granada musulmana, junto con la Alhambra, el Realejo y el Arrabal de Bib-Arrambla, en la parte llana de la ciudad.



El Albaicín tuvo su mayor influencia en la época de los nazaríes. Mantiene la estructura urbana nazarí con calles estrechas, en una intrincada red que se extiende desde la parte más alta (San Nicolás) hasta el curso del rio Darro y de la calle Elvira, que se encuentra en la Plaza Nueva.


El tipo tradicional de vivienda es el Carmen, compuesto por vivienda exenta rodeada por un alto muro que la separa de la calle y que incluye un pequeño huerto o jardín. También fue característico la canalización y distribución de agua potable a través de aljibes.


BARRIO ALBAICÍN DE GRANADA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio



lunes, 7 de agosto de 2017

Pueblos de Venezuela - Morro de Lechería

San José de Neverí (actual Lechería) fue fundada por Don Agustín Delgado, General en la expedición de 1535, quien era sobrino nieto del último guanarteme de Gáldar, Gran Canaria y de cara al mar fue fundado por Vega en 1536, el fortín del Morro de La Magdalena o de Macarapana en tierras del cacique Cumanagoto Guaracapa, en cuyas faldas del mismo Morro estaba el pueblo de la cacica Magdalena.


El Morro de Maracapana, situado en la costa de los Cumanagoto, era la puerta de entrada a la Guayana, a una tierra semimítica, rica en oro, cuya conquista se disputaban las bandas rivales de Don Antonio Sedeño, conquistador y gobernador de Trinidad, Jerónimo de Ortal y los arruinados perleros de Cubagua. Para aquella época los perleros habían abandonado su isla a causa del agotamiento de los bancos de perlas y habían instalado su real en Macarapana, punto de partida para su proyecto de conquista de Guayana.


La actual población de Lechería, Estado Anzoátegui, Venezuela, cobra importancia durante la época colonial a finales del siglo XVIII cuando la corona española decide rehabilitar el Fortín de La Magdalena concluido en 1799 en el Cerro el Morro para evitar los ataques de piratas franceses, holandeses e ingleses. En 1817 durante la Guerra de independencia Simón Bolívar ocupa el fortín por breve tiempo para luchar contra los realistas y luego en 1819 es dominado por completo por los patriotas al mando del general Rafael Urdaneta.


A mediados del siglo XIX se transforma en una zona de cría de caprinos produciendo leche de chivas de donde recibe su nombre de Lechería, ya a inicios del siglo XX se funda a partir de una ranchería de pescadores lo que hoy el casco central de la ciudad, predominando la actividad pesquera hasta bien entrado el siglo XX.


Referencia
Civrieux, M. (1980). Los Cumanagoto y sus Vecinos. Los Aborígenes de Venezuela. VOL 1. Caracas: Monografía N°26/Fundación La Salle.

MORRO DE LECHERÍA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 31 de julio de 2017

Historia de Venezuela - Los Inicios de la Formación Venezolana

Una característica particular de Venezuela radica en que la primera fase de la colonización fue realizada por una empresa privada. El 27 de marzo de 1528, el rey Carlos V dio en prenda a los Welsers, banqueros alemanes, el territorio de Venezuela. No fue en realidad una enajenación de parte del imperio, sino un compromiso de colonización, que duró más de 17 años en teoría y 7 en la práctica, porque a los Welsers no les resultó el negocio, ya que no encontraron El Dorado que buscaban. La Capitulación los obligaba a conquistar y a poblar, a fundar ciudades y traer técnicos para las minas; en compensación, recibieron el derecho de adjudicar tierras, conceder títulos, explotar y distribuir la producción. Hacia 1545, los Welsers habían fracasado en su empresa, en la que alcanzaron a nombrar dos gobernadores: Ambrosio Alfinger, inició la exploración en 1529, dejando la triste fama de haber sido el más cruel y bárbaro de todos los conquistadores de América y Jorge Spira, que fundaron Coro y Maracaibo.
Al llegar los españoles, había unos 350.000 indígenas, cifra relativamente baja en relación a otras colonias; además, estaba muy dispersa en las montañas, la costa, los llanos y las selvas del Orinoco.
Al principio, se estableció la esclavitud indígena, luego reemplazada por la encomienda en 1545. A diferencia de otras colonias, en Venezuela se impuso durante casi dos siglos la encomienda de servicios.
En el primer siglo de la conquista, la principal mano de obra fue la indígena, ya que solamente se importaron 6.595 esclavos negros provenientes posiblemente de Angola, pues el primer contrato para la introducción de esclavos negros fue hecho con el Gobernador de esa región de África ecuatorial, bajo la dominación del Reino de Portugal, específicamente la región de Loanda donde habitaban grupos Bantú. Estos primeros contingentes africanos "permitieron al español determinar diferencias de productividad del negro con relación a la del indio". Pronto los negros siguieron el camino de la rebelión que habían iniciado los indígenas. Una especificidad de la lucha social venezolana de la época colonial consiste en que la mayoría de las insurrecciones de los esclavos negros estuvo coordinada con las luchas indígenas, configurando una relevante relación entre etnias.

