domingo, 28 de mayo de 2017

Historia de Venezuela - Juan Germán Roscio

La obsesión por la historia oficial militarista, la de los héroes de la patria, ha dejado en el olvido a importantes protagonistas civiles de la independencia, a los ideólogos, a los pensadores. De hecho los sucesos del 19 de abril de 1810 y los del 5 de julio de 1811 son protagonizados por civiles y es después de la pérdida de la Primera República que los militares ocupan la escena.
Uno de los principales ideólogos de la independencia fue Juan Germán Roscio quien nació el 27 de mayo de 1763, en los llanos de Guárico. Era hijo de Juan Cristóbal Roscio, un milanés, que había vivido en España y luego se había trasladado a la Provincia de Venezuela, específicamente a San Francisco de Tiznados (hoy estado Guárico), en donde se dedico a la cría de ganado vacuno, pertenecía a las milicias de la Corona española, por cuanto Milán pertenecía al imperio español, que formaba parte del dominio de la casa de los Austrias, y su madre Paula María Nieves, una mestiza, natural del «pueblo de indios» de La Victoria, que contaba con bienes de fortuna, ya que explotaban una hacienda en las inmediaciones de San Francisco de Tiznados.
Por ser mestizo era poco probable que estudiara en la Universidad de Caracas, ya que para ser admitido se necesitaba un respaldo particular por parte de los principales de la provincia que probara su «limpieza de sangre». Ese respaldo llegó de parte de la hija del conde de San Javier, María Luz Pacheco, lo que le permitió trasladarse a estudiar a Caracas, siendo tenido por blanco.
En 1794 se doctoró en derecho Canónico y en 1800 en Civil. Sin embargo, los directores del Colegio de Abogados de entonces la negaron la inscripción en la corporación, lo que lo inhabilitaba para el ejercicio de la profesión, alegando que en el expediente requerido de limpieza de sangre no aparecía el mote de «india» que sí figuraba en otros expedientes del mismo Juan Germán Roscio, mismo que inicio un juicio ante la Real Audiencia en 1796 y obtuvo sentencia a su favor en 1805. El triunfo en este proceso judicial hizo de Roscio un precursor en la defensa de los derechos individuales en contra de la discriminación racial.
Fue profesor de la Universidad de Caracas, asesor de la Capitanía General y de la Audiencia de Guerra. El 19 de abril de 1810, al formarse la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII, integra el Cabildo en calidad de diputado del pueblo. Es nombrado secretario de Relaciones Exteriores de aquella primera junta emancipadora (es decir, el primer canciller que tuvo Venezuela), y luego formó parte del Congreso Constituyente instalado el de de marzo de 1811 en calidad de diputado. El Congreso Constituyente le encarga la tarea de ser redactor, junto con Francisco Isnardy, del Acta de Independencia, decidida el 5 de julio de 1811. Luego, integra la comisión redactora de la primera Constitución que tuvo la República de Venezuela, sancionada el 21 de diciembre de 1811. También, fue redactor del Reglamento para la Elección de Diputados al primer Congreso de la Venezuela Independiente, en 1811. Además, redacta el Manifiesto que hace al mundo la Confederación de Venezuela en la América Meridional de las razones en que ha fundado su absoluta independencia de la España, de cualquier otra dominación, extranjera, intentada y promovida el 19 de abril de 1810, y declarada el 5 de julio de 1811, formado y mandado publicar por acuerdo del Congreso General de las provincias unidas. Este texto es el sustento teórico más importante de aquellos momentos fundacionales de la República.
La perdida de la Primera República venezolana, en julio de 1812, tiene a Simón Bolívar como lamentable protagonista de la derrota de Puerto Cabello, plaza que se ha perdido en sus manos. De modo que, hasta diciembre de 1811, si alguien es figura principal de los hechos, es el doctor Roscio. El autor de una Constitución Federal a la que Bolívar culpó de ser la causa de la pérdida de la Primera República en un actin proyectivo, como puede leerse en el Manifiesto de Cartagena.
En julio de 1812, con el triunfo de Domingo Monteverde y la consecuente pérdida de la Primera República, Roscio es hecho preso y enviado a España el 8 de septiembre de 1812. Mientras Bolívar se hace de un pasaporte que le confiere Monteverde en gratitud por la entrega de Francisco de Miranda, en la noche del 31 de julio de 1812 en La Guaira. Bolívar pasa a Curazao y luego a Cartegena, donde redacta su Manifiesto.
