lunes, 13 de junio de 2011

Historia de Venezuela - El Mestizaje en Venezuela

Para conocer verdaderamente en su origen la organización social venezolana hay que buscar en la vida privada de los Encomenderos, que fueron los iniciadores de ella y estudiar las relaciones que tuvieron con la mujer india, de donde surgieron las primeras familias venezolanas.
Una vez terminada la obra de “pacificación” y organizadas las encomiendas, se formaron, como era natural, con el trabajo gratis de los indígenas grandes haciendas. Los Encomenderos al darse cuenta que era improductiva y perjudicial la violencia que emplearon los Conquistadores para satisfacer sus ambiciones de poder y de riqueza, debieron cambiar su condición de guerreros por la de propietarios, la que les daba interés en conservar la vida de los indios porque eran parte principalísima de su patrimonio y con quienes contaban, hasta la llegada de los esclavos negros, para trabajar las tierras. En este sentido la condición del indio mejoró, en principio, salvo algunas excepciones.
La falta de mujeres blancas, especialmente cuando estaban recién establecidos en las Encomiendas, propiciaba entre los españoles a llevar relaciones sexuales y emocionales con las indias, que eran las únicas mujeres que tenían a su disposición cuando se hallaban internados en las selvas y llanuras, y en donde solos muchas veces, sin la compañía de ningún español, se les hacían indispensables los cuidados femeninos, que no podían obtener sino de las indias que les acompañaban.
De esos contactos nacían los hijos mestizos, único caudal afectivo que tenía el español, desligado como estaba de la familia que dejaran en España; y con ellos se creaba un cuadro de vida íntima afectiva en el que formaba parte la india madre. En la mayoría de los casos la relación con ella se convertía en «unión concubinaria»; fuertemente consolidada por el vinculo que ligaba la vida de los hijos a la de de los padres (Siso, 1953).
Poco después empezó a participar en la organización social el elemento étnico negro. El negro fue a las Encomiendas primero que a ninguna otra parte, como era natural, pues se le traía para trabajar en los predios agrícolas, especialmente en los de cacao y de caña. El trafico de esclavas negras  fue muy abundante, pues eran muy útiles para el trabajo; por lo tanto, las importadas o sus descendientes nacidas en América, ya criollas, estaban pronto en contacto con los Encomenderos en las mismas condiciones físicas y afectivas que lo habían estado las indias. Las relaciones sexuales de los Encomenderos con las negras fueron tan frecuentes como con las indias y había en ellas más caudal de afectividad, porque la negra, más emotiva que la india, zalamera, atraía más al español y, le cuidaba en sus enfermedades con eficacia, haciéndole soportable la vida que llevaba (Ob.cit).
La emotividad de la mujer negra fue quizás la causa principal que zanjara los antagonismos raciales entre los españoles y las razas sometidas a esclavitud y servidumbre o, cuando menos, la que les diera la tolerancia que tienen en Venezuela.
El ambiente de la familia, en la medida que relajaba las relaciones de amo a cosa que tenía el español con las indias y con las negras, fortalecía los vínculos afectivos de aquél hacia las madres de sus hijos; y ese sentimiento se hacía más preciso, más intenso, a medida que con el tiempo el español envejeciendo se iba adaptando paulatinamente al medio americano y notaba menos la diferencia de raza (Ob. cit).
Así se formó en los orígenes de la sociedades las relaciones interraciales, mientras llegaban mujeres españolas, una célula compuesta por los miembros de la familia del Encomendero y que podemos llamar «sociedad de familia», en el sentido de que tenía cultura española, en cualquier grado que fuera, viviendo en un ambiente de cultura indígena. Las familias, así constituidas, vivían en grupos aislados en los valles donde estaban situadas las Encomiendas; pero estaban vinculadas entre sí, a través de las distancias que las separaban, por el sentido religioso y por la lealtad al Trono de que dieron prueba inequívoca los Conquistadores (Ob. cit).
Los grupos compuestos por estas familias mestizas, se multiplicaban rápidamente a medida que los hijos de los Encomenderos, ya hombres, repetían el mismo procedimiento que el de sus padres; es decir, formaban familia en unión concubinaria con las indias y con las negras, haciéndolo con gran naturalidad porque ya en sus venas la madre había puesto sangre indígena o negra y el proceso no solo es biológico sino que es íntimamente cultural porque es a través de la mujer que se transmite la cultura más intima, la que toca nuestro ser, la privada, la que todos llevamos por dentro aunque en algunas circunstancias mostramos otra cosa. Así a medida que el hijo del español, ya criollo, se hacía más americano y que las relaciones con la mujer india o negra, afirmada con los hijos, eran más afectivas, su carácter evolucionaba sufriendo transformaciones volitivas, que le hacían olvidarse de las diferencias de raza tan comunes en su época.  
El entronque de los españoles con las indias comenzó desde que desembarcaron los Conquistadores en Tierra Firme, y muy pronto empezaron a figurar en la milicia y en la iglesia hombres nacidos de esas.
Destacase en la Milicia Francisco Fajardo, y en la evangelización Fr. Francisco del Tocuyo. La figura del primero corresponde al periodo de las Encomiendas; la del segundo al de las Misiones (Siso, 1953).
Con relación a Francisco Fajardo este era natural de la isla de Margarita (1524), hijo del español Francisco Fajardo, hombre noble, y de doña Isabel, india de la nación Guaiquerí y biznieto en línea materna del Cacique Charayma.

Referencia
Piñerúa, F. (2008). Venezuela Desde sus Orígenes. Caracas: La Casa Tomada.

Félix Piñerúa Monasterio

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