Referencia
Piñerúa, F. (2008). Venezuela Desde Sus Orígenes. Caracas: La Casa Tomada.

LOS INICIOS DE LA FORMACIÓN VENEZOLANA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

miércoles, 19 de julio de 2017

Cultura Visigoda - Arte Visigodo

El arte prerrománico se define como la sucesión y conglomerado diverso de estilos artísticos del occidente europeo desde la caída del imperio romano de occidente y la eclosión del románico como arte unificador europeo. Por lo que el término “prerrománico” abarca artes distintos como el ostrogodo, el irlandés, el anglosajón, el merovingio, el carolingio, el otoniano, el asturiano, el visigodo o visigótico.

Los visigodos, un pueblo germano asentado en la península ibérica a principios del siglo V, no consolidan por entero su condición de gobernantes del reino hispano-visigodo hasta un siglo después.


Desde la caída del Imperio Romano de Occidente hasta la irrupción del románico, en España el arte prerrománico abarca una conflictiva sucesión e interrelación de tres estilos relacionados entre sí pero con distintos matices (arte visigodo, asturiano y mozárabe), que abarca desde el siglo VI hasta parte del XI. Solo en el siglo VII se puede hablar de un arte visigodo o hispanovisigodo propiamente dicho.


En el arte visigodo destacan algunas características que lo destacan de otros artes como son respetar la civilización romana y su arte; utilizan los muros de sillería muy bien trabajado a hueso, con muy pocos huecos; utilizan el arco de herradura de influencia oriental, que se distingue del musulmán porque se prolonga un tercio en lugar de un medio; usa columnas y pilares como soporte; adornan con impostas y fajas decorativas; decoran a base de frisos de roleos, esvásticas y temas vegetales y animales; usan pequeños pórticos a los pies o en los laterales; utilizan cubiertas abovedadas, bien de cañón o de aristas y pequeñas cúpulas de tradición bizantina; no hay plantas fijas en los edificios, son muy variadas: basilical, de cruz latina, de cruz griega inscrita en un rectángulo; los ábsides son de planta cuadrada y a veces tienen el crucero cubierto con cúpula; tienen espacios compartimentados en el interior, tanto en planta como en el alzado. Sobre el ábside hay pequeñas habitaciones interiores, pueden ser cámaras del tesoro o celdas de penitencia y cuando construyen, aprovechan los restos de otras edificaciones romanas como capiteles, columnas, etc. A esta técnica se le denomina “acarreo”.





ARTE VISIGODO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

lunes, 10 de julio de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos - Raimundo Andueza Palacio