Junto con Francisco Isnardi, José Barona, Juan Pablo Ayala, José Mires, Juan Paz de Castillo, Manuel Ruiz y el canónigo chileno José Cortés de Madariaga fueron presos en Cádiz, en La Carraca, durante siete meses, y luego en Ceuta, hasta que, en la noche del 17 de febrero de 1814 él y otro tres compañeros de celda logran fugarse a Gibraltar, solo que son entregados por el gobernador ingles a los españoles. Después de más de un año, el príncipe regente de Inglaterra, Jorge IV, solicitó a Fernando VII la libertad de aquellos presos americanos, cosa que el monarca se vio en la necesidad de concederle, el 10 de septiembre de 1815.
De la península ibérica salió Juan Germán Roscio rumbo a Jamaica y luego se estableció en Filadelfia.
El trasfondo filosófico en el que se apoya es el liberalismo. De ello dan fe las diversas alusiones a “El contrato social” de Juan Jacobo Rousseau. Roscio aboga por la creación de repúblicas libres, gobernadas bajo el imperio de leyes fundadas en los principios de la libertad y los derechos del hombre, todos ellos consustanciales al individualismo, que no hay manera de disociar de las ideas liberales.
En su obra política encontramos “El patriotismo de Nirgua y abuso de los reyes”, un ensayo de 1811 donde afirma “el derecho que tienen los pueblos para quitar, alterar o reformar el gobierno establecido cuando así lo exige la salud pública, y el convencimiento de ser establecido para servir, no para dominar a los hombres; para hacerlos felices, no para abatirlos, para conservar su vida, su libertad y sus propiedades, no para oprimirlos ni sustraerles sus fueros sagrados e imprescriptibles”. En Filadelfia publicó “El Triunfo de la Libertad Sobre el Despotismo”, en 1817, obra que se reedito en la misma ciudad de Filadelfia en 1821 y una tercera edición en la misma ciudad en 1847. En México se imprime por primera vez en 1824; luego en 1828 y después en 1857, siendo “El Triunfo de la Libertad Sobre el Despotismo” un texto importantísimo para la formación de Benito Juárez, un civil mexicano que pertenecía a la etnia zapoteca de la sierra oaxaqueña y que se había educado en el seminario y en el Instituto de Ciencias de su estado, quien por la firmeza de sus convicciones constitucionales había sido apoyado tanto por federalistas radicales como por centralistas, fue presidente de México en varias ocasiones y es considerado como el hombre que consolido la nación como república. En Venezuela, sin embargo, se edita por primera vez en 1953, 136 años después de de su primera impresión. Es inentendible como la obra de Roscio no fue reconocida antes, decimos reconocida porque muy probablemente si era conocida, y como dice Rafael Arráiz Lucca es poco probable que Roscio no le haya entregado a Bolívar en Angostura, en 1819, un ejemplar de su libro, lo que muestra una total falta de interés en reconocer sus considerables aportes ideológicos. En esta obra Roscio considera que “por más que se afanen los déspotas y sus cortesanos, la soberanía ha sido y será siempre un atributo natural e inseparable del pueblo”. Pasa, de aceptar la excusa de responsabilidad por parte del rey frente a sus súbditos, a exigirle cuentas, vinculadas con el contrato tácito que vive entre quienes delegan su soberanía (el pueblo) y quienes la ejercen por delegación (el gobernante). Argumenta que la ley viene a ser la expresión del voto general, es decir, la expresión escrita de la voluntad general en el ejercicio de la soberanía. Advierte que sin leyes la soberanía del pueblo no encuentra cauce; sabe que la inexistencia de leyes beneficia al monarca, del que depende el curso del gobierno cuando no se dispone de un marco regulatorio. Considera que “el derecho que el hombre tiene para no someterse a una ley que no sea el resultado de la voluntad del pueblo de quien él es individuo, y para no depender de una autoridad que no derive del mismo pueblo, es lo que ahora entiendo por libertas”.
Las ideas liberales que él maneja son las mismas que van a dar nacimiento a los Estados Unidos de América, a la Revolución francesa y a la independencia de las provincias españolas en América. Es decir, las ideas que dieron nacimiento a las republicas, que dieron al traste con las monarquías, y que fueron constituyendo un Estado de Derecho moderno sobre la base, entre otros, de un concepto central para todo el andamiaje posterior: el concepto de soberanía.

