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martes, 24 de julio de 2018

Pueblos de España - Valencia


Situada a orillas del río Turia, en la costa levantina de la península ibérica, es la capital de la provincia homónima y de la comunidad Valenciana, España. Se fundo con el nombre de Valentia Edetanorum por unos colonos romanos en el año 138 a.C.

Durante la guerra entre Cneo Pompeyo Magno y Quinto Sertorio, en el año 75 a.C., se destruyo la ciudad, la cual no volvió a reconstruirse hasta pasado unos 50 años. En los últimos años del Imperio romano, en el siglo IV, la ciudad comenzó a conformar una primitiva comunidad cristiana.
Con las primeras oleadas de pueblos germánicos y con el vacío del poder imperial, la iglesia asumió el control de la ciudad donde los antiguos templos romanos fueron sustituidos por iglesias cristianas, de manera tal que con la invasión bizantina del sudoeste de la península en el 554, Valencia cobró importancia en la época visigoda.
Posteriormente con la conquista musulmana en el año 711, el primer emir de Córdoba, Abd al-Rahman I, ordeno destruir la ciudad, aunque varios años después  Abd Allah al-Balansi, ejerció una especie de gobierno autónomo sobre el área valenciana.

El mayor auge de la ciudad empezó con los reinos de taifas, uno de los cuales era Valencia, en tiempos de Abd al-Aziz en el siglo XI. En 1094 Rodrigo Díaz de Vivar entro en Valencia quedando la ciudad en manos cristianas hasta el 1102, estableciéndose un señorío independiente en Valencia. Tras la muerte del Cid y ante la imposibilidad de defender la ciudad, Valencia fue conquistada en mayo de 1102 por los almorávides, que luego fueron sustituidos por la dinastía almohades en el año 1171.

En 1238, Valencia fue conquistada por Jaime I quien otorgó a la ciudad unas nuevas leyes, los Fueros de Valencia, que años después hizo extensiva a todo el reino de Valencia, dándose inicio a una nueva sociedad y de una lengua, las cuales sentaron las bases del pueblo valenciano tal y como se conoce hoy.
Una serie de guerras y revueltas, como la Guerra de la Unión, una revuelta ciudadana contra los excesos de la monarquía encabezada por Valencia como capital del reino, así como la Guerra con Castilla en los años 1363 y 1364.
El siglo XV fue una época de apogeo económico y cultural para Valencia que la hizo la ciudad más poblada de la Corona de Aragón. En este auge se edificaron las torres de Serranos (1392), la Lonja (1482), el Miguelete o la capilla de los Reyes del convento de Santo Domingo. También en esta época se fundó la Universidad de Valencia entre los años1499 y 1502, bajo el nombre se Estudi General.
A raíz del descubrimiento de América, la economía española liderizada por Castilla se orientó hacia el Atlántico en detrimento del Mediterráneo, por lo que el comercio Mediterráneo quedo en manos de la Corona de Aragón, es decir, valencianos, catalanes y mallorquines.
La Guerra de Sucesión Española (1702-1709) significo el fin de la independencia política y jurídica del reino de Valencia. Felipe V dispuso la derogación de los Fueros valencianos como castigo al apoyo que el reino había prestado a Carlos de Austria. La capitalidad del reino de Valencia paso a Orihuela, como una humillación a la ciudad de Valencia.
Durante la Revolución cantonal de 1873, se articulo el cantón federal de Valencia, al que se adhirieron la mayoría de los municipios de las comarcas próximas. En 1884 se fundo el Circulo de Bellas Artes de Valencia.
El 6 de noviembre de 1936 Valencia se convirtió en la capital de la España republicana a manos de Francisco Largo Caballero y el 31 de octubre de 1937 se trasladó el gobierno a Barcelona.
Con la llegada de la democracia, el antiguo reino de Valencia se instituyo en comunidad autónoma, la Comunidad de Valencia, y estableció su Estatuto de Autonomía que la capital fuera Valencia. La democracia propició la recuperación de la lengua y la cultura valenciana. En la democracia Valencia ha tenido un gran desarrollo urbanístico con obras como el Palacio de la Música, el Palacio de Congreso, el metro, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el MuVIM, la rehabilitación de la Ciutat Vella, etc.