El cuarto presidente “civil”, Raimundo Andueza Palacio, nació en Guanare, estado Portuguesa el 6 de febrero de 1846. Estudió en el colegio de Guanare, primaria y bachillerato, en 1861 recibió el título de Bachiller en Ciencias Filosóficas.
Fue Edecán, es decir el asistente militar, y luego secretario del presidente Juan Crisóstomo Falcón (1866), además sirvió bajo las órdenes del general Manuel Ezequiel Bruzual durante la Revolución de los Azules de 1868, estas experiencias estructuraron su psiques hacia una orientación militarista, como veremos más adelante en su historia de vida.
Posteriormente cursó la carrera de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, desempeñándose tiempo después como abogado ante la Corte Suprema del Distrito Federal (1874). Entre 1873 y 1876 fue diputado por el estado Aragua. Presidente del Congreso (1876) y ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Linares Alcántara (1877), pronunció el discurso de despedida de Antonio Guzmán Blanco en La Guaira, el 18 de mayo de 1877. Encargado del Poder Ejecutivo por la ausencia de Linares Alcántara (agosto 1877), es senador por el estado Portuguesa. Ministro de Hacienda (1877-1878), fue postulado como candidato a la Presidencia de la Republica para el período 1879-1881.
Miembro del Concejo Federal por el estado Zamora (1890), es elegido presidente de la República por dicho organismo, ocurriendo así un hecho sin precedentes: dos civiles fueron presidentes de manera consecutiva; Juan Pablo Rojas Paúl (1888-1890) y Raimundo Andueza Palacio (1890- 1892).
Andueza integró su gabinete ministerial con mayoría de civiles y sin presencia de guzmancistas, existe una absoluta libertad de expresión, bonanza económica, manteniendo el nivel del gobierno anterior y en excelente ubicación los precios del café; inaugura el acueducto de Barquisimeto (1890), el Hospital Nacional de Caracas (1891) actual Hospital Vargas, creación del Ministerio de Correos y Telégrafos (1891), transformación en Universidades de los Colegios Nacionales de Maracaibo y Valencia, entre otras obras de infraestructuras. Aunque en las relaciones internacionales manejo de manera inadecuada la situación con Colombia, el cual según un tratado de 1881, para 1891 se decidía una gran pérdida territorial, favoreciendo a Colombia y aunque no demostró dotes de gran administrador tampoco desvirtuó sus funciones.
Su gobierno comienza a perder fuerza al retomar las intenciones del gobierno de Rojas Paúl de reformar la Constitución de 1881. La mencionada reforma consistía primero en dar al Congreso la facultad de hacer enmiendas Constitucionales sin convocar Asambleas Constituyentes, elevar a Estados las secciones de Falcón y Zulia, pertenecientes al Gran Estado de Falcón y segundo, el regreso a la división de 20 Estados, el voto directo universal y secreto, la eliminación por consiguiente del Consejo Federal, extensión a 4 años el período constitucional.
Para el 14 de marzo de 1892 Raimundo Andueza Palacio desconoce mediante comunicado cualquier decisión del Congreso y proclama la vigencia de las Reformas de la Constitución., Aquí surge la mentalidad militarista de Andueza, que a pesar de su formación académica civilista, su condición psíquica militarista hace emerger su condición autoritaria, queriendo imponer su voluntad por encima de cualquier forma de participación y consenso. Ejerciendo el poder de forma tiránica y tratando de imponer un orden social a su conveniencia. Dando como resultado la Revolución Legalista, liderada por Joaquín Crespo, un movimiento que defendía la Constitución de 1881 y que buscaba el restablecimiento de la legalidad constitucional. Los legalistas logrando la unión entre liberales amarillos y conservadores azules; usando una bandera blanca como símbolo de su unión. Ante la presión militar legalista Raimundo Andueza Palacio renuncia y decide exiliarse del país (1892-1898), dejando encargado de la presidencia al Dr. Guillermo Tell Villegas, miembro del Consejo Federal, en junio de 1892. Villegas trató de concertar la paz con Joaquín Crespo; pero este se negó a reconocer su gobierno, anarquizado y dividido. Guillermo Tell Villegas al igual que Andueza se fue al extranjero, y en medio de la mayor confusión se puso al frente del Ejecutivo su sobrino Guillermo Tell Villegas Pulido, quien al cabo de un mes se marchó también, dejando la ciudad sin autoridad, conmovida por desórdenes y saqueos, para ser ocupada el 6 de octubre de 1892 por Joaquín Crespo, al frente del ejercito de la Revolución legalista.
Luego de la muerte de Joaquín Crespo en abril de 1898 regresa a Venezuela incorporándose al gobierno de Cipriano Castro como ministro de Relaciones Exteriores. Murió en Caracas el 17 de agosto de 1900.

Referencia
http://www.venezuelatuya.com/biografias/andueza_palacio.htm

RAIMUNDO ANDUEZA PALACIO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

sábado, 1 de julio de 2017

Pueblos de Portugal - Sintra

Es una villa portuguesa del distrito de Lisboa. Fue conquistada por Afonso I de Portugal a la Taifa de Badajoz en 1147, después de la toma de Lisboa quien recibió fueros de ese mismo rey el 9 de enero de 1154.


Ubicada entre las colinas cubiertas de pinos de la Serra de Sintra, por su clima fresco, atrajo a la nobleza y élite portuguesa, que construyó aquí exquisitos palacios, extravagantes residencias y decorativos jardines.


En Sintra puede admirarse un colorido estilo arquitectónico romántico. Este elaborado estilo de diseño del siglo XIX halló su inspiración en el amor al arte y el misticismo de las antiguas culturas, para crear edificios tan decorativos como vistosos, de los cuales el Palacio da Pena es el mejor ejemplo. En su entorno hay más de diez monumentos nacionales, una variedad de edificios que va de extravagantes palacios y residencias decadentes hasta antiguos castillos en ruinas.


En su centro urbano de calles empedradas y casas tradicionales, encontramos el Palacio Nacional de estilo gótico.



SINTRA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio