lunes, 29 de abril de 2013

Pueblos de España - Salamanca


Es la capital de la provincia homónima, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León. Está situada en la comarca del Campo de Salamanca, junto al río Tormes. Alberga la universidad más antigua de España, la Universidad de Salamanca, creada en 1218 por Alfonso IX de León y que fue la primera de Europa que ostentó el título de Universidad por el edicto de 1253 de Alfonso X el Sabio y la bula del Papa Alejandro IV en 1255.
La ruta histórica de Salamanca es de larga data ya en el siglo III a.C., Aníbal, en su avance por Iberia, sitió y conquistó la antigua ciudad de Helmántica, actual Salamanca. La leyenda cuenta que los salmantinos rindieron la plaza sin oponer resistencia y salieron de la ciudad; pero las mujeres llevaban bajo sus vestidos las armas de los varones, con las que luego sitiaron a los cartagineses dentro de la ciudad.

Con la caída de los cartagineses ante los romanos se consolidó la ocupación romana y la ciudad comenzó a adquirir cierta importancia. Pronto se convierte en un enclave comercial básico debido a su situación privilegiada como vado sobre el río Tormes, que a su vez la convierte en el extremo final de una de las más importantes calzadas romanas de Hispania, la Vía de la Plata. Para esta calzada se construyó el puente romano (siglo I) del que aún hoy se mantiene en pie la mitad norte.
Posteriormente con el fin del Imperio Romano, los alanos (un grupo étnico de origen iranio relacionado con los sármatas, pastores nómadas muy belicosos de diferentes procedencias, que hablaban la lengua irania y compartían con ellos la misma cultura en muchos aspectos) se establecen en Lusitania y la ciudad pasa a formar parte de esta región. Posteriormente los visigodos conquistan la ciudad y la anexionan a su territorio. Se tienen pocos datos sobre el desarrollo de Salamanca en la época visigoda, solamente se sabe que en el siglo IV la muralla romana se amplía con torreones sobre el mismo trazado, y que la fábrica de la cerca anterior quedó destruida prácticamente en su totalidad. Se sabe que en 589 la ciudad era sede episcopal pues figura entre las ciudades que enviaban obispos a los concilios de Toledo.
En el año 712, con la invasión musulmana de la península, Musa ibn Nusair conquista la ciudad. Durante la Alta Edad Media, la zona quedó como tierra de nadie y gran parte de sus núcleos de población resultaban destruidos con frecuencia por las frecuentes incursiones (algaradas) de los árabes. Salamanca quedó reducida a un núcleo carente de importancia y casi despoblado, aunque se mantuvo intacto el puente, con algunos pobladores en los alrededores. Los sucesivos intentos de los reinos cristianos de estabilizar la zona originan no pocos choques con las expediciones musulmanas hacia el norte, que provocaron diversas escaramuzas y batallas, como la de Alfonso I en 754, que acaban por arrasar lo que queda de urbano. La zona permanece prácticamente despoblada hasta que tras la importante victoria cristiana, en la batalla de Simancas del año 939, se inicia una tímida repoblación de la zona ribereña del Tormes que no tendrá ningún éxito frente al todavía todo poderoso Califato.
Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, en el año 1085, se produce la repoblación definitiva de la ciudad. En 1102, Raimundo de Borgoña se dirige a la ciudad con un nutrido grupo de pobladores de diversos orígenes, por orden de su suegro Alfonso VI. Cada uno de estos grupos se instaló en una zona diferente de la ciudad. Francos, serranos (de las serranías de Urbión, la Demanda y Covaleda, entre las actuales provincias de Burgos, Soria y la Rioja), castellanos, portugueses, mozárabes (poblaciones hispano romanas o hispano godas que huyeron del dominio musulmán), toresanos, judíos y gallegos fundaron sus respectivas Iglesias y parroquias. De todos los grupos repobladores el más importante era el de los serranos, también llamados los guerreros-pastores, dedicados exclusivamente al cuidado de sus ganados y a la guerra. No hay que olvidar que toda la Extremadura medieval, territorio comprendido entre el Duero y el Sistema Central, era conocida en las crónicas árabes como "País de los serranos".