Referencias
Ayuntamiento de Valencia. (2008). Historia de Valencia. www.fvmp.es.
Llopis, A, Perdigón, L y Taberner, F. (2004). Valencia 138 A.C. – 1929. De La Fundación de la Ciudad Romana a la Configuración y Colmatación de la Ciudad Burguesa. Faxdocs. Faximil Ediciones digitales.

VALENCIA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 3 de abril de 2018

Pueblos de España - Barrio de Triana


Es un barrio de la ciudad de Sevilla, Andalucía, España. Toma su nombre del antiguo barrio tradicional homónimo, ubicado junto al río Guadalquivir. La fundación del barrio se remonta a la mitología romana y hace alusión a la diosa Astarté que, huyendo de la persecución amorosa de Hércules, fundador mitológico de la ciudad de Sevilla, vino a refugiarse en la orilla occidental del Guadalquivir fundando Triana.

Su nombre se vinculo a la colonia romana fundada por Trajano, Trajana-Triana. Para algunos investigadores, el nombre provendría de una combinación entre los celtíberos y los romanos, tri, tres, del romano y ana, río, de origen celtíbero, ya que por la zona el rio se dividía en tres.
Fue tradicionalmente un barrio de marineros, obreros, alfareros e industriales, famoso por sus torreros, cantaores y bailaores de flamenco.
En 1171, bajo el mandato del califa Abu Yacub Yusuf, se construyó el puente de Barcas, que supuso un importante incentivo al crecimiento urbano del entonces arrabal de la ciudad, al contactarlo con la ciudad y con la actividad portuaria de la otra orilla.
El ejército de Fernando III de Castilla, para la conquista de Sevilla en 1248, se asentó en el vecino campo de Tablada, desde donde ataco el castillo de Triana y destruyó el Puente de Barcas. El puente fue reconstruido tras el asedio. La fortaleza pasó a ser el castillo de San Jorge, instalándose en él la primera parroquia de Triana. En 1481, bajo el reinado de los Reyes Católicos, se convirtió en sede del Tribunal de la Santa Inquisición hasta 1626.
El crecimiento económico de Sevilla durante el Siglo de Oro contribuyó a la mejora de la condición social media del barrio.
En el interior del barrio de Triana hubo en el siglo XVI una barriada llamada “de Portugalete” porque, según se especula, debería su nombre a la colonia portuguesa residente en el mismo, también por esclavos negros del Algarve relacionados con la tradición alfarera de aquella localidad.
Al igual que el resto de Sevilla, el barrio se vio gravemente afectado por la peste en 1649.
En 1780 se construyó la casa de las Columnas, un edificio barroco declarado de Interés Cultural en 1990.


BARRIO DE TRIANA
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

domingo, 11 de febrero de 2018

Pueblos de España - El Sauzal


A mitad de camino entre Santa Cruz y Puerto de la Cruz, se levanta El Sauzal, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, en la isla de Tenerife, Canarias, España, en sus orígenes fue habitado por indígenas guanches, pertenecientes al menceyato de Tacoronte. La localidad de clima templado en invierno y suave en verano, contaba con abundantes pastos y muchos manantiales, lo que permitió a sus primeros habitantes la cría de ganado caprino.

Una vez conquistada y colonizada la isla de Tenerife por los europeos peninsulares en el siglo XV la primera familia de la que se tiene noticia que vivió en El Sauzal fue la de Alonso Bello, embajador extraordinario del Rey de Portugal que procedía de la isla de Madeira. Fue el fundador de la ermita de nuestra Señora de los Ángeles en 1505.

Adicional a la población de origen portugués, también se asentaron personas de diversos orígenes dedicadas al comercio como judíos huidos de la península, italianos, catalanes y flamencos que castellanizaron sus apellidos.

