jueves, 8 de noviembre de 2012

Pensamiento Latinoamericano - Derek Walcott y las Antillas


Hablar de las Antillas es hablar de una multiplicidad de islas que reflejan al Caribe siglos de historia, de guerras donde los pueblos indios que la habitaban fueron despojados violentamente de sus tierras. Islas que fueron repartidas como botines de guerra o en compensación por victorias obtenidas en las batallas imperiales europeas. Tráfico de miles de seres humanos, empleados como fuerza de trabajo gratuita o contratada: esclavos negros, blancos, chinos e hindúes.
Territorios que hoy llamamos el “Caribe Insular” y de acuerdo con una determinada definición geográfica se compone por:
Las Grandes Antillas: Cuba, La Española (Haití y República Dominicana), Jamaica y Puerto Rico.
Las Pequeñas Antillas, que a su vez se dividen en las Islas de Sotavento, que incluye a las Islas de Sotavento de los Países Bajos (Aruba, Curazao y Bonaire)  y a las islas de Sotavento de Venezuela (Margarita, Coche y Cubagua, así como las dependencias federales), y las islas de Barlovento donde las principales son Granada, Martinica, Santa Lucía, Barbados, Guadalupe, Dominica, Trinidad y Tobago.
Políticamente las Grandes Antillas están conformadas por cuatro países independientes tres de ellos hispanoparlantes y Jamaica de habla inglesa. Mientras que las Pequeñas Antillas se dividen en ocho países independientes, tres Territorios Británicos de Ultramar, dos departamentos Franceses de Ultramar, dos colectividades Francesas de Ultramar, tres países autónomos del Reino de los Países Bajos, tres Municipios especiales del Reino de los Países Bajos, un Área insular de Estados Unidos y dos entidades federales de Venezuela. En ellos se dan por lo menos cuatro registros lingüísticos: inglés, holandés, español y créoles.
Ante esta complejidad geográfica, histórica, antropológica y lingüística en la cátedra de Pensamiento Latinoamericano y Caribeño del Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña de la UPEL-IPC, se ha abordado el tema desde la óptica de Derek Walcott el escritor y artista nacido en la isla de Santa Lucia e hijo de una mujer negra y de un pintor británico blanco, es decir mestizo como la tierra que le vio nacer. Como sabemos su obra se encuentra relacionada con el simbolismo de los mitos y esto se evidencia en su discurso en Estocolmo (1992), con motivo de recibir el Premio Nobel de Literatura titulado “Las Antillas: fragmentos de una memoria épica”, de este articulo se desprende el siguiente análisis:
El hombre viaja, bien por deseo propio o por imposición, y donde quiera que vaya lleva su cultura, misma que ha de entrar en una relación dinámica con el nuevo medio cultural y físico. Así que no ha de causarnos extrañez como en el pueblo de Felicity en la isla de Trinidad se reproduce el Ramieela de la epopeya hindú del Ramayana. Al respecto Mircea Eliade (1989)  nos dice “los objetos del mundo exterior, tanto, por los demás, como los actos humanos propiamente dichos, no tienen valor intrínseco autónomo. Un objeto o una acción adquieren un valor y, de esta forma, llegan a ser reales, porque participan, de una manera u otra, en una realidad que los trasciende”. Por lo que el hombre arcaico, no conoce ningún acto que no haya sido planteado y vivido anteriormente por otros, otros que no eran hombres, en el caso  que nos atañe Rama, Kali, Shiva y Vishnú en Trinidad a miles de kilómetros de su India originaria, formando así una nueva realidad en esta parte de América. Lo que él hace, ya se hizo. Su vida es la repetición ininterrumpida de gestos inaugurados por otros.
Esa repetición consciente de gestos paradigmáticos determinados remite a una ontología original que toma una nueva forma en nuestro continente y así se hace americano sin dejar de ser hindú, mas esto no es un problema, es una nueva construcción que solo se puede interpretar correctamente desde Trinidad con su diversidad de origen y como dice Walcott quienes no entienden esta síntesis creativa  “sólo ven parodias en esos ritos, e incluso parodias degenerantes. Esos casticistas tratan dichas ceremonias como los gramáticos a un dialecto, las ciudades a las provincias y los imperios a las colonias”.
Walcott puede percibir esta síntesis creativa cuando nos dice: el amor “es el que vuelve a reunir nuestros fragmentos asiáticos y africanos, la rota reliquia de familia que, una vez restaurada, enseña blancas cicatrices. Esta reunión de partes rotas es la pena y el dolor de las Antillas, y si los pedazos son desparejos, si no encajan bien, guardan más dolor que su figura originaria”
Este dolor se corresponde con el hecho de que estas culturas “despojadas de su lenguaje originario, las tribus, capturadas y obligadas por contrato, crean su propio lenguaje mediante la acreción y la secreción de un viejo vocabulario épico de Asia y África. Pero lo hacen con un ritmo ancestral y extático en la sangre, un ritmo que no puede ser subyugado ni por la esclavitud ni por el contrato de servidumbre; se dan nombres nuevos a algunos sustantivos y se aceptan los nombres convenidos de lugares como Felicity Village o Choiseul.” Esa es la respuesta de las Antillas, una respuesta que no debe quedarse en el dolor e integrar “la privilegiada y fragante poesía que Perse compuso para celebrar su blanca infancia, y la grabación de música hindú, detrás de los arqueros morenos de Felicity, con las mismas palmas reales recortadas contra el mismo cielo antillano, que como muy bien lo dice Walcott “me conmueven por igual”.
Así Walcott hace alusión a la necesidad de no dejarnos llevar por la fantasía publicitaria de otras visiones, que en muchas ocasiones tomamos como nuestra y que sin negar su aporte a nuestra formación, no son nosotros, no es nuestra mirada ni nuestra comprensión. Así se impone la necesidad de filosofar desde Latino América para Latino América.

Referencias
Eliade, M. (1989). El Mito del Eterno Retorno. Barcelona: Alianza Editorial.
Vargas, M. (2011). ¿Hacia Dónde Van Las Historiografías Contemporáneas del Caribe Insular?. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
           Walcott, D. (1992). Las Antillas: fragmentos de una memoria épica. Mimeografía.

DEREK WALCOTT Y LAS ANTILLAS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

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