Con la muerte del emperador Alfonso VII, acaecida en 1157, y la división de los reinos de Castilla y León entre sus hijos Sancho y Fernando, la situación para la ciudad y el territorio salmantino cambió de forma sustancial, al encontrarse sus pobladores incluidos en un reino -León- con el que no tenían demasiadas cosas en común, mientras sus parientes abulenses, principalmente, y también los segovianos, unidos por fuertes lazos, no sólo familiares, sino también económicos y sociales, se encontraban incluidos en otro reino -Castilla-, con el que no tardaron en empezar los enfrentamientos.
A esta separación no fue ajena la sublevación de los caballeros salmantinos, con el apoyo de los abulenses, contra su rey y que finalizará con la derrota de los salmantinos en el arroyo de la Valmuza: con ella, no sólo se puso fin al protagonismo de las milicias concejiles salmantinas, que sucumbían ante la imposición del rey, poniendo fin a las razias en los territorios fronterizos, fuente muy importante de poder y de ingresos, sino que también se ponía fin a toda una forma de vida capaz de conformar la personalidad de todo un pueblo.
En el año 1230, bajo el reinado de Fernando III el Santo, se unen definitivamente los reinos de Castilla y León. El obispo de Salamanca, Martín Fernández, fue el primero en reconocerlo.
En 1218, el monarca Alfonso IX de León otorga a las escuelas catedralicias el rango de Estudio General que, en 1253, se convertiría en Universidad de Salamanca por real cédula de Alfonso X, posteriormente ratificada por el papa Alejandro IV (1255). La universidad alcanzaría con el tiempo un gran prestigio.
El 12 de agosto de 1311 nació entre sus muros el único rey de Castilla que ha dado la ciudad, Alfonso XI el Justiciero. Accedió al trono con catorce años y conquistó Gibraltar al mando de las milicias castellano-leonesas, en las que destacaba la nutrida presencia de contingentes salmantinos.
Durante el siglo XV, Salamanca fue el escenario de grandes rivalidades entre las familias nobles de la ciudad, articuladas en dos bandos que se repartieron la ciudad: el de San Benito y el de Santo Tomé. Con el auge de la Mesta, Salamanca adquirió importancia como centro de manufacturas pañeras y como exportador de lana.
En Salamanca se han dado diversos hechos históricos que han marcado el quehacer tanto de Españas como de la sociedad occidental en general.
Fue en esta ciudad donde Cristóbal Colón realizo los preparativos de su primer viaje que le llevo al descubrimiento de América en 1492. Este mismo año se creó la primera gramática del castellano por Antonio de Nebrija, el célebre Grammatica. Siendo el primer estudio de las reglas de una lengua europea occidental que no era el latín y este hecho marca el inicio del Siglo de Oro español. A partir de esta gramática se realizo la primera traducción parcial de la Biblia al español, hecha por Fray Luis de León.
Es en la Escuela de Salamanca donde se da la defensa de los derechos de los indígenas del Nuevo Mundo, que con Francisco de Vitoria  a la cabeza, reformuló el concepto de Derecho natural, renovó la Teología, sentó las bases del derecho de gentes moderno, del derecho internacional y de la ciencia económica moderna y participaron activamente en el Concilio de Trento (1545-1563). En dicho Concilio, los matemáticos de la Universidad de Salamanca propusieron al Papa Gregorio XIII el calendario que se vino a conocer como calendario gregoriano y que actualmente es utilizado en todo el mundo.
En 1988 la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Cuenta con un importante patrimonio arquitectónico, entre el que destacan sus dos catedrales, la Catedral Vieja y la Nueva, la Casa de las Conchas, la Plaza Mayor, el Convento de San Esteban y las Escuelas Mayores. Desde 2003, su Semana Santa está declarada de Interés Turístico Internacional.


Referencias
García de Cortázar, F. y González, J. (2012). Breve Historia de España. Madrid: Alianza Editorial.
Wikipedia

SALAMANCA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia Arguinzones
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

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