Referencias
Arráiz Lucca, R. (2014). Civiles. Caracas: Alfa.
Escalante, P. García, B. Jáuregui, L. Zoraida, J. Speckman, E. Garciadiego, J. y Aboites, L. (2011). Nueva Historia Mínima de México. México, D.F: El Colegio de México.

JUAN GERMÁN ROSCIO
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia


miércoles, 24 de mayo de 2017

Pueblos de Colombia - Convento de la Popa

Descubierto en 1510, era llamado el “Cerro de la Galera” y la cima “La Popa de  la Galera”. Inicialmente en tiempos de la colonia existía en su cima un adoratorio clandestino donde los indios y esclavos africanos adoraban a una deidad llamada “Buziriaco” o “Cabro Uri” que tenia apariencia de un macho cabrío. La leyenda cuenta que fray Alonso de la Cruz Paredes, de la Orden de Agustinos Recoletos, quien se encontraba apartado en el desierto de Ráquira (Boyacá) recibió en un sueño la orden de la virgen María de erigirle un monasterio en el lugar más elevado de una ciudad costera. Fue así como el monje viajó hasta Cartagena de Indias y sobre el cerro de la Popa llevo a cabo la misión ordenada. A su llegada a la ciudad arrebató el cabro Busiraco y lo arrojo abajo. Desde entonces el sitio se conoce como el Salto del Cabrón y su culto fue remplazado por el de la imagen de la Virgen de la Candelaria, una pintura de origen colonial que representa a la virgen de raza negra y que hoy es patrona de Cartagena de Indias.

Se cree que la construcción del templo y convento de la Popa (1609-1611) demoró mucho más de lo previsto  por los continuos saboteos de Busiraco en forma de truenos, lluvias y vendavales. En época Colonial y hasta la abolición de la esclavitud los negros africanos establecidos en la ciudad y sus alrededores tenían permiso de celebrar las fiestas de la Virgen de la Candelaria donde hacía demostraciones de sus celebraciones y donde surgió la cumbia.

Fue usado como cuartel y fortín durante la independencia y las guerras civiles del siglo XIX. Fue abandonado hasta que en 1964 lo restauraron los religiosos agustinos y hoy es uno de los sitios más visitados de Cartagena de Indias.

CONVENTO DE LA POPA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio 

domingo, 21 de mayo de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos – Manuel Felipe de Tovar

Después de 24 años de tradición militarista, Venezuela vuelve a tener un segundo presidente civil y el decimo en su historia como nación independiente. Este fue Manuel Felipe de Tovar quien nació en Caracas el primero de enero de 1803. Heredo de su madre el título de Conde de Tovar. No obstante renuncio a dicho título en su vida adulta. Fue huérfano de muy joven por lo que fue criado por su tío materno Martín Tovar Ponte. Su educación trascurrió en Inglaterra y Francia. Se cultivó en varias ramas del conocimiento, especialmente en el área humanista. Apoyó a José Antonio Páez para separar a Venezuela de La Gran Colombia. 
Antes de continuar con la vida de Manuel Felipe de Tovar es importante señalar que la mentalidad militarista es autoritaria y se afianza en la deuda para con ellos, exigiendo e imponiendo seguir sus directrices inconsultas que muchas veces conducen al deterioro de lo obtenido con mucho esfuerzo por el trabajo civil. En contraposición la mentalidad civilista es de orientación democrática, donde hay más cabida a compartir y discutir opiniones e ideas sin considerar al otro como enemigo, donde se puede discernir y comulgar en objetivos comunes, así como aportar en función de logro compartidos. Solo entendiendo la acción de estas mentalidades militaristas nos podemos explicar cómo los presidentes civiles venezolanos siendo tan exitosos en su vida profesional terminan sus mandatos con desempeños deficitarios al ser presionados por los militaristas.
Manuel Felipe de Tovar después de concluir su formación academica regreso a Venezuela en 1829, residenciándose en Caracas, donde desempeñó diversas asesorías gubernamentales, destacándose en la “Sociedad Económica de Amigos del País”, un consejo de intelectuales creado para asesorar al gobierno en políticas relacionadas con la economía, educación y la agricultura entre otros temas. En el año 1832 fue electo diputado por el Congreso Nacional y le tocó presidir la comisión encargada de la reforma del Escudo Nacional.
En el año 1835 estallo la Revolución de las Reformas y, en este contexto, Manuel Felipe de Tovar fue uno de los diputados que más contribuyó para reinstalar al derrocado José María Vargas en la presidencia. De hecho fue comisionado por este último para notificarle a José Antonio Páez su designación como Comandante en jefe de los ejércitos para que restituyera el hilo constitucional. Una vez restablecido el gobierno abogó por una política de amnistía y clemencia a favor de los oficiales alzados, dando muestra de civilismo e inclusión. También estuvo entre los diputados que votaron favorablemente la renuncia presentada por Vargas.
 Entre sus prioridades como diputado, y luego senador, estuvo el fomento a la creación de nuevas vías de comunicaciones, participando activamente en la construcción de las carreteras Caracas-La Guaira y Caracas-Valencia. De igual modo hizo énfasis en la colonización y asentamiento de extranjeros en el país, siendo la Colonia Tovar y El Jarillo los modelos de su principal programa de inmigración. Para ello dono tierras de su propiedad que fueron seleccionadas por Agustín Codazzi para establecer una colonia alemana en Venezuela. Su tío Martin Tovar y Ponte ofreció a Codazzi la fianza para llevar a cabo la empresa. En honor a ellos la Colonia Tovar aún se conoce por sus apellidos.
En 1843, como presidente de la Cámara de Representantes, advirtió al gobierno sobre la crisis económica y el creciente descontento popular que amenazaba a la estabilidad política del país. Advirtiendo esta situación alentó la formación de una oposición responsable y organizada, una actitud civilista orientada a la escucha y comprensión del otro en busca de mejoras compartidas. Para ello contribuyó financieramente a la creación del periódico “El Venezolano” en 1840 que fue creado por Antonio Leocadio Guzmán como órgano difusor del recién fundado partido Liberal, movimiento que aglutina a personalidades ilustradas al tanto de los deberes ideológicos europeos y apasionados por el devenir patriótico. Su credo ideológico es abstracto y se define por la lucha contra los godos a quienes consideran sectarios y reaccionarios. Del mismo modo dentro de sus orientaciones políticas resalta su rechazo hacia el personalismo, propio de la mentalidad militarista, y su preferencia por gobiernos de carácter civil. Aunque nunca formó parte de ningún partido buscó materializar sus deseos políticos formando su propio liderazgo entre las personas mejor preparadas e importantes del país.
Se distanció e incluso rompió relaciones con los dirigentes políticos más influyentes de su época en rechazo a la actitud de confrontación perseguida por ellos y sus partidos políticos (Conservadores y Liberales). En 1846 se apartó de la vida parlamentaria por diez años. Durante ese tiempo formó parte de la oposición al gobierno personalista de José Tadeo Monagas y luego participo de la “Revolución de Marzo”, alzamiento militar que constituye la primera rebelión armada que logró derrocar un gobierno en Venezuela e instalo en el poder al general Julián Castro en 1858 gracias a una coalición de los elementos más moderados entre liberales y conservadores. Durante ese gobierno asumió varios cargos. Ocupó el ministerio de Interior y Justicia, fue designado diputado por Caracas a la Convención Nacional de Valencia (destinada a redactar una nueva constitución) y luego el 4 de enero de 1859, durante la guerra Federal, se encargó interinamente de la vicepresidencia de la República.
La ambigua posición política de Julián Castro hacia liberales y conservadores causó el descontento de estos últimos quienes lo derrocan el 2 de agosto de 1859. Con la presidencia vacante y, a la espera de nuevas elecciones a celebrarse en 1860, Manuel Felipe de Tovar resolvió evitar el retorno del personalismo al poder, personificado en Páez, postulándose el mismo para el cargo. Fue designado por el parlamento como presidente provisional para suplir la ausencia del derrocado Castro y posteriormente fue electo presidente para el periodo 1860-1864, juramentándose el 12 de abril de 1860. De esa manera Tovar se convirtió en el primer presidente venezolano en ser electo directamente por sufragio universal masculino, mayores de 20 años o casados, como lo establecía la constitución aprobada en Valencia.
Cuando inició su nuevo mandato ya había empezado la Guerra Federal (1859-1864) entre liberales y conservadores, esto lo llevó a enfrentar situaciones difíciles ante la propagación del conflicto a lo largo y ancho del país. Ante la proliferación de guerrillas por parte de los liberales y de la presión generada por los conservadores, que aconsejaban la designación de un militar para acabar con la guerra, el presidente Tovar, con tan solo un año y algo más en la presidencia se vio obligado a renunciar a esta el 20 de mayo de 1861. Le sucedió el abogado Pedro Gual, quien era el vicepresidente. Posteriormente salió del país rumbo a Paris donde se residenció hasta su muerte el 21 febrero de 1866. Sus restos reposan en el cementerio de Epinay en Francia. 

Referencias
Piñerúa, F. (2005). Mensajes Brujos y la Personalidad del Venezolano. Caracas: La Casa Tomada.

MANUEL FELIPE DE TOVAR
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

domingo, 14 de mayo de 2017

Presidentes Civiles Venezolanos - José María Vargas

En palabras de Ana Teresa Torres (2009) no hubo otra nación que quedara devastada, a consecuencia de la guerra como lo fue Venezuela. A diferencia de las otras nacientes Repúblicas, perdió su población, sus recursos productivos y sus élites; en contrapartida se lleno de héroes.
La guerra de independencia dio origen a un grupo de militares de procedencia popular que se enriquecieron con los bienes de los adversarios y se consideraron con el derecho de reclamar los recursos de la nación para sí, por su sacrificio por la patria, lo que afianzo una estructura de relación entre un padre autoritario, los héroes militares y un niño sumiso, el resto de los habitantes de la nueva república de Venezuela. Así se instauro un militarismo en la psique de los venezolanos, donde unos se acostumbraron a mandar y otros a obedecer, solo que la psique del militar necesita del enemigo para funcionar en su camino a la guerra y en la guerra solo hay caos y destrucción. Falta el orden y el progreso, propio del positivismo civilista. Solo en paz hay construcciones duraderas de infraestructura, educación, normas de convivencia sanas, que traerán como consecuencia una mejor calidad de vida para todos y no solo para un grupo privilegiado.
Ahora bien para que exista aprendizaje es necesario que los eventos y sus respectivos análisis se fijen en la memoria, por lo que nos proponemos dar a conocer los personajes civiles olvidados por nuestra historia para que ellos sean conocidos y sus hechos sean analizados y cada quien saque sus propias conclusiones, para ello empezaremos por los que tienen la responsabilidad ineludible de dar las pautas para la organización y conducción de cualquier empresa, es decir los gerentes, en lo político-administrativo los presidentes nacionales.
Después de José Antonio Páez, militar, José María Vargas fue el segundo presidente de Venezuela, el primero civil. Nace en la Guaira el 10 de marzo de 1786. Descendiente de canarios, estudia bachillerato en filosofía en el Seminario Tridentino de Caracas e ingresa a la Universidad Real y Pontificia de Caracas el 11 de julio de 1803, donde se recibe como Doctor en Medicina en el año 1808. Como medico se traslada a Cumaná, donde vivió hasta 1812; lapso en el que se incorporó al Supremo Poder Legislativo de Cumaná. Al llegar el jefe realista, Juan Francisco Javier Cervériz, a Cumaná, redujo a prisión a todos los que habían formado parte del Poder Legislativo, incluyendo a Vargas que fue enviado a la cárcel de La Guaira donde permaneció hasta comienzo de 1813 cuando fue liberado. A fines de ese año se embarcó con destino a Europa, con el propósito de perfeccionar sus conocimientos de médicos en Edimburgo. Adicionalmente cursó estudios de cirugía, química, botánica, anatomía y odontología. En esta época fue incorporado en Londres como miembro del Real Colegio de Cirujanos.
De regreso a América en 1819, se estableció en Puerto Rico, donde estaban refugiados sus hermanos y su madre, quienes habían huido de la guerra de independencia venezolana. En 1825 regresa a Venezuela donde se dedica al ejercicio de su profesión, incorporándose además a la Universidad de Caracas como profesor de Anatomía. En 1827 fue electo rector, siendo el primer medico en ese cargo, donde desarrollo una labor exitosa consiguiendo poner al día las cuentas de la universidad, además de sanear las rentas de la universidad, se dedicó a reorganizar las diversas facultades, crear nuevas cátedras, a las reparaciones físicas de los salones, a la organización de bibliotecas, y a  relacionar la universidad con otros planteles. Así al término de su desempeño se convirtió en un modelo de eficacia administrativa y la universidad en un prestigioso centro de estudios.