En 1721 arribaron unas 600 personas procedentes de La Palma huyendo de las penurias que atravesaba su isla y algunos de ellos hicieron de El Sauzal su lugar de residencia.
Para 1768 se construye el primer ayuntamiento de El Sauzal merced a las reformas del rey Carlos III. En 1812 El Sauzal se convierte en un municipio independiente sobre la base de la nueva organización municipal surgida en la Constitución de Cádiz, consolidándose como tal a partir de 1836 cuando se le dota de poder económico.


Referencia

EL SAUZAL
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

sábado, 27 de enero de 2018

Historia Regional


En opinión del historiador venezolano Arístides Medina Rubio (1995), la historia es la historia de los Hombres, y estos concretados históricamente en las sociedades -planetaria o mundial, continental supranacional, nacional, regional y local -establecen vínculos cognitivos y emocionales con el espacio donde desarrollan sus actividades. Son estos vínculos, con expresiones coherentes y particulares en cada una de las escalas en que las quisiera observar el historiador, los que producen la identidad local, regional, nacional o más, de los hombres objeto de la historia. Es por todo lo anterior, por lo que se dice que la historia es la memoria colectiva de los hombres, enmarcada siempre entre magnitudes de tiempo y espacio definidos. Y así entendido, la reconstrucción e interpretación con la que pretendemos comprender y explicarnos los hechos y los fenómenos del pasado, puede entonces expresarse en muchas escalas -desde la microhistoria o historia parroquial hasta la historia mundial o universal- siendo todas ellas absolutamente válidas.
En relación a la historia regional y local, para Medina Rubio esta se refiere en principio a historias de regiones y localidades. Estas, aunque no iguales, mantienen una estrecha relación. Entendiendo como historia regional a varias formas y expresiones que pueden referirse a regiones y localidades, Estados, Provincias, Distritos y Municipios e incluso hasta unidades de producción. Así entendida, la historia regional abordaría problemas de identidades y ritmos de regiones y localidades y su nota procedimental dominante sería el micro análisis, es decir el examen a escala de espacios siempre menores que los conjuntos nacionales.
El mexicano Luis González y González (2010), nos habla de historia local o microhistoria, entendiendo por ello el estudio histórico que se haga de objetos de poca amplitud espacial. Minisociedades definidas a partir de la patria chica o matria, el terruño (espacio abarcable de una sola mirada, población corta y rustica, mutuos conocimientos y parentescos entre los pobladores, fijación afectiva al paisaje propio, régimen político patriarcal o caciquil, patrono celeste y fiesta del santo patrono, sistema de prejuicios no exentos de peculiaridades).
El saber microhistórico se dirige al hombre de carne y hueso, a la resurrección de los antepasados propios, de la gente de la casa y sus maneras de pensar y vivir. Por otra parte, la microhistoria se interesa en todos los aspectos de las minisociedades. Es la forma en que se ha transitado del pasado a la situación presente (González y González en Hernández. 2005: 205).
Para Troconis (2010), la microhistoria se ocupará de todo lo relacionado con las creencias, ideas y sentimientos religiosos del hombre, así como también de sus prácticas idolátricas o de simbiosis cultural que ha logrado en este sentido. Es posible estudiar en ella una región, un pueblo, una parroquia, un lugar, o también un sector determinado dentro de un grupo mayor; de allí que el estudio de una minoría podría ser microhistoria.
Historia Regional. Es la que tiene como objetivo fundamental el de llevar a cabo el estudio de la región, el de ser capaz de dar cuenta explicativa de ese objeto de estudio que en este caso sería esa misma región. Y la región es evidentemente un objeto de estudio que tiene dimensiones mayores a las de la simple localidad, a las de la historia local, y en ese sentido, su objeto fundamental difiere igualmente de esa microhistoria mexicana o historia local (Hernández. 2005: 197).
La historia regional está relacionada con la idea de que existen dentro del conjunto de un país una serie de zonas con características económicas y sociales propias (González y González en Hernández. 2005: 198).
Cada región tiene que ver con el tiempo histórico que le ha tocado vivir y, por lo tanto, es el tiempo histórico que el investigador decide intervenir, donde las condiciones de cada región cambian de manera notable (Martínez Assad en Hernández. 2005: 200).
La frontera no necesita ser impermeable y, por otro, no es necesariamente congruente con las divisiones políticas o administrativas o con los rasgos topográficos (Van Young. 1991: 3).
