domingo, 7 de agosto de 2011

Mito Tamanaco - Amalivaca

En tiempos antiguos se sumergió en el agua toda la tierra, en esta época los Tamanaco vivían en el río Cuchivero, sur de Venezuela, y se vieron obligados a ir en canoas para liberarse de las inundaciones, viniendo las olas del mar a estrellarse contra las rocas de la Encaramada (Caramana). Amalivaca, el padre de los Tamanaco, llegó en una barca durante la inundación, en la cual se ahogaron todos, menos un hombre y una mujer, que se salvaron en lo alto del monte Tamanaco, no lejos del río Cuchivero (Aasiveru). Estos arrojaron tras si, por encima de sus cabezas, semillas del fruto del moriche, y de ellos vieron nacer hombres y mujeres que repoblaron la tierra. Viajando en su barca grabó Amalivaca las figura de la luna y el sol en Tepumereme (en la “roca pintada”, que es lo que significa).
A diversas peñas de granito que apoyadas unas sobre otra forman en la cima del monte una especie de caverna, llamada la casa de Amalivaca; y mostraban cerca de allí, en el camino de Maita, una gran piedra, que era el tambor del gran abuelo de los Tamanaco
Uochi, hermano de Amalivaca, ayudó a éste a dar a la tierra la forma que ahora tiene. En la formación del río Orinoco hubo una larga consulta entre ellos dos; y a fin de que se cansasen menos los remeros por ellos creados, pensaron hacerlo de manera que éstos pudieran navegar hacia arriba y hacia abajo, siempre a favor de la corriente. Esta idea les pareció difícil de ejecutar y desistieron de su empeño. Amalivaca por último, después de haber obligado a sus dos hijos a poblar la tierra de los Tamanaco, les quebró las piernas para que no pensasen en viajes, se embarco de nuevo y se volvió a la otra orilla del mar, diciendo a aquellos desde la canoa: “Solo mudareis la piel”. Lo cual interpretaban los indios por una suerte de rejuvenecimiento perpetuo de sus antecesores; pero una vieja dudo de tal promesa, a lo que agregó enojado Amalivaca: “Morir tenéis”!”: Los indios estaban convencidos de que a causa de la incredulidad de la vieja no eran inmortales.


Referencia

Piñerúa, F. (2008). Venezuela Desde sus Orígenes. Caracas: La Casa Tomada. 


AMALIVACA
AUTOR. Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia

3 comentarios:

  1. Saludos. Me llama la atención que según la fuente que tienen, supongo, los sobrevivientes arrojaron tras de sí semillas de moriche, tal como hicieron Deucalión y Pirra con las piedras en la mitología griega según Ovidio. Ellos también fueron sobrevivientes a un diluvio ¿Existirá la posibilidad de que el mito indígena se haya contaminado?

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  2. Hola Diego, sin duda en el intercambio cultural,los mitos se amplían y transforman. En ellos también existen elaboraciones del inconsciente colectivo que ameritan interpretaciones más profundas. Saludos

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