En 1827 a la par de ser rector, fundó la Sociedad Médica de Caracas, con la cual se comenzaron a practicar reuniones científicas en el país. También desarrollo una amplia actividad científica en el mundo de la botánica, siendo reconocido por De Candolle, uno de los más grandes botánicos de la época, quien bautizó algunas plantas con el nombre de “Vargasia”. En 1829, al ser fundada en Caracas la Sociedad Económica de Amigos del País, Vargas fue designado su primer director. En 1830 tomó parte en la política, asistiendo el Congreso Constituyente, donde en muchas oportunidades salvó su voto al no estar de acuerdo con algunos planteamientos del Libertador, lo que no obstante, no le impidió ser nombrado ese mismo año como albacea testamentario de Simón Bolívar. Este mismo año estuvo en la Constituyente de Bogotá, representando a la provincia de Caracas.
En 1834, su nombre se escucha como presidenciable para el periodo (1835-1839), sobre todo en los círculos intelectuales, lo que expresaba cierta actitud antimilitarista. Apoyado por el Partido Conservador fue electo presidente en las elecciones de 1834, voto ratificado por el Congreso el 6 de febrero de 1835 y se encargó de la presidencia el día 9, convirtiéndose, como ya se dijo, en el primer presidente civil de Venezuela. Posteriormente el 8 de julio de 1835 estalló la “Revolución de las Reformas” y Pedro Carujo lo depuso del cargo y lo envió exiliado a Saint Thomas el 9 de julio. Del episodio concerniente a su detención es donde surgió el dialogo entre el militar alzado Pedro Carujo y el presidente: “¡Señor Doctor! –grita Carujo- El mundo es de los valientes. ¡Señor Carujo! –replica Vargas- El mundo es del hombre justo y honrado”. Sin embargo, al poco tiempo, el 20 de agosto, fue restituido en la primera magistratura por José Antonio Páez, quien era Jefe del Ejército. Vargas continuó como Presidente de la República hasta el 24 abril de 1836, fecha en la que renunció irrevocablemente a dicho cargo encargándose el vicepresidente Andrés Narvarte. Su tiempo en la presidencia, a pesar de la interrupción, fue de un año un mes.
Vargas que había dado muestra de ser un excelente gerente cuando intento reorganizarla la nación en función de una mayor eficacia y eficiencia, a los cinco meses en la presidencia de la republica recibe un golpe de estado y luego cuando es restituido se ve obligado a renunciar ante los numerosos ataques opositores, entre ellos los del sector paecista, lo que le impidió gerencial adecuadamente al país para darle orden y sentar las bases para su progreso, sin embargo y a pesar de las múltiples dificultades intento enfocarse hacia el logro de mejoras sociales de todo tipo.
Después de su experiencia como primer magistrado, su vida productiva por el país continúo dedicándose durante el resto de su vida exclusivamente a la educación. Fundó en 1842 la cátedra de Química. Presidio la comisión encargada de exhumar en Santa Marta los restos del Libertador y conducirlos a Venezuela, misión que fue completada en diciembre de 1842. En agosto de 1853 enfermó y viajó a Estados Unidos, donde residió primero en Filadelfia y luego en Nueva York donde finalmente murió el 13 de julio de 1854.