El concepto de región esencialmente “espacializa” las relaciones económicas, y el de clase social hacen globalmente lo mismo, sustituyendo la metáfora de espacio social por aquella de distancia reales de espacio físico. Además, los sistemas regionales y de clases sociales comparten al menos otras tres características comunes interrelacionadas. Demuestran diferenciación, es decir, diferencias funcionales entre sus partes o grupos componentes. Demuestran jerarquía, o sea, relaciones de poder asimétricas dentro del sistema. Finalmente, exhiben la característica de la articulación, es decir, cierta clase de interacción predecible entre los elementos que constituyen el sistema. Así los modos de análisis regional y de clases se interceptan en formas significativas, de modo que se pueda hablar de estructuras sociales peculiares de ciertos tipos de regiones (Van Young. 1991: 5 y 6).
Las economías y sociedades regionales resultan bastante diferentes entre sí según si están ligadas a los mercados internos o externos. Por lo tanto, algunas regiones pueden verse centradas en ciudades. Otras pueden ser descritas como agrupamientos o ramilletes de unidades productivas o de empresas vinculadas con un mercado externo en una forma cualitativamente semejante y en las cuales la regionalidad está definida menos por la complementariedad que por una especie de similitud fenomenológica. Por último, hay una conexión inversa entre la polarización espacial y la social, dándose que la complejidad produce complejidad y la simplicidad, simplicidad (Van Young. 1991: 7).
Microhistoria Italiana. El objetivo de esta microhistoria no es el de estudiar las cosas pequeñas, ni las pequeñas anécdotas, ni tampoco los pequeños procesos. Parten de hipótesis macrohistóricas y de problemas macrohistóricos, y luego descienden a nivel “micro” para usarlo sobre todo como espacio de experimentación historiográfica, es decir, como un lugar donde someten a prueba las hipótesis macrohistóricas, pero siempre para retornar finalmente al nivel macrohistórico, que es el que verdaderamente les interesa. Así, lo que quieren es reformular hipótesis macrohistóricas más sutiles, más complejas, más elaboradas y más capaces de dar cuenta de los hechos y procesos reales que estudian, apoyándose para eso en ese experimento macrohistórico referido (Hernández. 2005: 196).
La microhistoria italiana se subdivide en dos subramas, la primera se ha dedicado a trabajar la historia económica, la historia social y la historia demográfica, entre otras, mientras que la segunda subrama se ha dedicado sobre todo y principalmente al cultivo sistemático del campo de la historia cultural. Con respecto a esta segunda subrama Carlos Ginzburg propone un nuevo modelo histórico cultural que trata de reconstruir la cultura de las clases subalternas desde su propia perspectiva (Aguirre Rojas en Hernández. 2005: 216 y 217).
Región Funcional. Es “un espacio preciso, pero no inmutable, inscrito en un marco natural dado, y que responde a tres características esenciales: los vínculos existentes entre sus habitantes, su organización en torno a un centro dotado de cierta autonomía; y su integración funcional en una economía global”. La región es un espacio polarizado que se organiza en torno a una ciudad-metrópoli (Kayser. 1966 en Briceño 1998: 12).
La región funcional está vinculada al proceso de industrialización y urbanización propio del mundo capitalista, e implica autonomía económica y autocrecimiento, concentración de capitales y de inversiones. Dispone de una infraestructura idónea, tiende a la concentración y “debe crear en el interior de la zona, las condiciones y las estructuras de una expansión interna” (Briceño. 1998: 13).
Región Histórica. Es un espacio que gira en torno a una ciudad, con una dinámica propia que lo hace singular y coherente, con una personalidad definida, cuyos habitantes han tejido vínculos y nexos de solidaridad a lo largo del tiempo, así como un sistema de valores y representaciones sociales, que se expresan en una conciencia y un sentimiento de pertenencia a esa tierra (Briceño. 1998: 15).
 Tiene una connotación especialmente antrópica, de carácter cultural, que si bien considera la actividad económica y comercial como elemento dinamizador de un espacio en la formación de este tipo de región, no es lo que la determina. Serán los nexos de pertenencia, las afinidades, las prácticas sociales, lingüísticas, internalizadas en el trascurrir del tiempo (Ob. cit).
“La región histórica nace de un dilatado pasado vivido en común por una colectividad que ocupe un territorio, ya que por varias generaciones los hombres se han guiado por las mismas reglas, han experimentado las mismas vicisitudes históricas…, y de ahí el nacimiento de unas costumbres y, a veces de una voluntad de vivir colectiva que da su identidad al grupo de personas que viven en dicho territorio” (Dollfus en Medina. 2010: 30). Es así como el discutido criterio de región, se constituye en un nuevo acicate para el historiador que lo quiere ser de las localidades, las comarcas y regiones (Medina. 2010: 31).
Otro concepto asociado, desde la antropología, a los anteriores es el de identidad étnica, que es la forma en que cada pueblo (representada y reproducida en cada individuo en cuanto a categoría de adscripción) se articula con la de otros pueblos constituyendo un sistema en interrelación, donde los intercambios culturales fluyen de uno a los otros sin eliminar la diferencia auto- y hetero-atribuida. Existiría así una flexibilidad en las atribuciones de características diferentes al “otro”, dependiendo del sistema de alianzas y relaciones activados en un momento dado (Amodio. 2011: 22).

Referencias
Amodio, E. (2011). Relaciones Interétnicas e Identidades Indígenas en Venezuela. Caracas: Archivo General de la Nación.
Briceño, T. (1998). De la Ciudad Colonial a la Región Histórica. Tiempo y Espacio. Vol. XV. Caracas: Instituto Pedagógico de Caracas.
González, L., Medina, A., Santaella, R., Troconis, E., Cardozo, G., Ortega, R. y Chamorro, M. (2010). Historia Regional: Siete ensayos sobre teoría y método. Caracas: Tropykos.
Hernández, C. (2005). Mesa Redonda: Microhistoria Mexicana, Microhistoria Italiana e Historia Regional. Zamora: Colegio de Michoacán.
Medina Rubio, A. (1995). Introducción a la Historia Regional. Caracas: Concejo Nacional de la Cultura.
Van Young, E. (1991). Haciendo Historia Regional: Consideraciones Metodológicas y Teóricas. México: Instituto Mora/UAM.

HISTORIA REGIONAL
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONTAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio

martes, 16 de enero de 2018

Pueblos de Portugal - Palacio de Mateus

Es un palacio situado en la parroquia de Mateus en el Municipio Vila Real, Portugal. Conocido por las botellas del vino Mateus Rosé, es una mansión barroca del siglo XVIII, es considerado una de las casas más elegantes de Europa, y se atribuye al arquitecto italiano Nicolau Nasoni.

Fue mandado a construir por el tercer Mayorazgo de Mateus, António José Botelho Mourao. La casa fue siempre administrada por la familia Sousa Botelho.


La fachada del palacio es un conjunto en el que destaca la doble escalinata con balaustrada que conducen a la puerta principal, sobre la cual aparece el escudo familiar flanqueado por dos estatuas alegóricas. Como contrapunto a esta elevación, todas las esquinas se encuentran adornadas por altos pináculos apoyados sobre las cornisas.

El palacio también es conocido por sus grandes jardines con diminutos setos de boj, estatuas y un pasillo de cipreses. Destaca el estanque con una escultura de una ninfa de mármol de José Citileiro.



Dentro del palacios hay una biblioteca que guarda libros editados en el siglo XVI; pinturas al óleo, muebles del siglo XVIII, porcelanas chinas; y un pequeño museo donde se encuentra una valiosa edición de Os Luísadas, obra cumbre de Camoes, de la que tan solo se realizaron 200 ejemplares.


En las inmediaciones del palacio se construyó una iglesia-capilla de estilo barroco.

PALACIO DE MATEUS
AUTOR: Félix Piñerúa Monasterio
DISEÑO Y MONATAJE ELECTRÓNICO: Trinemily Gavidia
FOTOGRAFÍA: Félix Piñerúa Monasterio