Referencias
Piñerúa, F. (2005). Mensajes Brujos y la Personalidad del Venezolano. Caracas: La Casa Tomada.
Torres, A. (2009). La Herencia de la Tribu. Caracas: Editorial Alfa.

JOSÉ MARÍA VARGAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia


sábado, 6 de mayo de 2017

Pueblos de Marruecos - Cementerio de los Oudaias

Los pueblos antiguos tenían por principio enterrar los difuntos fuera de las ciudades, a estos lugares se les conoce como cementerio  y el término viene del griego koimetérion, que significa dormitorio. También pueden llamarse camposanto o panteón.
Dependiendo de la cultura los cuerpos introducirse en ataúdes, féretros o sarcófagos, o simplemente envolverse en telas, para poder ser enterrados bajo tierra o depositados en nichos, mausoleos, criptas u otro tipo de sepultura. También son utilizado para enterrar las cenizas de personas cremadas las cuales son guardadas en un cofre o urna.

El cementerio de los Oudaias en Rabat, Marruecos, se encuentra entre la fortaleza y el mar, al lado del estuario del río Bou Reggreg. Lleva el nombre de Al Shouhada.



CEMENTERIO DE LOS OUDAIAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio


sábado, 22 de abril de 2017

Pueblos de Portugal - Vila Vicosa

Se encuentra en un valle en las laderas orientales de la sierra de Borba, en el distrito de Évora, región del Alentejo.

Los primeros vestigios arqueológicos son del periodo romano. En el 715 llegaron los musulmanes que permanecen hasta el 1217 cuando es reconquistada por el rey Sancho II. Se entrego a la Orden de Avis, aun así continuó siendo un lugar habitado en gran medida por musulmanes (aldea de los bugíos). Cuando la línea de la reconquista se extiende hacia el Algarve se hace imprescindible la repoblación de las tierras prácticamente desiertas del Alentejo con el fin de reforzar las defensas, para ello se construyen fortificaciones. En 1270 se concede la carta foral a Vila Vicosa, pasa a ser un municipio y se funda el Monasterio dos Agostinhos.


En 1461 pasó a pertenecer a la Casa de Braganza. El ducado se había creado en 1442 para un hijo ilegitimo de Joao I. es el segundo duque Don Fernando quien mueve su corte para Vila Vicosa. Este hecho provocó un gran desarrollo. El impacto económico y cultural sobre la pequeña población fue espectacular.

En 1502 el cuarto duque, Don Jaime, inicia la construcción del Palacio Ducal. Se hace fuera de muros de ciudad medieval. Muchos nobles y ricos les imitan y fijan sus residencias cerca del Palacio. Por espacio de dos siglos Vila Vicosa siguió brillando. Era un gran centro cultural bajo el mecenazgo de los Duques de Braganza.


Al extinguirse la dinastía real de los Avis, Doña Carolina de Braganza pretendió al trono pero tuvo que desistir ante la invasión de Felipe II de España. Este hizo valer sus derechos por la fuerza y Portugal  quedo incorporado a la monarquía de los Austrias en 1580.

En 1637 el VIII duque de Braganza, encabezó una conspiración de la nobleza portuguesa, apoyada por Francia, que culminó en la insurrección contra Felipe IV de España en 1640. En 1641 se reunieron las cortes que proclamaron rey de Portugal con el nombre de Joao IV, así Vila Vicosa fue la patria de la Restauración de la Independencia portuguesa. A partir de ese momento la corte se traslada a Lisboa y Vila Vicosa deja de ser la residencia oficial de los duques. Muchas de las riquezas del Palacio Ducal se trasladan al Palacio de la Rivera de Lisboa, otras van para Mafra y Sintra. El palacio se remodeló a finales del siglo XIX convirtiéndose en uno de los preferidos por la familia real para su temporada fuera de Lisboa. Con altos y bajos, la Casa de Braganza se mantuvo en el trono hasta la caída de la Monarquía en 1910.


Referencia

VILA VICOSA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio


miércoles, 5 de abril de 2017

Dioses Griegos - Pan

Son múltiples las narraciones sobre el origen de Pan, algunos dicen es hijo de Hermes con Dríope; o con la ninfa Énoe; o con Penélope, esposa de Odiseo, a la que visito en forma de carnero; o con la cabra Amaltea. Se dice que era tan feo al nacer, con cuernos, barba, cola y patas de cabra, que su madre huyó asustada y Hermes lo llevo al Olimpo para divertir a los dioses. Incluso hay relatos donde se le considera hijo de Crono y Rea; o de Zeus e Hibris. Esta genealogía diversa le hace partícipe de muchos movimientos arquetípicos.
Los dioses olímpicos utilizaban en provecho propio los poderes de Pan, a pesar de que le despreciaban por su simplicidad y su afición a los escándalos. Apolo le sonsacó el arte de la profecía, y Hermes copió una flauta que se le cayó a Pan y, afirmando que él mismo la había inventado, se la vendió a Apolo.
Pan sedujo a varias ninfas, entre ellas Eco, quien le dio a Linge y tuvo un final desgraciado por amar a Narciso; y a Eufema, nodriza de las Musas, quien le di a Croto, el Arquero del Zodiaco. También presumía de haber copulado con todas las Ménades. Intento violar a Pitis, que escapó de el metamorfoseándose en abeto, una rama del cual llevó desde entonces Pan como guirnalda. Persigió a la casta Siringe desde el monte Liceo hasta el río Landón, donde ella se transformó en una caña, y, como no pudo distinguirla del resto, cortó varias cañas al azar e hizo una siringa. Para seducir a Selene, cubrió su piel de cabra velluda y negra con vellones blancos. Sin darse cuenta de quien era en realidad, Selene consintió en montar a lomos suyos y le dejó hacerle el amor. 
Es el dios de la naturaleza salvaje, representante de lo instintivo, conecta la naturaleza interior con la exterior. Es lascivo y retozón, una deidad vigorosa y fecunda, a veces irascible. De naturaleza árida, solitaria y está marginado.
Pan aparece en situaciones extremas, fronterizas, de miedo, entre la vida y la muerte. Muestra su lado reflexivo, pues tiene los dos polos: destructor y protector.
Su comportamiento es oscuro, surge espontáneamente y como el instinto, obedece a un mecanismo interno de liberación; es una urgencia de la naturaleza. La experiencia de Pan está fuera del control de la voluntad.
Se expresa en las pesadillas donde lo real reacciona naturalmente, se hace Fisis, se llora, se grita, se suda y la reacción inmediata es una emoción demoníaca. Es el regreso a los instintos por los instintos.

Referencias
Graves, R. (2009). Los Mitos Griegos 1. Madrid: Alianza Editorial.
Villalobos, M. (2014). Hilaturas. Hebras Arquetipales 3. Caracas: Tique.

PAN
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio